Entre Hinojedo y Cortiguera se levanta un cerro amesetado que domina la desembocadura de la ría de San Martín de la Arena. Se llama La Masera —localmente, El Castíu— y en él se concentra la secuencia arqueológica más larga del municipio de Suances: desde el Paleolítico hasta la Edad Media. Lo que se conoce popularmente como «el castro de Hinojedo» no es en realidad un solo yacimiento, sino varios, de épocas muy distintas, y conviene separarlos para entender qué es cada cosa.

Recreación artística de un poblado del castro de Hinojedo, con cabañas circulares de piedra y techo de paja, empalizada de madera y figuras humanas y animales domésticos

El cerro: La Masera o El Castíu

La elevación alcanza los 153,6 metros y tiene forma de meseta. El nombre La Masera alude a su semejanza con una masera, la artesa grande que se usaba para amasar el pan; en el habla local se le llama El Castíu. Limita al nordeste con Cortiguera, y esa posición fronteriza explica que en la bibliografía aparezca unas veces como «de Hinojedo» y otras como «La Masera de Cortiguera».

Su interés no es casual: desde arriba se controla visualmente la ría, la salida al mar y el corredor terrestre del Besaya. Cualquiera que haya querido vigilar este territorio en los últimos milenios ha subido aquí.

Tres yacimientos, no uno

Esta es la aclaración que más falta hace, porque las descripciones divulgativas mezclan datos que pertenecen a sitios y épocas diferentes:

El Castro es el yacimiento al aire libre situado al pie de la elevación, en su cara sureste. Es el que ha dado los depósitos más antiguos y el que aporta la información sobre el Calcolítico: el Ayuntamiento de Suances lo describe como una de las principales fuentes de conocimiento sobre el Calcolítico regional, en torno a hace 4.000 años. Conserva además niveles de la Edad del Bronce y restos altomedievales.

El cerro, en su conjunto, ha dado materiales de la Edad del Hierro: cerámicas fabricadas a mano y también a torno, una combinación que sitúa la ocupación en un momento próximo a la romanización, hacia hace 2.500-2.000 años. En la ladera este se han recogido asimismo restos calcolíticos.

Y en la plataforma superior hay restos de un edificio medieval, probablemente un castillo o fortificación, cuya planta permanece indeterminada porque nunca se ha investigado en condiciones.

¿Es realmente un castro?

Aquí conviene ser honestos con la etiqueta. El nombre «castro» se emplea de forma convencional, pero los catálogos de fortificaciones advierten que no se aprecian con claridad los fosos ni los terraplenes característicos de un castro de la Edad del Hierro. Lo que sí se ha recuperado en prospección es cerámica de esa época, y el cerro ofrece por sí mismo unas condiciones defensivas naturales que hacían innecesarias grandes obras.

Añadamos que las fuentes tampoco coinciden en este punto: alguna descripción periodística habla de «restos de terrazas defensivas» en el cerro. Sin una excavación sistemática publicada, lo prudente es decir que hay ocupación de la Edad del Hierro documentada por los materiales, y que las estructuras defensivas no están confirmadas.

El puñal de Hinojedo

La pieza más conocida salida de aquí es el llamado puñal de Hinojedo, un puñal de bronce de la Edad del Bronce —en torno a hace 3.000 años— descrito como de elegante factura, con enmangue de lengüeta y remaches. Junto a él se cita también un molino manual de piedra.

No hemos podido confirmar en fuente accesible dónde se conserva actualmente la pieza, así que quien quiera verla hará bien en consultarlo antes en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria.

Los blendios y Portus Blendium: hasta dónde se puede afirmar

Se repite con frecuencia que este cerro fue el asentamiento de los blendios, el pueblo cántabro que menciona Plinio el Viejo. Merece la pena desmontar la cadena de afirmaciones y ver qué queda en pie de cada eslabón.

Que los blendios existieron como uno de los populi cántabros prerromanos está fuera de duda, y su territorio abarcaría el valle del Besaya desde Reinosa hasta Suances, además de los valles de Reinosa, Olea y Valdeprado del Río y la zona oriental de la bahía de Santander. Que los romanos fundaron en su territorio un puerto llamado Portus Blendium, también. Y la identificación de ese puerto con Suances es la habitual, apoyada en los hallazgos arqueológicos y en el trazado viario, aunque conviene saber que ha sido cuestionada por parte de la historiografía. El propio Ayuntamiento sitúa el puerto antiguo en la zona de «El Esquilar», junto al barrio de Santiuste.

Ahora bien, atribuir a este cerro concreto la condición de poblado de los blendios es una hipótesis razonable, no un hecho establecido: así lo formula la propia documentación municipal, que emplea el «posiblemente». Un apunte que refuerza el interés del lugar sin necesidad de forzarlo: se ha señalado que la calzada romana de los blendios terminaba precisamente en La Masera.

Un cerro maltratado

Esta es la parte que no se cuenta en ninguna ficha turística y que probablemente sea lo más importante que hay que saber hoy del yacimiento.

El yacimiento de El Castro, al pie de la elevación, se encuentra muy deteriorado por su uso como circuito de motocross. Y la estructura medieval de la plataforma superior sufrió daños en 2003 a causa de los movimientos de tierra ejecutados para la construcción de un aeródromo. El conjunto figura hoy en los catálogos como vestigios en mal estado de conservación, y el terreno se dedica a pasto.

Dicho de otro modo: el cerro con la secuencia arqueológica más larga del municipio —Paleolítico antiguo, Neolítico-Calcolítico, Bronce final, protohistoria y Edad Media— nunca ha sido excavado en condiciones y sí ha sido dañado dos veces en las últimas décadas.

¿Se puede visitar?

Conviene decirlo con claridad, porque la información que circula induce a error: el yacimiento es de propiedad privada y no está abierto a visita pública. No hay itinerario señalizado, ni panel interpretativo, ni estructuras visitables. Tampoco hay nada que ver en el sentido convencional: no queda arquitectura en pie y el terreno es pastizal.

La forma razonable de aproximarse a este patrimonio es contemplar el cerro desde el entorno y visitar, en su lugar, el yacimiento vecino que sí es accesible: la Mota de Trespalacios, junto al carril bici, que además está directamente relacionada con este sitio.

La conexión con la Mota de Trespalacios

Hay un detalle que enlaza los dos yacimientos y que rara vez se pone en común. Los arqueólogos que excavaron la Mota de Trespalacios en 2006 apuntaron, al interpretar su función como puesto de control de un camino antiguo, la posible existencia de otro castillo en La Masera del Castío. Y, efectivamente, los catálogos de fortificaciones describen un edificio medieval en la plataforma superior de este cerro.

Las dos piezas encajan: un camino de trazas antiguas —documentado como via antiqua en un texto del año 998— vigilado desde una mota en la vega y desde una fortificación en el alto. No una fortaleza aislada, sino un sistema.

Preguntas frecuentes

¿Dónde está el castro de Hinojedo?
En el monte La Masera, también llamado El Castíu, un cerro de 153,6 metros entre Hinojedo y Cortiguera, en el municipio de Suances, dominando la desembocadura de la ría de San Martín de la Arena.

¿Se puede visitar?
No. Es propiedad privada, sin acceso público, sin señalización y sin restos visitables. Hoy es terreno de pasto.

¿Es lo mismo el castro de Hinojedo que el castro de La Masera?
Los nombres se usan indistintamente para el mismo cerro, pero designan realidades distintas: El Castro es el yacimiento al aire libre al pie de la elevación, y el cerro alberga además materiales de la Edad del Hierro y un edificio medieval en lo alto.

¿De qué época es?
De muchas. Hay evidencias desde el Paleolítico antiguo, con niveles del Neolítico-Calcolítico —hace unos 4.000 años—, Bronce final, Edad del Hierro y época medieval.

¿Vivieron aquí los blendios de Plinio?
Es una hipótesis razonable, no un hecho probado. Los blendios fueron un pueblo cántabro real y su territorio incluía esta zona, pero situar su poblado en este cerro concreto es una atribución que las propias fuentes municipales formulan en condicional.

¿Qué es el puñal de Hinojedo?
Un puñal de bronce de la Edad del Bronce, de hace unos 3.000 años, con enmangue de lengüeta y remaches, hallado en este yacimiento. Conviene consultar dónde se conserva antes de buscarlo en un museo.

¿Está protegido el yacimiento?
Figura en los catálogos arqueológicos, pero ha sufrido daños documentados: el uso del entorno como circuito de motocross y los movimientos de tierra de 2003 para construir un aeródromo.

Qué ver cerca

Si el castro no se puede visitar, el resto de Hinojedo sí compensa el viaje. A poca distancia está la Mota de Trespalacios, la fortificación de tierra medieval junto al carril bici de Suances a Barros, esta sí accesible y con panel interpretativo. En el pueblo esperan la Casa de los Arce, con sus muros de entramado, la casa de los Velarde y la iglesia de San Saturnino. Y para seguir el rastro más antiguo del municipio, la Cueva de las Brujas, con arte paleolítico de técnica macarroni. El conjunto, en la guía de los pueblos del municipio de Suances.

Fuentes principales: Ontañón Peredo, R., «El yacimiento al aire libre de El Castro: Hinojedo, Suances», en Actuaciones arqueológicas en Cantabria: 1984-1999 (2000); y del mismo autor, «La Masera y el castro de Hinojedo», en Castros y castra en Cantabria (Acanto, 2010, p. 183).