Iglesia de San Pedro de las Baheras
La iglesia de San Pedro es el templo que da nombre al núcleo de San Pedro de las Baheras, uno de los catorce pueblos del municipio de Val de San Vicente. La advocación al apóstol San Pedro —el primer papa de la Iglesia y patrón de los pescadores— es, junto a Santiago y la Virgen María, la más frecuente en las parroquias fundacionales de la cornisa cantábrica, muchas de las cuales se remontan a las primeras comunidades cristianas establecidas tras la Reconquista.
El hecho de que el pueblo lleve el nombre de su iglesia —San Pedro de las Baheras— es un indicativo de la antigüedad del templo y de su centralidad en la organización eclesiástica y territorial del núcleo desde la Edad Media. El complemento de las Baheras distingue este San Pedro de otros homónimos de la región y alude posiblemente a una característica geográfica o a un topónimo local de etimología oscura.
San Pedro de las Baheras concentra un notable patrimonio para ser un pueblo de apenas sesenta vecinos: junto a la iglesia de San Pedro se encuentran la iglesia de Santa Marina, el Palacio y la Casona de los Escandón. La fiesta de Santa Marina el 18 de julio es la celebración patronal más importante del pueblo.
¿Qué significa «de las Baheras»?
El término baheras —o vaheras en algunas grafías— es un topónimo local cuya etimología precisa no está documentada con claridad. Podría proceder de una voz latina o prerromana referida a alguna característica del territorio, como un paso de ganado, una vaguada o una propiedad del terreno. La denominación ha servido históricamente para distinguir este San Pedro de otros núcleos homónimos de la región.
¿Por qué San Pedro de las Baheras tiene dos iglesias?
La presencia de dos iglesias —San Pedro y Santa Marina— en un pueblo tan pequeño refleja la historia de las devociones locales y posiblemente la existencia de dos entidades de población diferenciadas que se unieron con el tiempo. En la Cantabria rural, el número de iglesias y ermitas de un núcleo es a menudo desproporcionado con respecto a su tamaño actual, por tratarse de construcciones medievales que precedieron a la concentración de la población.