La Torre de Don Borja en Santillana del Mar
La Torre de Don Borja es una de las construcciones civiles más importantes de Santillana del Mar, en la Plaza de Ramón Pelayo —antigua Plaza del Mercado—, junto a la Torre del Merino y el Ayuntamiento. Es una casa-torre de origen medieval cuya construcción conservada corresponde principalmente al siglo XV, con importantes ampliaciones durante el XVI. Durante siglos estuvo vinculada al linaje de los Barreda; después perteneció a la familia Güell, a la Infanta Paz de Borbón —hija de Isabel II— y a María de las Mercedes de Baviera y Borbón. A finales de los años setenta, en estado de ruina, fue adquirida por Jesús Polanco y Francisco «Pancho» Pérez González para convertirla en sede de la Fundación Santillana, y en 2019 volvió a rehabilitarse como el centro cultural dedicado al arte, la edición y la comunicación que es hoy.
En realidad son dos torres
El conjunto no es una única construcción: la torre principal, la que se ve desde la plaza, y un segundo cuerpo trasero, también del siglo XV aunque algo posterior, quedaron unidos en el siglo XVI mediante un patio interior —una solución poco habitual en este tipo de casas-torre montañesas—. La fachada principal, de sillería, con tres alturas y cubierta a cuatro aguas, conserva dos pequeños escudos de los Barreda y un soportal de acceso profundamente transformado a lo largo de la historia del edificio.
¿Quién fue Don Borja?
El nombre induce fácilmente a error: Francisco de Borja Barreda no construyó la torre, sino que fue el último titular del mayorazgo familiar, asociado al año 1844 —varios siglos después de levantarse el edificio—. Cuando las estructuras de los mayorazgos se disolvieron durante el siglo XIX, su nombre quedó asociado para siempre a la vieja casa-torre de su familia.
De los Barreda a la Infanta Paz
La torre pasó del linaje Barreda al conde de Güell, quien la regaló en 1927 a la Infanta Paz de Borbón, hija de Isabel II —de ahí su otro nombre, Torre de la Infanta—. Más tarde estuvo vinculada a María de las Mercedes de Baviera y Borbón. El proyecto cultural actual conserva los antiguos salones que ocupó la Infanta y una biblioteca histórica reunida por ella y sus herederos: es posible pasar, dentro del mismo edificio, del siglo XV a la memoria borbónica del XIX y XX.
La evolución de la Torre de Don Borja desde su etapa como casa-torre del linaje Barreda hasta su transformación en residencia vinculada a la Infanta Paz de Borbón, sede de la Fundación Santillana y actual centro dedicado al arte, los libros y la comunicación.
De la ruina a la Fundación Santillana
A finales de los años setenta, la torre se encontraba en estado de ruina cuando Jesús Polanco y Pancho Pérez González —figuras clave de la edición y la comunicación española, impulsores de la editorial Santillana, El País y PRISA— la adquirieron para instalar allí, en 1979, la Fundación Santillana. La gran rehabilitación, dirigida por los arquitectos Luis Castillo Arenal y Eduardo Fernández-Abascal entre 1981 y 1982, recibió el Premio Europa Nostra por su respeto hacia el edificio como documento histórico, conservando irregularidades y huellas del tiempo en vez de imitar un aspecto «recién construido». Durante cuatro décadas, la torre acogió exposiciones de primer nivel —entre ellas, en 1988, una muestra dedicada al modernismo catalán con obras de Rusiñol, Casas o Anglada-Camarasa—.
2019: una nueva etapa
En 2019, el arquitecto Luis Castillo volvió a intervenir, casi cuarenta años después, en una segunda rehabilitación que dio a la torre su orientación actual: ya no es simplemente la sede de la Fundación Santillana, sino un proyecto cultural propio —impulsado por las familias Polanco y Pérez Arauna, bajo la propiedad de Timón S.A.— dedicado a tres pilares: arte, edición y comunicación.
La Colección Rucandio y la biblioteca iberoamericana
El eje artístico actual es la Colección Rucandio, iniciada en los años sesenta por Jesús Polanco e Isabel Moreno y ampliada por sus descendientes hasta reunir más de 300 obras de arte español contemporáneo, con nombres como Jaume Plensa, Jorge Oteiza, María Blanchard, Miquel Barceló, Juan Genovés o Jesús Otero, expuestas junto a muros históricos, mobiliario y arquitectura medieval en vez de en salas blancas convencionales. A ello se suma la biblioteca iberoamericana de Pancho Pérez González, con más de 15.000 volúmenes, y espacios dedicados a El País, la Cadena SER y Canal+ —un recorrido por algunas de las grandes transformaciones culturales y mediáticas de la España democrática—. La programación de exposiciones temporales cambia con regularidad —en 2026, por ejemplo, la Torre inauguró ELLAS, dedicada a la creación artística femenina—; conviene consultar la programación actual antes de la visita.
Infografía de la Torre de Don Borja de Santillana del Mar que identifica sus principales elementos arquitectónicos y resume la evolución del edificio desde la casa-torre medieval del siglo XV hasta su rehabilitación contemporánea.
Visita, horario y condiciones
El acceso se realiza mediante visita guiada, con una duración aproximada de una hora. Según la información publicada actualmente, las visitas son gratuitas, aunque conviene comprobar las condiciones vigentes antes de acudir. La disponibilidad varía según la temporada, con una programación más amplia durante el verano; para reservar, el contacto actual es 699 265 469 o contacto@torrededonborja.es. La información oficial señala también dos restricciones importantes: no se permite la entrada a menores de 12 años por las características históricas del edificio, y el inmueble no está adaptado para personas con movilidad reducida.












