Santillana del Mar: qué ver y qué hacer en el municipio

Mapa ilustrado del municipio de Santillana del Mar con sus pueblos y principales lugares de interés

Mapa del municipio de Santillana del Mar con sus núcleos de población y algunos de sus principales atractivos históricos, culturales y naturales.

Santillana del Mar es mucho más que la famosa villa empedrada que aparece en fotografías y guías de viaje. El municipio reúne en apenas unos 28,5 km² uno de los conjuntos patrimoniales más extraordinarios de Cantabria: arte paleolítico, arquitectura románica, torres medievales, palacios renacentistas y barrocos, pueblos ganaderos, yacimientos arqueológicos, caminos históricos y una costa de acantilados que mira directamente al Cantábrico. Aquí se encuentran lugares de importancia internacional como la Cueva de Altamira, la Colegiata de Santa Juliana y parte del Geoparque Mundial UNESCO Costa Quebrada, pero también rincones mucho menos conocidos como el castro de El Cincho de Yuso, el Castillo de Vispieres, el Palacio de Mijares o Puerto Calderón. Para conocer realmente Santillana del Mar no basta con recorrer un par de horas el casco histórico: hay que entenderlo como un municipio formado por diferentes paisajes y núcleos que han evolucionado desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Santillana del Mar, mucho más que la villa medieval
La villa de Santillana del Mar es la capital y el principal núcleo monumental del municipio, crecida alrededor del antiguo monasterio dedicado a Santa Juliana. Pero fuera de la villa se encuentra una parte fundamental de su historia: Altamira está junto a Herrán, la playa de Santa Justa pertenece a Ubiarco, El Cincho está junto a Yuso, el Palacio de Mijares está en Mijares, la Torre de Don Beltrán de la Cueva en Queveda, y las grandes propiedades de los Calderón de la Barca y los Peredo se encuentran en Viveda. Esa combinación es precisamente lo que hace especial al municipio.

El municipio de la comarca de la Costa Occidental limita al norte con el mar cantábrico, al este con Suances y Polanco, al sur con Reocín y Torrelavega y al oeste con Alfoz de Lloredo y forma parte del partido judicial de Torrelavega.

Tres reconocimientos de la UNESCO
El territorio de Santillana del Mar reúne una circunstancia patrimonial poco habitual: está vinculado a tres reconocimientos distintos de la UNESCO. La Cueva de Altamira forma parte del Patrimonio Mundial desde 1985, declaración ampliada en 2008 para incorporar otras diecisiete cuevas del norte de España bajo el bien conjunto «Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del norte de España». El Camino del Norte, que atraviesa el municipio y pasa por la Colegiata, se incorporó en 2015 a la ampliación del Patrimonio Mundial de los Caminos de Santiago de Compostela. Y desde abril de 2025, Santillana del Mar forma parte, junto a otros siete municipios, del Geoparque Mundial UNESCO Costa Quebrada, que recorre unos 120 millones de años de historia geológica a lo largo de 345 kilómetros cuadrados de costa cántabra. Puedes conocer en detalle estos tres reconocimientos en Los tres Patrimonios UNESCO de Santillana del Mar.

Qué ver en Santillana del Mar

El casco histórico
La visita puede comenzar en la calle Santo Domingo y continuar hacia Juan Infante y la Plaza de Ramón Pelayo, antigua Plaza del Mercado y centro civil de la villa, donde se concentran la Torre del Merino, la Torre de Don Borja, el Ayuntamiento, las Casas del Águila y la Parra, frente a las que se alza la escultura de El Bisonte de Jesús Otero, y la Casa de Barreda-Bracho, actual Parador Gil Blas. Desde la plaza se continúa por la calle del Cantón y la calle del Río, con edificios como la Casa de Leonor de la Vega, la Casa de los Hombrones, la Casa de Valdivieso, la Torre de los Velarde y las Casas de Quevedo y Cossío.

Calle empedrada del casco histórico de Santillana del Mar con casonas de piedra y balconada de maderaFachada gótica de la Colegiata de Santa Juliana en Santillana del Mar con un verraco de piedra en el atrio

Colegiata de Santa Juliana
Al final del recorrido aparece el gran símbolo histórico de la villa: la Colegiata de Santa Juliana, levantada principalmente en el siglo XII y uno de los conjuntos románicos más importantes de Cantabria. Sin el antiguo monasterio de Santa Juliana probablemente no existiría la villa tal y como hoy la conocemos. Entre sus piezas se encuentra además el Cartulario o Libro de Regla, fuente fundamental para conocer la historia medieval de la zona. Su claustro románico, con más de cuarenta capiteles esculpidos, merece una visita detenida: puedes conocerlo capitel a capitel en esta guía sobre el claustro de la Colegiata de Santillana del Mar.

Palacio de Velarde
Frente al área de la Colegiata se encuentra el Palacio de Velarde o Palacio de las Arenas, cuya arquitectura refleja la transición entre el final del gótico y el Renacimiento, hoy convertido en museo visitable.

Conventos y museos
El crecimiento de Santillana fuera del núcleo medieval dejó también importantes edificios religiosos: el Monasterio Regina Coeli (Clarisas), conocido históricamente como Convento de San Ildefonso, y el Museo Diocesano Regina Coeli. Merece también una visita el Palacio de Peredo-Barreda o Palacio de Benemejís, situado en la entrada oriental de la villa —no debe confundirse con el Palacio de Peredo de Viveda, un edificio completamente distinto—. Entre las colecciones privadas se encuentra además el Museo de la Tortura.

Fachada de piedra de una iglesia de Santillana del Mar con espadaña y campanarioClaustro románico de la Colegiata de Santa Juliana en Santillana del Mar con arquerías y jardín central

Altamira: viajar al Paleolítico
A unos dos kilómetros del centro histórico se encuentra el conjunto de Altamira. La visita turística habitual no se realiza a la cavidad original, cuyo acceso está sometido a fuertes restricciones de conservación, sino al Museo Nacional y a la Neocueva, que permiten comprender cómo era el espacio original y la forma de vida de las sociedades paleolíticas.

Santa Justa y el mar de Santillana
La villa histórica no está junto al Cantábrico, pero el municipio sí tiene costa: está en Ubiarco. La playa y Ermita de Santa Justa, construida al abrigo de una cavidad del acantilado, son de los paisajes más fotografiados de esta parte de Cantabria; sobre la ensenada se conservan además los restos del paredón de San Telmo. Más hacia el oeste aparece el Puerto Calderón, una ensenada mucho menos urbanizada, especialmente interesante por su paisaje y geología. Todo este litoral forma parte del Geoparque Mundial UNESCO Costa Quebrada.

Arqueología más allá de Altamira
Sobre Yuso se encuentra el castro de El Cincho, un asentamiento fortificado de la Edad del Hierro desde el que se domina una gran parte de la costa y del bajo Besaya. Sobre el Monte Castillo, en Vispieres, se conservan restos del Castillo de Vispieres, relacionados principalmente con etapas medievales, aunque en el entorno han aparecido también materiales de épocas anteriores.

Palacios y torres fuera de la villa
No todo el gran patrimonio civil de Santillana se encuentra dentro del casco histórico. En Queveda está la Torre de Don Beltrán de la Cueva; en Mijares, el Palacio de Mijares o de los Peredo, uno de los ejemplos más importantes de arquitectura civil del municipio; y en Viveda, la Casa-Torre de los Calderón de la Barca y el Palacio de Peredo —de nuevo, un edificio distinto al Palacio de Peredo-Barreda de la villa—. Estos monumentos muestran cómo los grandes linajes extendieron sus propiedades mucho más allá del casco histórico.

Calle empedrada y en cuesta del casco histórico de Santillana del Mar vista desde una reja de forjaPlaza de Ramón Pelayo en Santillana del Mar con la Torre del Merino y balcones floridos

Los pueblos del municipio de Santillana del Mar

Santillana del Mar — La villa es la capital administrativa, monumental y turística del municipio.
Arroyo — Pequeño núcleo rural entre la villa y la costa, con arquitectura tradicional y una fuente-lavadero.
Camplengo — Junto a Santillana, en el paso del Camino del Norte, con la Ermita de los Santos Cipriano y Cornelio.
Herrán — Puerta hacia Altamira, con la Ermita de San Sebastián y el Zoo de Santillana.
Mijares — Con la Iglesia de San Andrés y Santa María y el Palacio de Mijares o de los Peredo.
Queveda — Con la Torre de Don Beltrán de la Cueva y tramos del Camino de Santiago.
Riaño de Viveda — La entidad más pequeña, estrechamente vinculada a Viveda.
Ubiarco — El pueblo costero, con Santa Justa, Puerto Calderón y parte del Geoparque Costa Quebrada.
Vispieres — Con el Monte Castillo, la Ermita de San Jorge y casonas tradicionales.
Viveda — Con la Casa-Torre de los Calderón de la Barca, el Palacio de Peredo y la Iglesia de El Salvador.
Yuso — Con las mejores perspectivas del municipio y el castro de El Cincho cerca.

El Ayuntamiento enumera la villa y estas diez entidades, aunque Riaño aparece frecuentemente integrado en Viveda en otras estadísticas.

Santillana del Mar cuenta con 876 habitantes (padrón de 2024).

Se celebran las festividades de Santa Juliana (el 28 de Junio), San Roque (el 15 y 16 de Agosto) y el Auto Sacramental de los Reyes Magos (el 5 de Enero). También se llevan a cabo numerosos festivales como el Festival Internacional de Títeres (a finales de Mayo), el Festival Capa y Espada (en el mes de Junio), el Festival de Música Infrecuente (en Septiembre) y Santillana al Aire (teatros y proyecciones cinematográficas en los meses de Julio y Agosto)

Mapa turístico de Santillana del Mar con el casco histórico, monumentos, museos, rutas y acceso al Museo de Altamira

Mapa turístico ilustrado de Santillana del Mar con las principales calles y monumentos del casco histórico.

Qué hacer en Santillana del Mar
Recorrer la villa a pie, especialmente a primera hora o al final de la tarde; visitar Altamira y la Neocueva; caminar entre pueblos por los itinerarios que comunican Santillana con Herrán, Camplengo, Yuso, Arroyo, Ubiarco, Queveda, Mijares y Viveda; hacer alguna de las rutas de senderismo del municipio —Por el Mar de Santillana, el entorno de Altamira, Queveda-Mijares-Queveda, el entorno del Palacio de Peredo, la subida al Monte Castillo o la ruta arqueológica de El Cincho—; recorrer un tramo del Camino del Norte; o descubrir la gastronomía local, con una costumbre muy propia de la villa: el vaso de leche acompañado de bizcocho o tableta.

Cómo llegar
La principal vía de acceso es la A-8. Desde Asturias se utiliza habitualmente la salida hacia Puente San Miguel y la CA-133; desde Santander y el este, el entorno de Torrelavega; desde Comillas, la carretera costera; y desde Suances existe también conexión directa.

Dónde aparcar
El casco histórico está pensado para recorrerse a pie, por lo que conviene dejar el coche en alguno de los aparcamientos periféricos. En 2022 el Ayuntamiento abrió un aparcamiento gratuito de 120 plazas en Le Dorat, y el municipio ha seguido trabajando en nuevas zonas de estacionamiento disuasorio en los últimos años. Al variar la disponibilidad según la temporada, conviene consultar la información municipal actualizada antes de la visita.

Cuánto tiempo dedicar
Para recorrer solo el casco histórico puede bastar con medio día, aunque para visitar con calma la Colegiata, las principales calles y torres y algún museo es preferible reservar un día completo. Si se añade Altamira, lo ideal es contar con un día entero o incluso dos: uno para la villa y Altamira, y otro para los pueblos del municipio, Santa Justa y la costa. Las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde suelen ser los momentos más agradables para pasear, con menos afluencia y mejor luz.

Qué ver en Santillana del Mar en un día
Un buen recorrido puede empezar temprano en el casco histórico, entrando por las calles de Santo Domingo y Juan Infante hasta alcanzar la Plaza de Ramón Pelayo, donde conviene dedicar tiempo a la Torre del Merino, la Torre de Don Borja, el Ayuntamiento y las Casas del Águila y la Parra. Después, la visita continúa hacia la Colegiata y su claustro. Tras comer, la tarde puede reservarse para Altamira y la Neocueva, y si todavía queda luz, el día puede cerrarse en Santa Justa, contemplando el Cantábrico desde Ubiarco. En una sola jornada es posible recorrer así unos 20.000 años de historia, desde el Paleolítico hasta la arquitectura moderna de la villa.

Santillana del Mar en dos días
Un segundo día permite descubrir Queveda, Viveda, Yuso, Vispieres y el resto de núcleos del municipio, caminar por el entorno de Altamira, subir al Monte Castillo o recorrer parte de la ruta Por el mar de Santillana. Con dos días se deja de visitar solo «el pueblo de Santillana» para empezar a conocer todo el municipio de Santillana del Mar.

Santillana del Mar con niños
Santillana funciona bien como destino familiar: Altamira acerca la Prehistoria de forma muy visual, y el casco histórico se recorre con comodidad a pie. El Ayuntamiento ha desarrollado además una aventura infantil, Marco Topo, con un mapa y una aplicación que propone pruebas y recorridos por la villa, y en el entorno de Herrán se encuentra el Zoo de Santillana.

Qué comer en Santillana del Mar
Junto a los platos tradicionales de Cantabria, Santillana conserva una costumbre propia: la leche con bizcochos, todavía asociada a la villa. Por las calles del casco histórico son frecuentes también los pequeños comercios de productos regionales y artesanía.

HISTORIA
Debido a los vestigios arqueológicos aparecidos en este municipio conocemos que estuvo habitado desde la prehistoria. De entre todos estos testimonios, el más destacado es La Cueva de Altamira, la Capilla Sixtina del Paleolítico.

También se han encontrado cerámicas y lápidas sepulcrales en Vispieres y Herrán, todo ello de la época romana, lo que confirma una presencia y ocupación romana en el entorno, aunque la evidencia disponible no permite afirmar la existencia de un poblado o núcleo urbano romano propiamente dicho.

En la Alta Edad Media se localiza el origen de esta villa, que se va creando entorno a la abadía de Santa Juliana (que se construye entre los siglos VIII- IX y se consolida gracias a las donaciones de fieles) siendo este núcleo de población una zona de paso del Camino de Santiago.

En esta zona se estableció, con casi total seguridad, la capital de una de las 13 merindades que por aquel entonces formaban el Reino de Castilla, era de la Merindad de las Asturias de Santillana, aquí se estableció el dominio territorial y jurisdiccional.

Fernando I, en el año 1045 le otorgó un fuero, probablemente en este momento la abadía pasó a ser colegiata. También los sucesivos reyes de Castilla dotaron Santillana del Mar de privilegios y donaciones. En el año 1175 se lleva a cabo una organización con abad y cabildo, convirtiéndose en la abadía más importante de la Cantabria de la época, todo esto gracias al apoyo de la nobleza. En el año 1209 Alfonso VIII concedió a la localidad el título de villa. Santillana se convirtió en la capital de las Asturias de Santillana, siendo su señor el abad.

Posteriormente, en el siglo XIII el poder de la abadía decayó y pasó a ser dependiente de la diócesis de Burgos pero la villa tuvo un profundo desarrollo urbano en torno a la Plaza Mayor, también conocida como Plaza del Mercado (en la actualidad es la Plaza de Ramón Pelayo) y la Torre del Merino.

Durante los siglos XIV y XV se construyen parte de los conocidos palacios y torres de la localidad. En el año 1445 se crea el marquesado de Santillana del Mar, el rey Juan II le dio el señorío de la villa al Marqués de Santillana y a sus sucesores. En estos años deja de ser capital de corregimiento y queda integrada en la jurisdicción del corregimiento de las Cuatro Villas que lideraba Laredo, continuando así con la decadencia de la villa.

En el año 1509 y, tras violentos enfrentamientos para intentar recuperar el poder, el abad reconoció al III Marqués de Santillana.el desarrollo de la villa, tanto urbano como económico, se estancó a lo largo del siglo XVI. Ni siquiera participó en el Pleito de los Nueve Valles, proceso en el se que configuró territorialmente Cantabria. Estaba marginada administrativamente.

El siglo XVII trajo consigo el resurgir de la villa, esto fue posible gracias a la participación en la expansión española por Europa y América y a las riquezas que esto les proporcionaba.

Entre los siglos XVI y XVII se construyeron la mayor parte de las casas que hoy en día podemos ver en la villa. Siguen en su mayoría un modelo de construcción: dos plantas, un espacio delantero abierto y un corral en el espacio trasero que era mayor tamaño. Solanas y balcones de madera o de forja y blasones nobiliarios (abundantes en esta villa). Santillana es principalmente barroca, pero su proceso de urbanización es desconocido.

Todos los edificios de las órdenes religiosas (el Convento de Regina Coeli, el de San Ildefonso, la Hospedería de Peregrinos y Transeúntes, el Hospital de la Misericordia y el Hospital de San Lázaro de Mortera) se encontraban fuera del casco. A finales del siglo XVII se compitieron la titularidad catedralicia la Colegiata de Santa Juliana y la de los Cuerpos Santos en Santander.

Santillana, a principios del siglo XIX, estaba llena de linajes hidalgos (aunque como es típico, el tener apellido no implican tener riquezas). Los nobles tenían prohibido trabajar con su manos, pero en este caso, al ser mayoría, existía cierta flexibilidad en este tema. Los hidalgos eran los poseedores de la mayoría de las tierras (los campesinos trabajaban para ellos o se la arrendaban) y ocupaban los puestos administrativos y de representación de la villa.

El ayuntamiento de Santillana del Mar se constituyó el año 1833 y tuvo partido judicial propio, esto cambió en el año 1840 cuando entró a formar parte de los partidos judiciales de Torrelavega y de San Vicente de la Barquera. A pesar de esta decadencia, políticos y escritores formaban parte del turismo selectivo que se había generado en la villa.

Numerosos fueron los estudiosos e intelectuales llegaron a esta villa tras el descubrimiento de la Cueva de Altamira, en 1879, aquí crearon asociaciones artísticas y de vanguardia, la más importante la Escuela de Altamira, fundada en el año 1948.

Una epidemia de cólera en el año 1849 en el País Vasco hizo que la aristocracia que allí veraneaba cambiara este destino por uno nuevo: La Provincia de Santander. Así Santillana del Mar se convirtió en destino de moda.

En 1889 esta precios villa fue declarada Conjunto Monumento Histórico-Artístico y en 1927 a petición del Conde de Güell se llevaron a cabo las primeras restauraciones en el lugar.

Infografía horizontal sobre la historia de Santillana del Mar desde Altamira y el Paleolítico hasta la Santillana actual, con El Cincho, Santa Juliana, torres, palacios, Santa Justa y el mar Cantábrico

Santillana del Mar: miles de años de historia, desde Altamira y El Cincho hasta la villa medieval y la costa de Santa Justa.

Consejos para visitar Santillana del Mar
El casco histórico se recorre casi por completo a pie y conserva pavimento empedrado, así que conviene calzado cómodo. Para Altamira, Ubiarco, Viveda, Mijares, Queveda y el resto de pueblos es mucho más cómodo disponer de vehículo. En verano, puentes y fines de semana conviene llegar temprano a la villa. Para Santa Justa, Puerto Calderón o los acantilados, comprueba siempre las condiciones del mar y mantén distancia del borde. Muchos palacios y casonas de los pueblos son fincas privadas: pueden contemplarse desde el espacio público, pero no necesariamente visitarse por dentro.

VÍDEO DE SANTILLANA DEL MAR

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