Dólmenes y huellas de la Prehistoria

El municipio conserva testimonios de ocupación humana muy anteriores a la villa medieval. El dolmen del Cotero de la Mina, en Hortigal, y el conjunto de La Raíz-Piedrahita, en el entorno de El Barcenal, pertenecen al fenómeno megalítico y muestran que estas tierras estaban ocupadas hace más de cinco mil años.

Su importancia arqueológica exige una visita responsable. No se deben cruzar cierres, mover piedras, abandonar senderos ni divulgar accesos no autorizados. En la actualidad, las condiciones de entrada a ambos enclaves son restrictivas.

Camino de Santiago del Norte y Camino Lebaniego

San Vicente de la Barquera ocupa un lugar destacado en las rutas históricas de peregrinación. El Camino de Santiago del Norte llega desde Comillas, atraviesa la villa y continúa hacia Unquera. El paso por la Puebla Vieja, el antiguo hospital y la Puerta del Peregrino recuerda la importancia que tuvo la atención a los caminantes.

La villa es también el punto de partida tradicional del Camino Lebaniego, que conduce al monasterio de Santo Toribio de Liébana. El itinerario completo tiene unos 72 kilómetros y suele dividirse en tres etapas; la primera llega hasta Cades y ronda los 28,5 kilómetros. Ambos caminos forman parte de las rutas de peregrinación reconocidas por la UNESCO desde 2015.

Quien solo quiera probar la experiencia puede recorrer un pequeño tramo urbano. Los peregrinos que continúen deben utilizar una guía reciente, ya que los desvíos, alojamientos y servicios pueden cambiar.

Historia de San Vicente de la Barquera

De la Prehistoria a la época romana

Los monumentos megalíticos del interior municipal prueban que el territorio estuvo ocupado desde la Prehistoria reciente. Para la etapa prerromana, las fuentes sitúan en esta zona a los orgenomescos, uno de los pueblos cántabros vinculados al occidente de la región.

San Vicente se ha identificado tradicionalmente con el puerto romano llamado Portus Vereasueca, pero esta asociación debe presentarse como una hipótesis histórica y no como una localización demostrada arqueológicamente.

Formación de la villa medieval

La posición defensiva del promontorio favoreció la aparición de un núcleo fortificado. El gran impulso llegó el 3 de abril de 1210, cuando Alfonso VIII concedió a San Vicente un fuero inspirado en el de San Sebastián. El objetivo era favorecer el poblamiento, organizar la actividad marítima y reforzar un enclave estratégico de la costa.

La villa creció en torno al castillo, la iglesia y el puerto. En 1297 se incorporó a la Hermandad de las Marismas, asociación de puertos del Cantábrico que defendía intereses comerciales y marítimos comunes.

La Cofradía de Mareantes y el auge del puerto

La Cofradía de Pescadores y Mareantes del Señor San Vicente fue fundada en 1330. Sus ordenanzas regulaban la pesca, el comercio, la seguridad en el mar, la elección de cargos y las ayudas entre cofrades. La importancia de esta organización explica el peso que la cultura marinera mantiene en la identidad de la villa.

Durante la Baja Edad Media, San Vicente desarrolló arrabales fuera del recinto amurallado. El arrabal de la Mar concentraba actividades portuarias y pesqueras, mientras que el de Tenerías reunía viviendas y talleres artesanales.

Siglos XV y XVI

Entre los siglos XV y XVI se ampliaron Santa María de los Ángeles, el convento de San Luis, el palacio de los Corro y otras obras relevantes. En 1517, Carlos de Habsburgo se alojó en el convento durante el viaje que lo llevó a tomar posesión de sus reinos peninsulares.

Los incendios, las epidemias y las dificultades económicas afectaron duramente a la población. La reparación de las defensas y de los puentes revela, sin embargo, que la villa siguió siendo un punto estratégico.

Las Cuatro Villas de la Mar

San Vicente formó parte de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar, junto con Santander, Laredo y Castro Urdiales. Estas villas desempeñaron un papel esencial en la navegación, el comercio y la defensa del litoral. San Vicente participó también en el proceso institucional que culminó en las ordenanzas de la provincia de Cantabria de 1779 y en las juntas celebradas en Puente San Miguel.

De la crisis moderna al municipio contemporáneo

La pesca y el comercio perdieron fuerza durante la Edad Moderna, lo que redujo la población y la influencia económica de la villa. San Vicente se constituyó como ayuntamiento constitucional en 1822 y pasó a ser cabeza de partido judicial en 1835.

Durante los siglos XIX y XX mejoraron las comunicaciones y se desarrollaron nuevas funciones administrativas y turísticas. Al mismo tiempo, el puerto mantuvo una actividad pesquera que continúa siendo fundamental para la identidad local.

El proyecto de central nuclear de Santillán

En 1973 se anunció un proyecto para construir una central nuclear en la costa de Santillán. La propuesta generó una fuerte oposición social y política en Cantabria y Asturias, con movilizaciones especialmente importantes durante la década de 1970. El proyecto terminó abandonándose y hoy constituye uno de los episodios más significativos de la historia ambiental reciente de la región.