Ruinas de la antigua iglesia del cementerio de Portillo
En el cementerio de Portillo, uno de los catorce núcleos del municipio de Val de San Vicente, se conservan las ruinas de la antigua iglesia parroquial, un vestigio medieval que permite asomarse al origen eclesiástico del pueblo y a la forma en que los cementerios rurales cántabros se fueron organizando en torno a los templos más antiguos de cada comunidad.
La pauta es habitual en la Cantabria rural: cuando una parroquia construye un nuevo templo —más amplio, mejor situado o en mejores condiciones estructurales—, el edificio anterior deja de utilizarse para el culto y queda como referencia física del primer núcleo de población. El cementerio, que en la tradición católica debía situarse en terreno sagrado junto a la iglesia, se establece alrededor de los muros del antiguo templo o en su solar, de modo que los restos de la vieja fábrica quedan integrados en el espacio funerario del pueblo. Este es el origen de las llamadas iglesias del cementerio, frecuentes en la geografía eclesiástica del occidente de Cantabria.
Las ruinas de Portillo conservan restos de la estructura medieval original —muros de mampostería de piedra, arranques de los arcos, trazas del ábside— que permiten intuir la escala del primitivo templo parroquial. Su valor es fundamentalmente arqueológico e histórico: son el testimonio más antiguo de la vida religiosa organizada en el núcleo y una referencia del paisaje del cementerio, ese espacio liminar entre los vivos y los muertos que las comunidades rurales han cuidado con esmero durante siglos. La festividad de La Ascensión, en mayo, es la celebración más señalada del año en Portillo.
¿Qué queda en pie de la antigua iglesia de Portillo?
Se conservan restos de los muros perimetrales de mampostería de piedra y trazas de la estructura original del templo, integrados en el recinto del cementerio municipal. El estado de conservación es el habitual en este tipo de ruinas: suficiente para reconocer la planta y la escala del edificio original, sin cubierta ni elementos interiores. El acceso al cementerio es libre durante el horario diurno.
¿Por qué los cementerios cántabros suelen estar junto a iglesias en ruinas?
En la tradición católica, el entierro debía realizarse en tierra sagrada, lo que históricamente significaba en el atrio de la iglesia o en un recinto contiguo consagrado. Cuando una parroquia construía un nuevo templo, el espacio del antiguo —ya sagrado por décadas o siglos de uso— se destinaba al cementerio. Esta práctica generó en toda Cantabria el tipo de «iglesia del cementerio»: las ruinas del templo primitivo conviven con las tumbas en un espacio de gran carga histórica y simbólica.
¿Está catalogada entre el patrimonio de Val de San Vicente?
Sí. Las ruinas forman parte del patrimonio histórico del municipio y están incluidas en el inventario de bienes de interés local (BIL) de Val de San Vicente. Como ocurre con la mayoría de los elementos patrimoniales de los cementerios, el acceso es libre durante el horario de apertura del recinto.