Las dos chimeneas de ladrillo recuerdan las refinerías de petróleo que funcionaron en La Cantábrica desde finales del siglo XIX. El parque actual permite leer una etapa industrial diferente de la naval y minera.
Datos esenciales
| Lugar | Parque de La Cantábrica |
|---|---|
| Origen | Refinerías de fines del siglo XIX |
| Altura documentada | Aproximadamente 30 y 25 metros |
| Visita | Exterior |
Historia y contexto
Las chimeneas recuerdan un capítulo industrial diferente de los astilleros y las minas. En 1879 comenzó a construirse en este entorno una refinería de derivados del petróleo promovida por Deutsch et Cie.; La Cantábrica se inauguró en 1881. Más tarde se instaló otra refinería vecina de Desmarais Hermanos. En 1927 ambas pasaron al monopolio petrolero CAMPSA, según la guía municipal, y dejaron de funcionar en la década de 1960.
Qué observar
Las dos torres de ladrillo tienen alturas distintas y se levantan sobre bases circulares. Fíjate en cómo se estrecha el fuste y en la escala que alcanzaban las instalaciones industriales antes de la transformación del área en parque. Otras estructuras del entorno también pertenecieron a las refinerías. Hoy no debe confundirse el parque con un museo industrial: los restos visibles son piezas supervivientes de un conjunto mucho mayor.
Una visita con sentido
Caminar entre las chimeneas y las zonas verdes ayuda a entender cómo Astillero reconvirtió suelo productivo para uso público. En una misma visita puedes sumar el cargadero de Orconera, dedicado al mineral, y La Planchada, ligada a la construcción naval. Esa comparación de tres actividades evita la idea simplificada de que toda la industria local fue exclusivamente naval.
Preparar la visita
Observa las chimeneas desde los senderos del parque, sin entrar en recintos cerrados ni acercarte a bases valladas. El parque es una parada urbana sencilla; las instalaciones deportivas que comparte tienen normas y horarios independientes. Consulta la ficha del Parque de La Cantábrica para planear un paseo más amplio y comprobar posibles obras o actividades en el espacio.
Dos refinerías en la orilla de Astillero
El parque actual conserva una imagen muy diferente de la que mostraba este lugar a finales del siglo XIX. La guía turística municipal documenta que Deutsch et Cie. comenzó a construir una refinería en 1879 y que «La Cantábrica» se inauguró el 16 de febrero de 1881. Diez años después se instaló a su lado la refinería de Desmarais Hermanos, también de origen francés. Las chimeneas pertenecen a esa etapa de transformación del petróleo. Aunque el municipio debe buena parte de su nombre y de su memoria a la construcción naval, estas torres cuentan otra historia: la de un enclave que recibió instalaciones, trabajadores y mercancías de varias industrias sucesivas.
La posición junto a la ría tenía sentido para una actividad que necesitaba recibir materias primas y distribuir productos. Un estudio de geografía histórica publicado por la Asociación Española de Geografía recoge expedientes de la Autoridad Portuaria sobre los muelles solicitados por Deutsch y por Desmarais en 1880 y 1890. Es una manera de comprobar que las fábricas formaban parte de un paisaje de carga y navegación, no eran edificios aislados en el campo. Desde el parque cuesta imaginar depósitos, conducciones, talleres y movimiento portuario donde hoy hay espacios de paseo; precisamente por eso conviene leer el lugar con ayuda de sus restos.
Cómo eran y para qué servían
La guía municipal describe dos chimeneas de evacuación de humos de alturas diferentes: una alcanza aproximadamente 30 metros y la otra 25. Ambas se construyeron con mortero y ladrillo cocido, sobre bases circulares de unos tres metros, y sus fustes se estrechan ligeramente hasta el remate. No eran ornamentos: formaban parte de los procesos y de la ventilación de las instalaciones industriales. La diferencia de tamaño permite identificarlas desde cierta distancia y da una pista sobre la escala que alcanzaba el antiguo conjunto.
Para observarlas, aléjate unos pasos antes de mirar hacia arriba. A corta distancia se aprecian la fábrica de ladrillo, la base y las variaciones del fuste; desde un punto abierto se entiende mejor su relación con el parque. La página de patrimonio del Ayuntamiento menciona, además, otras dos torres de ladrillo asociadas a agitadores y a un estanque de refrigeración. Por eso no conviene resumir el enclave diciendo que solo quedan dos objetos o que todo elemento vertical fue una chimenea de humo. Los restos visibles pertenecían a funciones distintas dentro de una instalación más amplia.
La forma de las chimeneas también habla del material elegido. El ladrillo permitía levantar fustes altos y relativamente esbeltos mediante hiladas repetidas; su lectura visual es distinta de la estructura metálica del cargadero de Orconera. Esa comparación de materiales resulta útil en una visita: el cargadero servía al transporte del mineral de hierro, mientras aquí se refinaban derivados del petróleo. Ambos lugares son patrimonio industrial de El Astillero, pero no formaban una única fábrica ni cumplían la misma función.
De la actividad fabril al parque público
Según la guía municipal, las dos factorías quedaron integradas en CAMPSA en 1927 y sus instalaciones cerraron en la década de 1960. Un estudio universitario matiza que los terrenos conservaron usos industriales hasta más adelante, antes de su transformación urbanística. Son afirmaciones compatibles si se distingue el cierre de las refinerías de la historia posterior del suelo. La zona cambió de función y parte de lo construido desapareció; las chimeneas conservaron una presencia reconocible mientras el entorno se convertía en parque, áreas residenciales y equipamientos.
El planeamiento municipal incluye las chimeneas en su catálogo de elementos protegidos. Las sitúa en la calle Industria, dentro del actual parque de La Cantábrica, y data su construcción aproximadamente hacia 1881, vinculándola a la apertura de la fábrica. Ese documento especifica intervenciones orientadas a conservar y recuperar su imagen exterior. La ficha no presupone por ello que se pueda entrar en ellas: la protección patrimonial describe cómo se deben tratar las estructuras, no establece una visita interior turística.
La permanencia de las torres permite plantear una pregunta útil al recorrer el parque: ¿qué se perdió y qué se decidió conservar cuando cambió el uso del terreno? Las chimeneas ya no informan por sí solas de toda la producción, de los trabajos cotidianos o de las condiciones laborales. Sí fijan la ubicación de las refinerías y ayudan a recordar que el jardín ocupa un suelo con historia industrial. Su valor aumenta al compararlas con planos, fotografías y documentos, y al leer los otros restos que el Ayuntamiento identifica en la zona.
Un itinerario para distinguir las etapas del municipio
Una visita puede empezar en el Parque de La Cantábrica, observar las dos chimeneas desde el espacio público y continuar hacia el cargadero de Orconera. La distancia corta permite entender la diferencia entre la industria petrolera y la minería del hierro. Si después sigues hasta La Planchada, aparece una tercera capa histórica: la construcción naval y el crecimiento de la localidad junto al antiguo astillero. No hace falta abarcarlo todo en una sola salida; estas paradas funcionan también por separado.
Para fotografiar las chimeneas, busca un encuadre que incluya parte del parque. Una imagen muy cerrada muestra el ladrillo, pero oculta la reutilización del espacio, uno de los rasgos más interesantes del lugar. Respeta los caminos y los posibles vallados en las bases; si hay trabajos de mantenimiento, observa desde una distancia mayor. Las pistas y otros equipamientos del parque tienen sus propias condiciones de uso. La visita patrimonial a las torres es exterior y puede hacerse sin confundirla con la entrada a una instalación industrial en funcionamiento.
Preguntas frecuentes
¿Son chimeneas de los astilleros?
No. Proceden de las antiguas refinerías de petróleo del entorno de La Cantábrica.
¿Puede visitarse una refinería?
Las antiguas factorías ya no funcionan. La visita se centra en los restos exteriores conservados.
Antes de ir
Observa las chimeneas desde los espacios abiertos del parque; no accedas a instalaciones cerradas.
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Este lugar pertenece a El Astillero, dentro del municipio de El Astillero.
Fuentes: Ayuntamiento de El Astillero ↗, Ayuntamiento de El Astillero ↗, Ayuntamiento de El Astillero ↗ y Boletín de la Asociación Española de Geografía ↗.