El molino de Riaño es un antiguo ingenio hidráulico de Camijanes. El inventario del Valle del Nansa indica que ya existía hacia 1750 y que se mantuvo en uso hasta mediados del siglo XX.

Datos esenciales

Lugar Camijanes
Municipio Herrerías
Tipo Patrimonio
Acceso Exterior; consultar visita interior

Historia y detalles

El molino molía maíz y, de acuerdo con el portal comarcal, llegó a producir electricidad para uso propio. El agua como fuerza motriz aparece también en la ferrería y los molinos de Cades, aunque el molino de Riaño es un bien distinto y debe conservar su atribución a Camijanes. La fuente disponible aporta una cronología aproximada y dos usos, pero no un expediente completo que identifique las fases de la maquinaria, las reformas o su conservación actual. Se evita presentarlo como molino restaurado o como museo mientras no haya prueba de funcionamiento o acceso.

Cómo preparar la visita

No se ha confirmado que el interior o la maquinaria sean visitables. Respeta las propiedades y no te acerques a canales, presas o instalaciones sin autorización.

Acceso

La observación exterior no garantiza que el edificio o espacio esté abierto al público. Consulta el uso actual y respeta las propiedades privadas.

Un molino del Nansa que también produjo electricidad

El molino de Riaño, también llamado molino de Camijanes, se localiza en La Nogalera, en la ribera del río Nansa. La ficha patrimonial del Valle del Nansa indica que ya existía hacia 1750 y que permaneció en uso hasta mediados del siglo XX. Además de moler maíz, produjo energía eléctrica para su propio servicio. Su historia reúne así dos usos del agua: la molienda de cereal y el aprovechamiento hidráulico para generar electricidad.

La referencia a 1750 es aproximada. La fuente comarcal dice que el molino «ya existía hacia 1750», pero no presenta en esa ficha una transcripción documental ni un año exacto de fundación. Una publicación local de divulgación lo relaciona con el Catastro de Ensenada de 1753; esa referencia secundaria coincide en situarlo a mediados del siglo XVIII, aunque no sustituye la consulta directa del asiento original. Por eso la guía conserva una fecha aproximada y no la convierte en una datación precisa de la fábrica que permanece.

El agua desde el río hasta el molino

El inventario describe una derivación del Nansa mediante un azud recto de unos 90 metros, con sección vertiente. Un azud desvía parte del agua del cauce hacia una conducción; no es necesariamente una presa de almacenamiento. La ficha señala que la estructura se hizo inicialmente de piedra y que después se amplió con hormigón. En 1960 se añadió una escala para peces, según el mismo recurso.

Desde la toma, un canal de derivación de unos 150 metros conduce el agua hacia el molino. El canal tiene sección rectangular, solera y cajeros de piedra, y recibe el caudal a través de una doble toma regulada con compuertas. El inventario indica que está construido en hormigón y que vierte al canal bajo dos arcos rebajados. La descripción permite imaginar una sucesión de control y transporte del agua, pero no aporta dimensiones de cada compuerta, una medición de caudal o planos de ingeniería.

La sección del canal varía a lo largo del trazado. Se ensancha cerca del molino para formar una cámara de carga, es decir, una zona en la que el agua se acumula antes de alimentar los mecanismos. La ficha describe una reparación con hormigón ciclópeo en la solera y ladrillo en parte de uno de los cajeros. Estos materiales evidencian intervenciones, pero la fuente no fecha cada reparación ni identifica a sus responsables.

A mitad del canal aparece un aliviadero regulado mediante una compuerta tipo tajadera. Las muescas verticales talladas en los sillares permiten reconocer, según el inventario, el lugar donde se podía instalar o mover ese cierre. Sobre el canal, a la altura del aliviadero, existe un puente de piedra de dos vanos. Ese paso unía las dos orillas de la conducción y formaba parte del funcionamiento cotidiano del complejo, aunque no se documenta quién lo usaba ni qué camino conectaba en cada época.

El edificio y los mecanismos de molienda

El edificio del molino es de planta cuadrada y fue construido originalmente en piedra. La ficha patrimonial señala que hoy se aprecian las esquinas de sillería y los dinteles de algunos vanos, mientras que el resto de los muros está enlucido con mortero. La cubierta tiene teja industrial y la estructura de madera que la sostenía fue sustituida. La descripción muestra que el inmueble ha recibido cambios, pero no ofrece una cronología de todas las reformas ni un informe reciente de conservación.

El agua entraba al molino por tres tomas rectangulares pequeñas que alimentaban tres rodetes. El rodete es la rueda hidráulica que convierte el movimiento del agua en giro para accionar la maquinaria. El desagüe salía por un vano con arco circular de piedra. La ficha registra tres juegos de piedras de moler, cada uno de 1,30 metros de diámetro. Es un dato relevante para entender su capacidad potencial, aunque no permite calcular la producción anual sin conocer el caudal, las horas de funcionamiento, el estado de las muelas y la organización del trabajo.

La actividad principal descrita fue la molienda de maíz. Para una comunidad agrícola, moler el grano era una operación esencial para convertir la cosecha en harina. La información local sobre la economía del valle señala la importancia histórica del maíz y de los molinos hidráulicos en la alimentación y las tareas domésticas. Esa perspectiva ayuda a situar el molino de Riaño, pero no se han encontrado registros de producción o testimonios directos que permitan cuantificar cuánto grano procesaba o cuántos vecinos acudían a él.

Del molino a la producción eléctrica

El molino tuvo un segundo uso energético. El recurso comarcal indica que, además de moler maíz, produjo electricidad para su propio servicio. También señala que a mediados del siglo XX perdió la concesión hidráulica cuando entraron en funcionamiento los Saltos del Nansa, y que entonces recibió suministro eléctrico para poder seguir funcionando. La información describe un cambio importante: el aprovechamiento local del agua quedó condicionado por el desarrollo de un sistema hidroeléctrico de escala mayor.

Una publicación especializada local describe junto al molino hidráulico otro edificio con maquinaria eléctrica que lo sustituyó. Según esa interpretación, se trataría de dos molinos diferenciados: el histórico accionado por agua y una instalación eléctrica posterior. La fuente comarcal habla de suministro eléctrico y continuidad del funcionamiento, mientras el texto local presenta un edificio eléctrico contiguo. No se ha localizado documentación técnica que permita resolver si el edificio eléctrico se integró como una fase del mismo establecimiento, si funcionó como una instalación separada o durante cuánto tiempo operó cada mecanismo.

Por ese motivo, la guía distingue los datos coincidentes —molienda de maíz, generación eléctrica vinculada al complejo y transformación del sistema a mediados del siglo XX— de la descripción secundaria de dos edificios. No se afirma que ambos estén hoy operativos ni se atribuye a la central actual un mecanismo concreto sin inspección y documentación actualizadas.

Un paisaje industrial junto al Puente del Tortorio

El molino se encuentra cerca del Puente del Tortorio, que cruza el Nansa entre Camijanes y Cabanzón. La relación entre ambos lugares facilita comprender cómo el valle combinaba circulación, aprovechamiento del río y actividad productiva. El puente permitía cruzar el cauce; el azud y el canal derivaban agua hacia la instalación de molienda. La proximidad no significa que el puente forme parte del molino ni que ambos elementos se construyeran en el mismo proyecto.

El recorrido comarcal «Celucos–Camijanes: el río como fuente de energía» incluye el molino dentro de una interpretación de presas, canales, molinos y ferrerías. El portal también recoge otros itinerarios que pasan por Camijanes y el Nansa. Esas referencias ayudan a situar el recurso, pero no confirman que el camino inmediato al molino esté abierto en todo momento, que el acceso se encuentre señalizado hoy o que el interior pueda visitarse.

Una publicación local de 2018 señaló cambios y daños en las estructuras hidráulicas, incluida la destrucción de azudes. Es una observación fechada y de carácter divulgativo, no un inventario oficial de estado actual. La ficha comarcal consultada describe componentes y reparaciones, pero tampoco sustituye una inspección reciente. Por tanto, antes de acercarse conviene comprobar con el Ayuntamiento o la entidad comarcal si hay cierres, obras, accesos privados o riesgos junto al cauce.

Qué observar y cómo visitar el entorno

Si el molino puede contemplarse desde un camino público, algunos rasgos ayudan a leer su funcionamiento: la relación del canal con el río, el puente que cruza la conducción, el ensanchamiento de la cámara de carga y la planta del edificio. Desde el exterior no siempre será posible ver tomas, rodetes o piedras de moler. La ficha no confirma que el interior esté abierto ni que se conserven en su lugar todos los mecanismos descritos.

El agua y las estructuras hidráulicas pueden presentar riesgos. No camines por azudes, canales estrechos, taludes o muros, aunque parezcan secos; el caudal y la humedad pueden cambiar. No intentes entrar en edificios cerrados ni cruzar fincas privadas. Evita aproximarte a las tomas o compuertas, y no manipules elementos patrimoniales. El entorno es parte de un curso fluvial y puede tener corrientes, superficies resbaladizas y desniveles.

Las fuentes consultadas no publican un horario turístico, un aparcamiento asociado, servicios ni condiciones de accesibilidad. El molino debe considerarse un bien patrimonial para interpretar desde un punto de vista seguro y autorizado, no un museo con visita garantizada. Planifica la salida por caminos públicos y consulta la información local vigente antes de desplazarte.

Preguntas frecuentes

¿Desde cuándo existe el molino?

El inventario comarcal dice que ya existía hacia 1750. Una fuente local lo vincula al Catastro de Ensenada de 1753; no se ha cotejado aquí el asiento original.

¿Qué se molía?

La fuente patrimonial indica que molía maíz y que contó con tres juegos de piedras de 1,30 metros de diámetro.

¿También generaba electricidad?

Sí. El inventario indica que produjo energía eléctrica para su propio servicio y describe cambios tras la entrada en funcionamiento de los Saltos del Nansa a mediados del siglo XX. Una fuente local diferencia además un edificio eléctrico posterior; esa interpretación no se ha cotejado con documentación técnica.

¿Se puede visitar el interior?

No se ha localizado horario ni confirmación de acceso. No entres en edificios cerrados o propiedades privadas y consulta las condiciones actuales antes de organizar la visita.

¿Está junto al Puente del Tortorio?

El molino se sitúa cerca del puente sobre el Nansa. Son bienes distintos y no se debe asumir que ambos formen un único recinto visitable.

Qué más ver en Camijanes

Esta ficha forma parte de la guía de Camijanes. Allí encontrarás el resto de lugares, rutas y celebraciones asignados a este núcleo.

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