La Torre del Preboste en San Vicente de la Barquera
Este robusto torreón se encuentra en plena Puebla Vieja de San Vicente de la Barquera, cerca de otros edificios de gran interés histórico como el Palacio de los Corro (actual Ayuntamiento), la Iglesia de Santa María de los Ángeles, el Hospital de la Concepción o el propio Castillo del Rey en San Vicente de la Barquera.
La Torre del Preboste se encuentra adosada a la antigua muralla y flanquea y defiende una de las puertas de acceso a la antigua villa, la puerta de La Barrera. A lo largo de su historia, esta torre ha tenido diversos usos.
Según la tradición, fue sede del Preboste, de ahí su nombre. Éste era el oficial real encargado de la recaudación de impuestos durante la Edad Media y la torre era su oficina. Posteriormente fue utilizada como cárcel pública de San Vicente de la Barquera y, actualmente y hace años, es utilizada como centro cultural y sala de exposiciones temporales.
El origen del nombre
El nombre de la torre viene del latín praepositus («encargado»), origen de la palabra «preboste». En las villas de la costa cantábrica, este cargo se asignaba a un miembro laico del concejo, de forma anual, vitalicia o hereditaria, y su principal función era controlar la puerta sur de la villa y cobrar los diezmos a quienes accedían a ella.
Una construcción ligada al fuero de 1210
El origen de la torre está unido al del propio recinto amurallado. El 3 de abril de 1210, el rey Alfonso VIII otorgó el fuero a los pobladores de San Vicente de la Barquera, concediéndoles privilegios como la exención de impuestos y del servicio militar por tierra, y un mercado semanal franco. Aquel impulso desencadenó el auge y desarrollo de la villa, y con él, la construcción de la muralla y de la propia Torre del Preboste, probablemente levantada en el siglo XIII.
Una arquitectura adaptada al terreno
Se trata de un edificio de dos alturas y cubierta a cuatro aguas, adaptado a la pendiente del terreno, construido en sillarejo y reforzado con sillares en sus esquinas. A lo largo de los siglos ha sufrido numerosas modificaciones, especialmente desde el siglo XVI, con la apertura de nuevas ventanas, puertas y hasta el balcón corrido que hoy conserva.








