Casa de los Arce
Hinojedo tiene una casa noble con portalada y escudos barrocos —la casa de los Velarde— y tiene otra cosa bastante más rara: la Casa de los Arce, en el barrio de Sanjero. Aquí no hay blasón ni pretensión de hidalguía. Hay una casa de labranza del siglo XVII levantada con una técnica constructiva que no es la habitual en Cantabria, y con una habitación reservada para quien pasara por allí. Es, con diferencia, el edificio más interesante de Hinojedo para quien se fije en cómo se construía y cómo se vivía, y no en quién mandaba.

Dónde está
La casa se sitúa en el barrio de Sanjero, uno de los núcleos de Hinojedo, la localidad más meridional del municipio de Suances: a unos 4 kilómetros de la capital municipal, 6 de Torrelavega y unos 30 de Santander, a apenas 20 metros sobre el nivel del mar, al abrigo del alto de Castíu —también llamado La Masera— y junto al estuario del Saja-Besaya.
Sanjero conserva su propia ermita, una de las tres que sobreviven en Hinojedo junto a las de San José y San Pedro. El barrio da nombre además a una de las vías del callejero municipal, de modo que localizarlo no tiene pérdida.
Muros de entramado: la rareza de la casa
Lo que distingue a este edificio de casi todo lo que se construyó en la costa cántabra son sus muros: entramado de madera relleno de mampuesto. Es decir, un esqueleto de vigas y pies derechos de madera cuyos huecos se cierran con piedra menuda tomada con mortero, en lugar del muro macizo de sillería y mampostería que domina la arquitectura montañesa.
Los repertorios locales de patrimonio subrayan que se trata de una técnica «típica en Castilla pero poco habitual en la zona norte de España». Conviene tomar esa afirmación por lo que es —una observación recogida en la documentación turística municipal, no la conclusión de un estudio técnico publicado—, porque de esta casa no existe ningún análisis constructivo, ni levantamiento, ni datación dendrocronológica accesibles. Lo que sí puede decirse sin riesgo es que el entramado visto es infrecuente en el entorno y que, por sí solo, justifica la parada.
Casa, cuadra y pajar bajo el mismo techo
La planta es rectangular y el uso original fue mixto, el más común en la arquitectura rural cántabra: vivienda para la familia y, bajo el mismo tejado, cuadra para el ganado con el pajar encima. No es una casa señorial reconvertida, sino una explotación agropecuaria completa organizada en vertical.
La fachada principal es la sur, la que recibe el sol y a la que se orientan las estancias de estar, y desde ella se accede a un zaguán amplio que articula el conjunto. Es el esquema clásico y eficiente de la casa de labranza del norte: el zaguán como espacio de trabajo y de tránsito antes de entrar propiamente en la vivienda.
El cuarto del viajero
El detalle que da carácter a la casa es una habitación conocida como «el cuarto del viajero», destinada a alojar a quien llegara de paso. No era un gesto excepcional en el mundo rural preindustrial, donde la hospitalidad funcionaba como red de servicios en ausencia de posadas, pero sí es infrecuente que el uso quede fijado en el nombre de la estancia y llegue documentado hasta hoy.
Conviene añadir el contexto sin forzarlo, porque es sugerente: Hinojedo es un lugar de paso desde antiguo. Su callejero conserva topónimos —La Concha, Vía— que se han relacionado con el trazado de antiguas calzadas romanas, y el cercano yacimiento de la Mota de Trespalacios se interpreta precisamente como un puesto de control sobre un camino histórico. Ahora bien, no existe documentación que vincule directamente el cuarto del viajero con ninguna de esas rutas: es coherente, no está probado, y así conviene contarlo.
Fecha, estado y protección: lo que no está resuelto
La construcción se fecha «alrededor del siglo XVII», sin que ninguna de las fuentes disponibles cite el documento en que se apoya esa datación. Los repertorios locales la describen además como deshabitada desde hace tiempo.
Tampoco hemos localizado ninguna figura de protección: ni declaración de Bien de Interés Cultural, ni inclusión en el Inventario General del Patrimonio Cultural de Cantabria —a diferencia, en el mismo pueblo, de la Mota de Trespalacios, inventariada en 2003—. Aparece citada en el catálogo municipal de arquitectura civil, lo que no constituye una figura de protección autonómica.
Es propiedad privada y no consta que tenga régimen de visitas. Se contempla desde el exterior, con el respeto que merece una casa que sigue en pie después de tres siglos y medio.
Preguntas frecuentes
¿Dónde está la Casa de los Arce?
En el barrio de Sanjero, en Hinojedo, la localidad más al sur del municipio de Suances, a unos 4 kilómetros del casco de Suances y 6 de Torrelavega.
¿Es lo mismo que la Casa de los Velarde de Hinojedo?
No. Son dos edificios distintos del mismo pueblo y del mismo siglo. La de los Velarde es una casa-palacio nobiliaria con gran portalada de arco de medio punto y escudos barrocos; la de los Arce es una casa de labranza sin escudo, y su interés está en la técnica constructiva y en su distribución.
¿Se puede visitar?
No consta régimen de visitas. Es propiedad privada y los repertorios la describen como deshabitada; se ve desde fuera.
¿Qué tiene de especial su construcción?
Los muros son de entramado de madera relleno de mampuesto, en lugar del muro macizo de piedra habitual en la arquitectura montañesa. Las fuentes locales lo señalan como una técnica más propia de Castilla y poco frecuente en el norte.
¿Qué era el cuarto del viajero?
Una habitación de la casa destinada específicamente a alojar a quien llegaba de paso. El nombre se ha conservado junto con la memoria de ese uso.
¿De qué año es exactamente?
No hay fecha cerrada. Las fuentes la sitúan «alrededor del siglo XVII» sin citar documentación, y no existe datación técnica publicada.
¿Está protegida como Bien de Interés Cultural?
No nos consta ninguna declaración BIC ni su inclusión en el inventario autonómico. Figura en el catálogo municipal de arquitectura civil, que es otra cosa.
Qué ver cerca
Hinojedo concentra un patrimonio sorprendente para su tamaño. A pocos metros queda la casa de los Velarde, la casa-palacio blasonada del pueblo, y la iglesia de San Saturnino, levantada a comienzos del siglo XVII, muy dañada en la Guerra Civil y reconstruida con arenisca rojiza. Del pasado más remoto hablan el castro de Hinojedo, con ocupación que se remonta al Calcolítico, y el yacimiento de la Mota de Trespalacios, una fortificación medieval de unos 76 metros de diámetro poco común en Europa. Completa el paseo la ermita de San Pedro, de 1659. Y para situar el resto, la guía de los pueblos del municipio de Suances y la de arquitectura civil en Suances.






