Colegiata de Santa Juliana en Santillana del Mar
Este monumento románico es uno de los más importantes de la comunidad de Cantabria y se encuentra en la localidad de Santillana del Mar (Sant Luliana) y fue declarada Monumento Nacional en el año 1889, y en 2015 fue incluida, junto a su claustro, como bien individual del Patrimonio Mundial de la UNESCO dentro de los Caminos de Santiago de Compostela (referencia 669bis-012). Es, en gran medida, la razón de que Santillana del Mar exista: el nombre de la villa deriva de «Sancta Iuliana», evolucionado a través de «Santa Illana» hasta la actual Santillana.
ORIGEN
A finales del siglo III el emperador Diocleciano emprende numerosas persecuciones en Asia Menor, actualmente Turquía, allí una joven, Juliana de Nicomedia fue martirizada. Sus restos fueron traídos en el siglo IX a este lugar por monjes peregrinos (Santillana pertenecía al reino de Asturias).
La tradición sitúa hacia el año 870, bajo el reinado de Alfonso III, la construcción de una ermita donde custodiar y venerar sus reliquias, aunque la documentación oficial reconoce que no se conoce con seguridad la fecha exacta de fundación del monasterio. El templo primitivo se sustituyó en época románica, en el siglo XII y se fue reformando, evolucionando hasta hoy.
En sus orígenes se constituyó un monasterio benedictino, que en el siglo XI adquirió el rango de colegiata regida por una comunidad de canónigos de San Agustín.
EDIFICIO
El conjunto está compuesto por una iglesia, un claustro y dependencias abaciales. La iglesia es de tres naves, de cuatro tramos y con transepto que no sobresale de los muros laterales. Tiene tres ábsides semicirculares y una torre cilíndrica y cimborrio sobre el crucero.
La nave central es más ancha que las laterales e igual a la del transepto, por esta razón el crucero tiene planta cuadrada.
Los tres ábsides semicirculares escalonados constituyen la cabecera de las tres naves. A los pies se sitúa una torre de planta cuadrada con aspecto similar al del cimborrio que se eleva sobre el crucero dando una imagen simétrica a la iglesia si es visionada desde la fachada meridional.
Arcos fajones y formeros generan una estructura cuadrangular, sobre ella, una cúpula de media esfera con nervaduras se apoya sobre pechinas.
La cubrición de las naves se efectúa mediante bóvedas de crucería y las del transepto mediante bóvedas de cañón. En cuanto a los ábsides se techan con bóvedas de horno.
El retablo mayor, con pinturas que hacen referencia al martirio de los apóstoles y evangelistas, se dató tradicionalmente a finales del siglo XV, pero una investigación académica reciente lo sitúa hacia 1530-1535, ya citado documentalmente en 1538; su promoción pudo corresponder al abad Martín de Mendoza, y la obra se relaciona con un taller burgalés próximo a los círculos de Felipe de Bigarny y León Picardo. Existen soberbias pieza en la iglesia como son la pieza de platería mexicana del frontal del altar, el órgano barroco del coro, la pila románica de la capilla bautismal y un pantocrátor realizado en el año 1200.
La plata que llegó desde México
El altar mayor conserva un magnífico frontal de plata repujada enviado en 1686 por Luis Sánchez de Tagle, nacido en Santillana en 1642 y emigrado a Nueva España, donde desarrolló una notable carrera económica. En el centro de la pieza vuelve a aparecer Santa Juliana, portando los símbolos de su martirio y dominando al demonio encadenado. Es una de las grandes obras de platería conservadas en Cantabria, y un testimonio más de la intensa relación histórica entre Santillana y América.
Un fragmento de la Cruz, llegado desde Liébana
La Colegiata conserva además un Lignum Crucis —una pequeña reliquia venerada tradicionalmente como fragmento de la cruz de Cristo—, guardado en una cruz gótica de plata del siglo XV. Llegó hacia 1425 mediante una donación del abad de Santo Toribio de Liébana, probablemente para que los peregrinos del Camino de Santiago que se detenían en Santillana pudieran venerar también esta reliquia sin necesidad de desviarse hasta territorio lebaniego.
Infografía histórica de la Colegiata de Santa Juliana de Santillana del Mar, con sus principales elementos arquitectónicos y una cronología desde el monasterio altomedieval hasta su incorporación al Patrimonio Mundial de la UNESCO.
En el centro del crucero se encuentra el sepulcro de Santa Juliana, sus reliquias, tradicionalmente veneradas como el cuerpo de la santa desde la Alta Edad Media, se reorganizaron en 1453 bajo el obispo de Burgos Alonso de Cartagena, y se guardan en una arqueta del retablo con los escudos de la Casa de la Vega. Parte de esta historia medieval se conserva también en el Cartulario o Libro de Regla de la Colegiata, un códice del siglo XIII con documentos que van desde el año 870 hasta 1202, declarado Bien de Interés Cultural en 2003.
Es de especial interés el claustro, que se adosó a finales del siglo XII y principios del siguiente al muro norte de la iglesia. Se levantó en distintas fases, en principio se construyó el ala sur y el oeste posteriormente el norte y ya en el siglo XVI el ala este, con un estilo diferente diferente al románico que fue el anteriormente utilizado.
Las galerías del claustro las componen arcos de medio punto soportados por columnas pareadas o cuádruples. El claustro conserva más de cuarenta capiteles, tradicionalmente contabilizados como 42, aunque determinados catálogos especializados utilizan un recuento de 43, con una variada temática, al haber sido construidos en diferentes épocas se ve la evolución de la escultura románica.Los más recientes presentan temas vegetales.
Junto a los muros se observan numerosos sarcófagos con motivos heráldicos de personajes relevantes del clero y la nobleza. Puedes conocer en detalle su claustro románico, capitel a capitel, en esta guía completa.
Los principales tesoros de la Colegiata de Santa Juliana: su claustro románico, el retablo mayor, las reliquias de la santa, el Lignum Crucis, el frontal mexicano de plata y la historia del célebre robo de 1904.
DETALLE DE LA PORTADA DE ACCESO
Desde la plaza situada en el lateral sur de la iglesia tenemos el acceso principal, es abocinado, un arco de medio punto rodeado de arquivoltas adoveladas lisas. Por encima se alinean figuras humanas, actualmente bastante deterioradas, entre ellas destaca la imagen central, una mandorla sostenida por cuatro ángeles que enmarcan un pantocrátor sedente. Sobre las arquivoltas encontramos un frontón triangular con cierto aire renacentista que sustituye al alero románico sobre canecillos que había originalmente, con una hornacina que contiene la imagen de Santa Juliana. Tampoco había originalmente la galería de quince arcos de la parte superior del frontón.
Otro acceso a la iglesia está en la fachada norte, desde el claustro.
CURIOSIDAD
El primer caso documentado del uso de un coche de huida tuvo lugar el 14 de febrero de 1904 en Santillana del Mar, España. Un grupo de ladrones irrumpió en la Colegiata de Santa Juliana y robó una gran cantidad de vajilla de oro y plata (con un peso estimado de 204 kg). Huyeron en un coche de alta velocidad. El robo fue descrito como un plan meticuloso.

El robo de 1904 y el primer coche de huida de la historia
Guinness World Records reconoce oficialmente este episodio bajo la categoría «First recorded use of a getaway car»: Santillana del Mar, 14 de febrero de 1904, Colegiata de Santa Juliana, botín de objetos litúrgicos de oro y plata, huida en un «fast motor car», golpe descrito como «skilfully planned». La cifra de 204 kg de platería que recoge esta ficha es compatible con la registrada actualmente por Guinness (unas 450 libras, alrededor de 200 kg), aunque la prensa de la época llegó a hablar de cifras distintas —unas 36 arrobas—, por lo que conviene considerar estas cantidades como aproximadas. La prensa histórica de Santander confirmó el robo y detalló parte de lo sustraído —cálices, lámparas, incensarios—, y bibliografía especializada sobre platería religiosa cántabra recuerda también este «espectacular robo». Guinness sitúa el siguiente caso similar reconocido dos años después, en 1906, en Kingston (Nueva York): Santillana del Mar se adelantó. No existe documentación fiable que identifique la marca del automóvil, la identidad de los ladrones —Guinness los llama simplemente «Santillana del Mar robbers»— ni si se recuperó el botín; cualquier recreación del episodio debe presentarse como una reconstrucción interpretativa, no como un hecho documentado en sus detalles.
Recreación artística del robo cometido en la Colegiata de Santa Juliana de Santillana del Mar el 14 de febrero de 1904, cuando los ladrones escaparon con un importante botín de oro y plata utilizando un automóvil, considerado por Guinness World Records el primer coche de huida documentado de la historia.
Visita y horario
La Colegiata continúa funcionando como parroquia —en junio de 2026, por ejemplo, acogió la novena, misa solemne y procesión de Santa Juliana, seguida del tradicional baile de los picayos en el atrio—, por lo que alguna celebración religiosa puede modificar ocasionalmente la visita turística. El interior y el claustro son visitables, con horarios diferentes en verano e invierno; la tarifa general publicada actualmente por Turismo de Cantabria es de 3€, gratuita para menores de 12 años acompañados. Los horarios y precios pueden cambiar, por lo que conviene comprobar la información actualizada antes de desplazarse.










