Cueva de las Cabras

La Cueva de las Cabras, situada cerca del núcleo de Luey, en Val de San Vicente, es un yacimiento del período Magdaleniense, la última y más brillante fase del Paleolítico Superior (aproximadamente entre 17.000 y 11.000 años antes del presente). La denominación popular alude posiblemente a la presencia histórica de cabras montesas (Capra pyrenaica) en el entorno, animal que también aparece representado con frecuencia en el arte rupestre de la región.

Los yacimientos magdalenienses del occidente de Cantabria proporcionan habitualmente industria lítica de gran calidad —raspadores, buriles, azagayas de asta— y restos de fauna que permiten reconstruir las pautas de caza y vida de aquellos grupos humanos altamente especializados. El Magdaleniense corresponde al período de mayor esplendor del arte rupestre en la cornisa cantábrica: en ese mismo horizonte temporal se realizaron las pinturas de Altamira y de la mayoría de cuevas decoradas de la región.

La cueva completa el mapa arqueológico de Val de San Vicente junto a las cavidades BIC de Muñorrodero y Pechón. En el pueblo de Luey puede visitarse además la Casa El Palacio, un destacado ejemplo de arquitectura indiana, y tiene lugar cada 1 de noviembre la Jornada Micológica de Val de San Vicente. El interior de la cavidad no está habilitado para visitas.

¿Qué es el Magdaleniense?

Es la cultura arqueológica del Paleolítico Superior final (aprox. 17.000-11.000 a.C.) que coincide con el período de mayor esplendor del arte rupestre en la cornisa cantábrica. Los grupos magdalenienses eran cazadores muy especializados en grandes herbívoros —bisontes, caballos, ciervos, renos— que vivían en pequeñas bandas muy móviles y producían una industria ósea y lítica de gran refinamiento técnico.

¿Está abierta al público la Cueva de las Cabras?

No. Como la mayoría de cavidades prehistóricas del municipio, el acceso al interior está restringido para preservar los restos arqueológicos. El entorno puede recorrerse a pie desde Luey.

¿Cómo llegar a Luey?

Luey se alcanza desde la N-634 por una carretera local a unos 3 km al sur de Pesués. El pueblo es pequeño y tranquilo; el acceso en coche es posible aunque las calles son estrechas. Desde el núcleo, los caminos rurales permiten explorar el entorno kárstico donde se abre la cueva.

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