Casa de los Hombrones en Santillana del Mar
La Casa de los Hombrones, conocida también como Casa de los Villa, es una de las casonas más reconocibles del casco histórico de Santillana del Mar. Se encuentra al final de la calle del Cantón, junto al Museo de la Tortura y a 200 metros de la Colegiata de Santa Juliana, muy cerca también de la Casa de Leonor de la Vega. Su configuración barroca visible suele fecharse a finales del siglo XVII, aunque el planeamiento patrimonial de Santillana identifica vestigios góticos embebidos en fábricas posteriores, lo que sugiere un edificio formado en distintas fases más que una construcción homogénea del XVII.
La Casa de los Hombrones y su monumental escudo de los Villa, una de las fachadas barrocas más características de la calle del Cantón.
¿Por qué se llama Casa de los Hombrones?
El nombre no corresponde a ningún apellido: procede de los dos grandes guerreros —tenantes, en términos heráldicos— que sostienen el gran escudo barroco de los Villa en la fachada. Una descripción especializada indica que probablemente sostenían picas, hoy desaparecidas, y que se apoyan sobre dos tritones cuyas colas vegetales se unen bajo el escudo; debajo y alrededor de la composición aparecen además dos pequeñas figuras infantiles. En el centro, un águila explayada y coronada, rodeada por una bordura con cinco aspas y el lema familiar.
«Un buen morir es onra de la vida»
Así reza, con ortografía histórica, la inscripción del escudo —hoy escribiríamos «honra»—. La frase pertenece al universo moral de la nobleza castellana: la idea de que una muerte honorable podía dignificar toda una vida, anteponiendo el honor incluso a la propia supervivencia. Variantes similares aparecen en otros linajes españoles, pero esta versión concreta quedó integrada para siempre en las armas de los Villa de Santillana.
Arquitectura y heráldica de la Casa de los Hombrones, una de las casonas blasonadas más características de Santillana del Mar.
Los Villa, uno de los cuatro grandes linajes de Santillana
Los Villa, junto a Polanco, Barreda y Velarde, formaban parte de los grandes linajes que dominaron la vida política de la villa durante los siglos XVI y XVII, en ocasiones enfrentados entre sí. Existieron varias ramas y propiedades de los Villa en Santillana —no debe confundirse esta Casa de los Hombrones, en la calle del Cantón, con otra Casa de los Villa distinta situada en la zona de Santo Domingo—. Algunas fuentes relacionan la configuración barroca del edificio con Alejandro Gabriel de Villa, señor y pariente mayor de las casas del apellido, que en 1727 ejerció la vara de Justicia Ordinaria y organizó el alojamiento de tropas llegadas a Santillana ante el temor de una acción naval inglesa sobre la costa —un contexto militar que casa bien, aunque sin poder afirmarse como explicación única, con los dos soldados que presiden la fachada—.
Arquitectura: cuatro arcos y una puerta gótica
La fachada, en piedra de sillería, se organiza en dos alturas separadas por una sencilla imposta, con cubierta a cuatro aguas. La planta baja forma un soportal de cuatro arcos rebajados que protege dos accesos, uno de ellos con arco apuntado de tradición gótica —posible huella de esa fase constructiva anterior—. Arriba, tres discretas ventanas adinteladas dejan todo el protagonismo al gran escudo central.
El mirador que desapareció
Durante el primer tercio del siglo XX, la casa llegó a lucir un aspecto muy distinto: se le añadieron balcones de forja de gusto novecentista y un gran mirador acristalado sobre la fachada. Con el desarrollo de una sensibilidad patrimonial diferente, esos añadidos fueron retirados para recuperar una apariencia más cercana a la construcción histórica —un recordatorio de que la «Santillana histórica» que hoy vemos es también resultado de decisiones de restauración del siglo XX, como ocurrió con la Casa de Leonor de la Vega, la Torre del Merino o la Torre de Don Borja—.










