La Muralla de La Amparanza y los puentes históricos
San Vicente de la Barquera conserva restos de su antiguo sistema defensivo y de comunicación: la muralla de La Amparanza y los puentes que, desde hace siglos, unen los distintos barrios de la villa sobre su ría. Este recinto amurallado se conoce también, de forma más sencilla, como la muralla de San Vicente de la Barquera.
Una villa de islotes unidos por puentes
La estructura de San Vicente de la Barquera se asienta sobre varios «islotes» naturales conectados por puentes, un rasgo que define por completo su fisonomía. Tras sufrir varios incendios a lo largo de su historia, la villa reconstruyó sus defensas levantando la muralla de La Amparanza, cuyos restos aún pueden contemplarse en la Puebla Vieja.
Las puertas de la muralla
La antigua villa medieval de San Vicente de la Barquera contaba con un recinto amurallado completo, formado por el Castillo del Rey y la muralla que rodeaba la vieja ciudadela alta. Hoy se conserva buena parte del lienzo norte y un tramo del sur, junto con tres de sus puertas históricas.
La Puerta de Asturias, también llamada del Peregrino, se abre junto a la iglesia de Santa María de los Ángeles, en el extremo sur del recinto. Por ella salían hacia poniente los peregrinos que seguían el Camino de Santiago del Norte y el Camino Lebaniego, camino de Asturias.
La Puerta de la Barrera, o de Santander, era el paso obligado para quienes llegaban o partían en dirección a la capital cántabra. Junto a ella se alza la Torre del Preboste, el torreón del siglo XIII que la flanqueaba y defendía, y que con el tiempo llegó a servir como cárcel pública de la villa.
La Puerta del Mar, situada a los pies del propio castillo, ha sido reconstruida recientemente, y junto a ella se encuentra un mirador con vistas a la ría de Rubín.
El puente de La Maza y el de Tras San Vicente
A finales del siglo XVI se repararon el puente de La Maza, uno de los grandes iconos del municipio y paso obligado hacia las playas y la carretera a Comillas, y el puente de Tras San Vicente, reconstruido posteriormente en 1799. Cruzar cualquiera de ellos regala postales inolvidables de la villa, con el Castillo del Rey y la Puebla Vieja como telón de fondo. Se cuenta que, en su origen, el puente llegó a contar con 32 arcos, lo que lo convertía en uno de los más grandes de todo el reino; el llamado «Puente Nuevo» que hoy se conserva data de la época de Carlos III. La construcción en piedra del puente de la Maza, sobre uno anterior de madera, comenzó en 1590. Resultó parcialmente arruinado durante la Guerra Civil, y tras su reconstrucción posterior se procedió a ensancharlo. El puente de Tras San Vicente, por su parte, se construyó en 1799 bajo la dirección del padre Pontones.











