Palacio de Velarde en Santillana del Mar
Detrás de la Colegiata de Santa Juliana, en la tranquila plaza de las Arenas, se levanta uno de los edificios civiles más extraordinarios de Santillana del Mar: el Palacio de Velarde, conocido también como Palacio de las Arenas. Su origen se encuentra en una construcción bajomedieval, ampliada y transformada durante el siglo XVI por miembros de la familia Velarde hasta convertirse en el gran palacio renacentista que hoy vemos —tradicionalmente asociado a Alonso de Velarde, con la gran transformación concluida hacia 1556—. Su primer propietario documentado fue el inquisidor Pedro Velarde y Villa. Alonso era, además, hermano menor de Rodrigo Fernández Velarde, constructor de la Torre de Velarde o Casa del Cantón: dos edificios del mismo linaje que representan dos mundos arquitectónicos distintos, la casa fuerte defensiva y el palacio renacentista.
Un edificio de transición
El palacio pertenece a un momento en que convivían todavía el lenguaje gótico y las nuevas ideas renacentistas: su monumentalidad vertical y parte de su silueta recuerdan a la arquitectura anterior, mientras que sus proporciones, su decoración plateresca y su simetría miran ya hacia el Renacimiento. El hastial escalonado y los pináculos rematan una fachada de tres alturas y ático, con soportal, balcones de forja y el gran escudo de los Velarde.
El balcón plateresco
El elemento más espectacular es uno de los grandes balcones, rodeado de una elaborada decoración plateresca —ancho dintel, columnas abalaustradas y un gran escudo del linaje—: el término viene precisamente de la minuciosidad ornamental comparable al trabajo de un platero. Sobre el balcón, un escudo sostenido por figuras escultóricas y timbrado por yelmo recuerda una antigua leyenda genealógica de los Velarde, la de un caballero que venció a una sierpe y casó con una infanta —una tradición heráldica, no un hecho histórico documentado— cuyos elementos (caballero, serpiente, animales) llegaron a incorporarse a las propias armas familiares.
Cuando los dominicos quisieron instalarse aquí
A finales del siglo XVI, la orden de los dominicos intentó establecerse en el Palacio de las Arenas, pero encontró la oposición de los canónigos de la Colegiata. Terminaron instalándose fuera del núcleo de la villa, bajo la protección del Duque del Infantado: de aquella decisión nacería el convento de Regina Coeli, hoy Museo Diocesano.
Tres siglos con los Velarde, y después una novela de propietarios
La familia estuvo vinculada al palacio durante aproximadamente trescientos años. En 1915, su última propietaria hereditaria, María García de la Llata, lo vendió al escritor Ricardo León, autor de Casta de hidalgos (1908) —»un libro magnífico de piedra», llegó a escribir sobre Santillana, en palabras que el historiador Enrique Lafuente Ferrari completaría después evocando «la densa huella» que el tiempo deja sobre sus piedras—. Del escritor pasó a Fernando de la Cerda, duque de Parcent, que acometió una gran rehabilitación; a su muerte heredó el palacio su viuda, Trinidad von Scholtz Hermensdorff, notable mecenas y coleccionista; y de ella, a su nieto, el príncipe Alfonso de Hohenlohe —una de las grandes figuras del desarrollo turístico de Marbella y el Marbella Club—, fallecido en 2003.
El espía nazi escondido en el palacio
Uno de los episodios más sorprendentes de su historia, hoy parte del propio relato museográfico, es el de Reinhard Spitzy, uno de los espías nazis más buscados de su época, que permaneció oculto en el edificio durante más de dos años. El palacio guarda también memoria de otro huésped singular: en la tercera planta se conserva el despacho que ocupó Francisco Guerra, médico personal de Frida Kahlo.
Principales elementos arquitectónicos del Palacio de Velarde y algunos de los interiores que actualmente pueden visitarse en su recorrido museístico.
2018: el proyecto de hotel que nunca llegó
En julio de 2018 se anunció la compra del edificio por un empresario mexicano con intención de convertirlo en hotel. Aquel proyecto, sin embargo, no fue su destino final: aunque durante años circuló como la última noticia disponible sobre el palacio, el resultado fue completamente distinto.
2023: el Palacio de Velarde se convierte en museo
El edificio fue rehabilitado y en 2023 abrió como Museo Palacio de Velarde, un «museo de sitio» donde el propio edificio —sus estancias originales, sus muros, sus balcones— es la pieza principal, complementado con más de 2.000 m² de mobiliario, arte, documentos, manuscritos, armas, tapices y objetos históricos repartidos en tres plantas. Desde entonces, más de 50.000 personas han visitado el palacio. La propuesta museográfica es marcadamente inmersiva: hologramas, proyecciones, sonido envolvente e inteligencia artificial dan voz a los antiguos moradores del palacio —presentados como sus «fantasmas»—, entre ellos Pedro Velarde, Ricardo León y Trinidad von Scholtz, cada uno narrando su propia época. Una de las colecciones reúne 114 personajes históricos mediante litografías, algunos recreados con IA, entre ellos El Cid, Hernán Cortés, Murillo o Juan Sebastián Elcano. Entre las incorporaciones más recientes destaca una sala dedicada a las armas medievales, con una recreación de trono y fragua.
Cinco siglos de historia del Palacio de Velarde, desde su configuración renacentista hasta su actual etapa como museo visitable en Santillana del Mar.
Visita, horario y precio
La visita combina un recorrido guiado, de unos 40 minutos, con un tramo de recorrido libre por la última planta. El museo abre todos los días, con pases cada 15 minutos; a fecha de esta actualización, el horario general es de 11:00 a 15:00 y de 16:00 a 21:00, con último pase a las 20:30, y la entrada general cuesta 10€ (6€ para niños de 3 a 14 años, 8€ para mayores de 65 y grupos de 15 o más personas). Los horarios y precios pueden cambiar, por lo que conviene comprobarlos antes de la visita; se recomienda reserva anticipada, especialmente en temporada alta. El contenido se presenta en español, con traducción simultánea disponible en inglés y francés mediante auriculares. El edificio no está adaptado para personas con movilidad reducida, debido a su configuración histórica protegida.
















me podrían informar de mas de palacio de Velarde
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