La Torre de Velarde en Santillana del Mar
LOCALIZACIÓN
La Torre de los Velarde o Torre de Velarde se encuentra dentro del casco histórico de Santillana del Mar, en lo más alto de la Calle del Cantón y al principio de la Calle Carrera, enfrente de la Casa de Valdivieso y cerca de la Plaza Mayor y la Torre del Merino.
HISTORIA
La torre fue levantada durante la primera mitad o mediados del siglo XV por García de Velarde «el Viejo», fundador de la denominada Casa del Cantón —sus bienes se repartieron en 1460, lo que confirma que la residencia ya existía a mediados de esa centuria—. Estuvo casado con Teresa Pérez de Barreda, una alianza más entre los grandes linajes de la villa. No fue, sin embargo, la primera casa solar de los Velarde: la familia ya estaba asentada en Santillana desde el siglo XIV —en 1330 residían aquí Juan Velarde y María de los Ríos—. A finales del siglo XV la propiedad estaba dividida entre distintas ramas familiares: Rodrigo Fernández de Velarde «el Mozo» tuvo que comprar a Aparicio Velarde tres cuartas partes de la torre por 150.000 maravedíes, y obtuvo la cuarta parte restante mediante un intercambio con una descendiente de García casada con Juan Barreda, reunificando así la propiedad. Fue precisamente este Rodrigo quien, siglo y medio más tarde, tuvo como hermano menor a Alonso de Velarde, constructor del Palacio de Velarde —también llamado de las Arenas—, un edificio de transición entre el gótico tardío y el Renacimiento, muy distinto en estilo y escala a esta torre familiar más antigua y sobria.
ARQUITECTURA
La construcción actual, de planta aproximadamente rectangular y cubierta a dos aguas, no conserva el volumen íntegro de la torre medieval: los estudios arqueológicos indican que la torre original tuvo al menos tres plantas y era más alta que el edificio que vemos hoy, y que una importante reforma, probablemente del siglo XVII, eliminó el piso superior e integró la antigua fachada gótica dentro de una construcción más amplia. La fachada hacia la calle Carrera, de algo más de ocho metros de longitud, combina sillería de arenisca en la zona inferior con mampostería y sillería en esquinas y huecos en la superior.
Evolución de la Torre de los Velarde desde la casa fuerte gótica del siglo XV hasta su configuración actual, profundamente transformada por reformas posteriores.
En esa fachada se conservan dos antiguas entradas: una sigue mostrando su arco apuntado original; la otra aparece hoy tapiada y con forma semicircular, pero el análisis de sus aristas indica que probablemente también fue en origen una portada apuntada, recortada después para transformarla. Arriba, dos pequeños vanos góticos —descritos según las fuentes como lobulados, trebolados o conopiales— pudieron sustituir, durante la reforma del XVII, antiguas saeteras: el cambio de una abertura mínima y defensiva a una ventana más amplia resume por sí solo el paso de una casa pensada para la seguridad a una pensada para la comodidad.
La Torre de Velarde conserva el carácter sobrio de las torres bajomedievales de Santillana del Mar, con gruesos muros de piedra y escasos vanos.
En la fachada posterior existen también dos puertas, una de ellas de estilo gótico, que se encuentra actualmente oculta por una estructura adosada en el siglo XVIII para cerrar la escuadra.
Una casa fuerte, no un castillo
La Torre de los Velarde se clasifica mejor como casa fuerte o casa-torre gótica que como un castillo propiamente dicho: combinaba residencia, prestigio y cierta capacidad defensiva, sin las murallas ni los recintos militares de una fortaleza. Fue una tipología muy frecuente entre los grandes linajes del norte peninsular a finales de la Edad Media, y en Santillana convivió con otras casas-torre como la Torre del Merino, de función más administrativa.
Los Velarde, la Colegiata y Regina Coeli
El linaje proyectó su posición no solo sobre sus casas, sino también sobre instituciones religiosas: un expediente genealógico de 1686 documenta una capilla de San Juan en la Colegiata de Santa Juliana vinculada a miembros de la familia, y distintas ramas de los Velarde estuvieron relacionadas también con el antiguo convento de Regina Coeli, hoy Museo Diocesano. El mayorazgo de la Casa del Cantón llegó además a incluir otras propiedades, entre ellas una torre en Tagle.
Décadas de abandono, en plena Lista Roja
A diferencia de otros monumentos de Santillana —la Torre de Don Borja, las Casas del Águila y la Parra o el Palacio de Peredo-Barreda—, que han recibido restauraciones y nuevos usos culturales, la Torre de los Velarde lleva décadas sin uso y con un deterioro que ha afectado a parte de su cubierta y estructuras interiores. Hispania Nostra la incluyó en su Lista Roja del Patrimonio en febrero de 2022, describiendo un «abandono absoluto con el consentimiento municipal» que podría derivar en un estado irrecuperable —y señalando que el edificio contiguo se encuentra en idéntica situación—. Cuenta con Nivel II de protección integral en el planeamiento municipal y forma parte del Conjunto Histórico-Artístico de Santillana desde 1943: la protección legal no ha bastado, hasta la fecha, para garantizar su conservación efectiva. A día de hoy no hay constancia de una rehabilitación integral que haya resuelto esta situación.
UNA TORRE DISCRETA EN EL CORAZÓN DE LA VILLA
Pese a su discreción arquitectónica frente a otros edificios de la plaza, la Torre de Velarde ocupa un emplazamiento privilegiado, en lo más alto de la calle del Cantón y junto al arranque de la calle Carrera, a pocos pasos de la Torre del Merino y de la Casa de Valdivieso. Su fachada posterior conserva una puerta de estilo gótico, hoy oculta tras una estructura añadida en el siglo XVIII para cerrar la escuadra del edificio.












