Palacio de San Pedro de las Baheras
El Palacio de San Pedro de las Baheras, en el pequeño núcleo de San Pedro de las Baheras —con apenas sesenta vecinos—, es el edificio civil más relevante de este pueblo del interior de Val de San Vicente. La denominación palacio responde a la costumbre cántabra de llamar así a las residencias de los linajes principales de cada núcleo, más que a una función palatina en el sentido estricto: se trata de una gran casa señorial de piedra que fue en su tiempo la sede del poder local y el símbolo de la preeminencia de una familia en el valle.
El edificio presenta los rasgos característicos de la arquitectura señorial cantábrica de los siglos XVII-XVIII: planta rectangular de gran volumetría, muros de mampostería de sillería en los ángulos, balconada corrida en la fachada principal, y posiblemente escudo de armas que acredita el linaje del promotor. Su situación en un pueblo tan reducido como San Pedro de las Baheras da testimonio de la importancia histórica del lugar, que fue en la Cantabria moderna uno de los pequeños señoríos en los que se articulaba la vida rural del municipio.
San Pedro de las Baheras concentra un notable conjunto de patrimonio para su pequeño tamaño: junto al Palacio se encuentra la Casona de los Escandón, la iglesia de San Pedro y la iglesia de Santa Marina. La fiesta patronal de Santa Marina, el 18 de julio, es la principal celebración del pueblo.
¿Puede visitarse el Palacio de San Pedro de las Baheras?
El palacio es de titularidad privada y no está abierto al público de forma regular. Puede contemplarse desde el exterior durante un paseo por el núcleo de San Pedro de las Baheras, que por su tamaño es perfectamente recorrible a pie en pocos minutos.
¿Qué diferencia hay entre un palacio y una casona en Cantabria?
En la terminología popular cántabra, palacio suele designar la residencia principal del linaje más poderoso de un núcleo, mientras que casona es el término genérico para cualquier gran casa solariega de piedra. En la práctica, ambas denominaciones se solapan y varían según el pueblo; lo que las distingue es más la historia familiar que las características arquitectónicas.
¿Merece la pena visitar San Pedro de las Baheras?
Sí, especialmente si se combina en un recorrido por el interior de Val de San Vicente. El pueblo concentra dos edificios señoriales notables —el Palacio y la Casona de los Escandón— y dos iglesias de interés en un núcleo muy pequeño que conserva intacto su carácter rural.