Fachada de piedra de la Casa de los Alonso en Santillana del Mar, con portalada en arco y dos pequeñas ventanas de traza gótica junto a la puerta

Casa de los Alonso

La Casa de los Alonso es de esas que se cruzan sin mirar. Está en la calle de Santo Domingo, justo a la entrada del casco histórico de Santillana del Mar, aplastada visualmente entre vecinos mucho más aparatosos, y no tiene ni gran portalada ni blasones de dos metros. Tiene, en cambio, dos escudos pequeños y unas ventanas góticas que no deberían estar ahí. Y esa contradicción es justamente lo que la hace interesante.

Fachada de piedra de la Casa de los Alonso en Santillana del Mar, con portalada en arco y dos pequeñas ventanas de traza gótica junto a la puerta

Dónde está exactamente

Merece la pena precisarlo, porque circula mal situada, incluida alguna versión anterior de esta misma ficha. La Casa de los Alonso está en la calle de Santo Domingo, junto al Palacio de Benemejís —el también llamado palacio de Peredo-Barreda— y enfrente de la Casa de los Villa.

No está, por tanto, junto a la Casa de los Hombrones, que se levanta al final de la calle del Cantón, en otro punto de la villa. La confusión es comprensible y volveremos sobre ella más abajo, porque tiene su origen en un enredo de apellidos.

La calle de Santo Domingo es la puerta de entrada al conjunto desde el aparcamiento, de modo que quien llega a Santillana pasa por delante de esta casa antes que por delante de casi cualquier otra cosa. Otro motivo más para no dejarla atrás.

Dos escudos pequeños y unas ventanas fuera de sitio

La casa se cataloga como arquitectura solariega del siglo XVII. Su fachada es discreta: sillería, dos escudos de pequeño tamaño y, sobre todo, unos vanos de traza gótica que constituyen el elemento más llamativo del conjunto.

Y aquí está la pregunta que ninguna fuente resuelve. Una casa del XVII no debería tener ventanas góticas: para entonces ese repertorio llevaba más de un siglo fuera de uso. Caben dos explicaciones, y ambas son habituales en Santillana. La primera, que se trate de restos de una fábrica anterior —de los siglos XV o XVI— reaprovechada al levantar la casa seiscentista, algo muy frecuente en un casco donde se construyó una y otra vez sobre lo ya construido. La segunda, un arcaísmo deliberado, la cita medievalizante de una familia queriendo aparentar más antigüedad de la que tenía.

No existe estudio arquitectónico publicado que se decante por una u otra, así que lo honesto es dejar la pregunta abierta. Lo que sí puede afirmarse es que esos vanos delatan que aquí hay más historia de la que la fachada aparenta.

Los escudos, sin descifrar

Los dos escudos aparecen mencionados en todas las fichas y descritos en ninguna. No hemos localizado ninguna lectura heráldica publicada: ni los cuarteles, ni las armas, ni la identificación del linaje Alonso que dio nombre a la casa.

Es una laguna llamativa en una villa tan estudiada como Santillana, y conviene señalarla en vez de rellenarla con generalidades sobre la hidalguía montañesa. Si algún lector conoce la lectura de esos escudos o la genealogía de los Alonso de Santillana, los comentarios de esta ficha son buen sitio para dejar constancia.

El enredo de los Villa, los Hombrones y los Alonso

Tres nombres, tres edificios, y una confusión casi garantizada:

La Casa de los Villa está en la calle de Santo Domingo, justo enfrente de la de los Alonso. Combina un cuerpo antiguo en forma de torre con una vivienda añadida después; las fuentes la datan entre los siglos XVI y XVIII sin ponerse de acuerdo, y luce balcones de hierro sobre ménsulas de piedra en forma de púlpito. Sus armas reúnen cuarteles de los Cos, los Bracho y los Bustamante.

La Casa de los Hombrones, en cambio, está al final de la calle del Cantón —otra calle, otro extremo del casco—, y es célebre por su enorme escudo flanqueado por dos figuras masculinas, los «hombrones» que le dan el nombre popular. Ese escudo es, precisamente, el de los Villa, con su lema «Un buen morir es onra de la vida».

De ahí el lío: hay dos casas asociadas al apellido Villa en dos calles distintas, y la de los Alonso está enfrente de una de ellas pero no de la otra. Vale la pena tenerlo claro antes de salir a buscarlas.

Qué protección tiene realmente

Este punto se cuenta mal casi siempre. La Casa de los Alonso no tiene declaración individual como Bien de Interés Cultural: está protegida por formar parte del conjunto.

Santillana del Mar fue declarada Conjunto Histórico-Artístico por Decreto de 27 de julio de 1943, publicado en el BOE del 3 de agosto, y a esa figura se superpone hoy el régimen de la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español. Antes que la villa entera, ya había sido declarada monumento la Colegiata de Santa Juliana, por Real Orden de 12 de marzo de 1889: fue el primer monumento cántabro en obtener ese reconocimiento.

Dicho de otro modo: lo que protege a esta casa es el hecho de estar donde está. Cualquier intervención en su fachada queda sujeta al régimen del conjunto, y esa es la razón de que un casco entero haya llegado hasta hoy con esta coherencia.

¿Se puede visitar?

No consta que el inmueble tenga uso público ni régimen de visitas. Es una casa de la calle y se contempla desde la calle, que en un conjunto como este es exactamente el modo previsto de disfrutarla. El acceso al casco histórico es libre y gratuito a cualquier hora.

Preguntas frecuentes

¿Dónde está la Casa de los Alonso?
En la calle de Santo Domingo, en la entrada del casco histórico de Santillana del Mar, junto al Palacio de Benemejís y enfrente de la Casa de los Villa.

¿De qué siglo es?
Se cataloga como casa solariega del siglo XVII, aunque sus ventanas góticas apuntan a una fábrica anterior o a un arcaísmo deliberado. No hay estudio publicado que lo aclare.

¿Se puede visitar por dentro?
No consta uso público ni horario de visitas. Se ve desde la calle.

¿Qué representan sus escudos?
No existe lectura heráldica publicada de ninguno de los dos. Es una de las lagunas documentales de este edificio.

¿Es lo mismo que la Casa de los Villa o la de los Hombrones?
No, son tres edificios distintos. La de los Villa está enfrente, en la misma calle de Santo Domingo; la de los Hombrones está al final de la calle del Cantón y luce el escudo de los Villa, de ahí la confusión.

¿Está declarada Bien de Interés Cultural?
No de forma individual. Está protegida por integrarse en el Conjunto Histórico-Artístico de Santillana del Mar, declarado por decreto de 27 de julio de 1943.

¿Merece la pena buscarla?
Está en el camino de entrada al casco, así que no hay que desviarse. Vale la pena detenerse treinta segundos a mirar los vanos góticos y los dos escudos: es un edificio menor con detalles mayores.

Qué ver cerca

Todo lo que sigue está a menos de cinco minutos andando. En la misma calle de Santo Domingo, el Palacio de Benemejís o Peredo-Barreda, barroco y hoy sala de exposiciones. Subiendo hacia la plaza Mayor aparecen la Torre del Merino, del siglo XIV, la Torre de Don Borja, del XV, y la Casa de Barreda-Bracho, hoy Parador Gil Blas. Por la calle del Cantón se llega a la Casa de Valdivieso y a la Casa de los Hombrones. Y al final de la cuesta, la Colegiata de Santa Juliana con su claustro románico. Para organizar la visita completa, la guía de Santillana del Mar.

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