La Montañesa Textil fue una fábrica de hilados y tejidos de algodón instalada en Valdelazón, dentro de La Cavada. Se desarrolló en antiguas instalaciones hidráulicas asociadas al complejo de artillería. La Universidad de Cantabria sitúa en 1848 la compra del recinto y el comienzo de la construcción textil; una investigación sobre las obreras documenta el incendio de 1851, la reconstrucción y el cierre en 1965. El Ayuntamiento publica 1874 para la antigua fábrica, una fecha que no coincide con esa cronología y que no se debe presentar como fecha de fundación.

Datos esenciales

Lugar La Cavada
Municipio Riotuerto
Tipo Patrimonio
Acceso Exterior; consultar visita interior

Historia y detalles

La empresa aprovechó un salto de agua que había servido para las operaciones de la fábrica de cañones. La nueva actividad produjo hilados y tejidos de algodón. La historiadora Cecilia García Villoslada recoge que, antes del incendio de 1851, el proyecto había alcanzado 11.000 husos y 280 telares; tras la reconstrucción iniciada por Jerónimo Roiz de la Parra se retomó una fábrica de menor escala. Estas cifras proceden de fuentes históricas citadas en su estudio.

En el siglo XX, la Montañesa fue una fuente de empleo relevante para La Cavada y la comarca. La investigación de la Universidad de Cantabria se apoya en entrevistas a 24 antiguas trabajadoras y describe condiciones laborales, vida cotidiana y desigualdad salarial. Hacia 1953, el estudio estima unos 450 trabajadores, alrededor de 300 de ellos mujeres. La fábrica cerró el 8 de diciembre de 1965.

La fotografía aérea seleccionada se tomó en octubre de 2023. Su descripción identifica el edificio principal, otros inmuebles del entorno y una chimenea parcialmente oculta por la vegetación; no todos los edificios de la foto son parte de la fábrica. La imagen documenta el estado visible en esa fecha, no certifica el estado actual ni la seguridad del lugar.

Cómo preparar la visita

No hay visita pública confirmada. Los restos pueden observarse desde espacios públicos junto a la carretera CA-161, según la Universidad de Cantabria; no entres en edificios, fincas ni recintos cerrados. La situación puede cambiar, así que respeta señales y cierres.

Acceso

La observación exterior no garantiza que el edificio o espacio esté abierto al público. Consulta el uso actual y respeta las propiedades privadas.

Una fábrica textil en el antiguo Valdelazón

La Montañesa Textil se instaló en Valdelazón, en La Cavada, aprovechando parte de un espacio industrial que había tenido otra función. Allí se habían situado máquinas vinculadas a la Real Fábrica de Artillería, entre ellas equipos hidráulicos para trabajar las piezas de cañón. La actividad textil transformó el uso del lugar: de las operaciones de barrenado se pasó a hilar, tejer y acabar tejidos de algodón.

La conexión entre ambas fábricas fue material y territorial, pero no significa que la producción textil fuera una sección de la fábrica militar. Eran actividades distintas, en momentos históricos distintos y con responsables diferentes. La Montañesa utilizó terrenos, construcciones y un aprovechamiento hidráulico asociados al paisaje industrial previo. Esta continuidad de emplazamiento es una de las razones por las que Valdelazón ayuda a comprender varias etapas de la economía de La Cavada.

Una cronología con hitos diferenciados

Las fuentes consultadas no coinciden en una sola fecha de fundación. El Ayuntamiento de Riotuerto atribuye a la antigua fábrica textil una fecha de 1874 y la describe como de estilo manchesteriano. La Universidad de Cantabria y estudios históricos sitúan una etapa anterior: la adquisición del sitio por Juan de la Pedraja en 1848 y el comienzo de la construcción de una fábrica de algodón. La investigación de Cecilia García Villoslada identifica 1848 como primera referencia a la empresa y señala que el logotipo de la casa mostraba 1830, dato que no debe confundirse con la fecha de la construcción.

El edificio inicial sufrió un incendio antes de llegar a inaugurarse. El estudio sobre las trabajadoras sitúa el siniestro en 1851 y lo relaciona con el cierre temporal. Después se reconstruyó la instalación, con una escala distinta a la del proyecto inicial. La obra de José Alcalá-Zamora, publicada en 1974, también documenta el establecimiento de una fábrica de tejidos en los antiguos terrenos industriales durante el siglo XIX. La existencia de estos hitos explica por qué una fecha aislada no basta para describir la historia del conjunto.

Por ahora, la ficha mantiene el dato municipal de 1874 como una referencia publicada por el Ayuntamiento, pero no lo presenta como fecha de fundación. Para determinar si se refiere al edificio que hoy se reconoce, a una fase constructiva concreta o a otra identificación patrimonial sería necesario consultar la ficha original del catálogo y documentación arquitectónica específica. La cronología que sí aparece de manera consistente en fuentes universitarias e históricas comienza con la adquisición y construcción a mediados del siglo XIX, atraviesa un incendio y una reconstrucción, y llega hasta el cierre industrial de 1965.

Agua, maquinaria y tejidos

La fábrica aprovechó el salto de agua de Valdelazón. Esa energía había servido para mover máquinas relacionadas con la fábrica de artillería y luego se aplicó a una producción textil. La combinación de fuerza hidráulica y maquinaria auxiliar permitió organizar varias fases en un establecimiento rural. La actividad incluyó hilatura, tejidos y acabados de algodón; las denominaciones y los procesos de la empresa cambiaron con el tiempo y no deben resumirse como una única máquina o producto.

El estudio de García Villoslada recoge que antes del incendio de 1851 la instalación llegó a contar con 11.000 husos y 280 telares. Después de la reconstrucción, la empresa se reanudó con menos telares que el proyecto inicial. Estas cifras proceden de un trabajo académico que cita fuentes históricas; se incluyen como referencias de escala, no como inventario que se haya comprobado en el edificio actual.

La descripción del Ayuntamiento atribuye al complejo un carácter fabril manchesteriano. Ese término se utiliza para describir una arquitectura industrial funcional, amplia y organizada para la producción. En una visita desde el exterior conviene fijarse en la longitud de los edificios, la repetición de huecos y la chimenea que aparece en documentación gráfica. No se puede atribuir cada construcción visible en el paraje a la antigua fábrica sin una identificación precisa: la fotografía aérea de 2023 muestra también edificios próximos que la ficha de Commons advierte que son posteriores o tienen otros usos.

Las trabajadoras y la vida de la comarca

La Montañesa fue una fábrica rural con efectos sociales que se extendieron más allá de sus muros. La investigación universitaria de Cecilia García Villoslada estudia el periodo 1936–1965 a partir de entrevistas a 24 antiguas trabajadoras. El trabajo aborda condiciones laborales, derechos, economía doméstica y vida cotidiana, y señala que las mujeres formaron el grupo más numeroso y menos visible de la plantilla. Es una fuente oral e histórica, no un registro exhaustivo de todas las personas que pasaron por la fábrica.

Hacia 1953, el estudio estima una plantilla de alrededor de 450 personas, unas 300 mujeres. La proporción ayuda a comprender el papel del empleo femenino en la industria textil de la comarca y por qué la autora centra su trabajo en sus experiencias. La investigación recoge testimonios diferentes según la edad y la sección en que trabajaron; no reduce a todas las obreras a una experiencia única ni ofrece una cifra total acumulada de empleadas a lo largo de los más de cien años de actividad.

Las memorias laborales dan una dimensión humana a las estructuras industriales. El edificio y las máquinas no explican por sí solos cómo se organizaban los turnos, los salarios o las responsabilidades familiares. Las entrevistas permiten conocer aspectos de la vida cotidiana que suelen quedar fuera de los inventarios arquitectónicos. Al mismo tiempo, la autora advierte de la escasez de documentación oficial y de las limitaciones propias de la historia oral. La ficha conserva esa cautela y atribuye a la investigación los datos que dependen de testimonios.

Una actividad que terminó en 1965

La fábrica continuó activa durante más de un siglo, con cambios de propiedad, maquinaria y mercado. La Universidad de Cantabria sitúa su cierre en 1965. El artículo de García Villoslada fija la fecha concreta en el 8 de diciembre de ese año y describe el peso del empleo textil en la vida económica local. El fin de la actividad industrial alteró la vida de muchas familias y dejó edificios cuya conservación y uso han seguido su propia trayectoria.

La fecha de cierre no implica que todos los edificios desaparecieran o quedaran vacíos a la vez. Las instalaciones pudieron cambiar de uso y las construcciones del entorno pueden pertenecer a periodos diferentes. Por eso, esta guía distingue el recinto histórico de las edificaciones posteriores. La foto aérea tomada en 2023 permite observar el aspecto del conjunto en esa fecha, pero no reemplaza una visita de inspección actual ni una ficha técnica de cada volumen.

Qué puede verse hoy y cómo hacerlo

La Universidad de Cantabria indica que los restos de la fábrica se pueden ver a ambos lados de la carretera CA-161, en el paraje de las Máquinas, pero aclara que el lugar no forma parte de su recorrido. Esa descripción no equivale a una visita guiada ni confirma que se pueda acceder al interior. Tampoco significa que todos los edificios estén en buen estado o sean seguros. La situación fotografiada en 2023 puede cambiar, de modo que hay que respetar señales, cierres y normas de circulación.

Si pasas por el entorno, observa desde zonas públicas y seguras, sin detenerte en la calzada ni entrar en patios, solares, edificios o terrenos cerrados. No se anuncian horarios ni visitas porque no se ha encontrado un operador que las ofrezca. La protección patrimonial, si existe para una estructura concreta, debe verificarse en el catálogo correspondiente; el inventario municipal cita el conjunto textil, pero no basta para confirmar una categoría BIC ni un régimen de visita.

La Montañesa se comprende mejor junto a la Real Fábrica y el Museo, pero las tres referencias representan periodos distintos. El Museo interpreta la producción artillera; los restos del lugar histórico de la Real Fábrica pertenecen a un complejo de fundición; Valdelazón recuerda la reutilización industrial de ese paisaje para una fábrica de algodón. Mantener esa diferencia permite recorrer La Cavada sin convertir todos los edificios antiguos en una misma historia.

Qué queda por confirmar

La fecha de 1874 que publica el Ayuntamiento todavía necesita una explicación archivística o arquitectónica que permita asociarla a una parte concreta del complejo. También falta un inventario actualizado de los edificios conservados, su estado, titularidad y protección legal. No se ha confirmado una visita pública al interior. Hasta que aparezca documentación más precisa, la ficha ofrece el marco histórico respaldado por la Universidad de Cantabria y estudios académicos, atribuye los datos discutidos y limita la recomendación de visita a una observación exterior responsable.

Qué más ver en La Cavada

Esta ficha forma parte de la guía de La Cavada. Allí encontrarás el resto de lugares, rutas y celebraciones asignados a este núcleo.

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