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Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de las Lindes

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LOCALIZACIÓN

La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Las Lindes se encuentra cerca del casco urbano de la bella villa costera de Suances, en la Calle Quintana, al lado del Antiguo Colegio San José, y cerca del edificio del Ayuntamiento de Suances.

HISTORIA
Esta iglesia fue construida en el siglo XVII sobre los restos de otro antiguo templo existente que databa de la Edad Media.

El templo ha sufrido una serie de reformas durante los siglos XVII y XVIII, que afectaron sobre todo y de forma sucesiva a la capilla mayor, la nave y la torre. También en siglo XVIII se adosó al edificio un espacio destinado a escuela de gramática y primeras letras.

Durante el siglo XIX también recibió una serie de reformas que afectaron a todo el conjunto y, finalmente, durante las décadas de los cincuenta y sesenta de siglo XX se llevó a cabo la última reparación hasta la fecha que incluyó levantar el revoque y forrar el campanario de cantos rodados.

ARQUITECTURA
Se trata de un edificio de planta rectangular con una nave a cuatro tramos con capillas ornacinas, cubierta por bóvedas de yesería de medio cañón y cabecera semicircular. Además, tiene dos capillas más, adosadas a la altura de la mayor.

Cabe destacar la torre campanario de planta cuadrada construida a los pies del edificio, rematada por una cúpula con un reloj.

En su interior, son de reseñar una imagen de un cristo crucificado y un bajorrelieve de un bautismo, ambos del siglo XVII ejecutados sobre modelos vallisoletanos y pertenecientes al antiguo retablo mayor.

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A continuación transcribimos un texto muy interesante de Javier Gomez Martinez y Julio J. Polo Sanchez sobre el proceso de construcción y ornamentación de esta iglesia de Suances:

La actual parroquial de Nuestra Señora de las Lindes de Suances no ha merecido por parte de la historiografía regional un estudio independiente, siendo escasísimas las referencias que sobre su población, historia, tradiciones o arte pueden ser localizadas. Se ignoraba cualquier dato relativo a la hacienda parroquial, a los patronos y fundadores de capellanías, a las cofradías religiosas y sus modelos de conducta, en suma aquellos aspectos que definen el entramado social y mental de una comunidad rural como la de Suances. Hasta hoy había sido comúnmente aceptado que la iglesia parroquial de Suances databa del siglo XVIII, que sufrió una fuerte reconstrucción en 1969, y que toda su imaginería era modema.l Intentaremos demostrar que tales asertaciones son erróneas, pues según nuestro criterio la iglesia se construyó a principios del siglo XVII . Igualmente, se constatará la existencia de piezas escultóricas coetáneas. Ciertamente, poco resta de la obra primitiva, los errores técnicos y el transcurrir de los años se hicieron sentir en el edificio, aunque sus efectos quedaron empequeñecidos en comparación a los destrozos que produjo la Guerra Civil, durante la cual fue habilitado primero como cárcel y posteriormente como garaje. Incluso desaparecieron las campanas, las imágenes, y todos los restantes objetos de culto; ni siquiera conservó aquello que la acreditaba como parroquia, su pila bautismai.2 1 AA. VV., Gran Enciclopedia de Cantabria, t. VIII, p. 115, Santander, 1985. 2 A. P. Suances. Nota introductoria al libro de fábrica de Jos años 1937-1983. 144 )A\ IER GO.MEZ MARTINEZ Y JULIO J. POLO SANCIIEZ Fuentes Manuscritas. El punto de partida, y al mismo tiempo el eje de nuestro estudio, ha sido en primer lugar un manuscrito de la Biblioteca Municipal de Santander. Se trata del libro de fábrica de la parroquia de Nuestra Señora de la Lindes que incluye las cuentas de los años 1704-1751, los autos de las visitas periódicas del Abogado de la Real Chancillería de Valladolid y Visitador Oficial del Arzobispado de Burgos, un Inventario de Alhajas y demás bienes de la iglesia parroquial, de 1728; y, en hojas sueltas, las cuentas de la Ermita de San Roque y San Benito del barrio de Santiuste, de los años 1724-1757 y 1787-1792.3 Su importancia radica en ser la única fuente documental de este tipo anterior a 1936 que ha llegado hasta nosotros; ignoramos cómo pudo conservarse éste, y por qué se perdieron todos los libros intermedios, lo cierto es que éste pasó en 1968 a la Biblioteca Municipal de Santander como parte del legado de don José Manuel de la Pedraja y González del Tánago. Otros documentos consultados han sido los contratos de construcción del retablo mayor de 1623, y de reedificación de la bóveda de la capilla mayor de 1744, conservados en sendos protocolos notariales del Archivo Histórico de Cantabria;4 el segundo, sensiblemente deteriorado por la humedad, incluye, además de las condiciones con que debía realizarse la obra, la traza de la bóveda, las bajas de los maestros, las condiciones revisadas, y los pagos del importe de la reforma. Con estos tres manuscritos, y con el levantamiento de la planta de la iglesia, reconstruiremos, en la medida de lo posible, su aspecto original. Las más recientes modificaciones que han afectado al edificio en su fisonomía han sido rastreadas a través del libro de fábrica que se conserva en la propia parroquia, y que abarca los años 1937-1983.5 La información sobre cofradías y bienes inmuebles ha sido aportada por sendos libros de las hermandades de San Antonio Abad, y San Antonio de Padua, guardados en el archivo parroquial;6 por otro libro de Cofradía de las 3 B. M. S. Ms. 127. Libro de Fábrica de la Parroquia de Nuestra Señora de Las Lindes de Suances (1704-1751). 4 A. H. C. Sec. Protocolos. Leg. 4.911, f. 8-9. (Vid. Apéndice Documental, n. 1). A. H. C. Sec. Protocolos. Leg. 2.869, f. 37 y ss. (Vid. Apéndice Documental, n. 2). S A. P. Suances. Ibídem. 6 A. P. Suances. Libro de la Cofradía de San Antonio Abad (1798-1935). A. P. Suances. Libro dela Cofradía de San Antonio de Padua (1807-1935). LA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LAS LINDES EN SUANCES … 145 %’-“(– LÁMINA 1.-Suances. Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Las Lindes. 146 JAVIER GOMEZ MARTI,EZ Y JULIO J. POLO SANniEZ Animas, depositado en el Archivo Diocesano de Santander, en Santillana del Mar; 7 y por una relación de obras pías, cofradías y patronatos que entre 1799 y 1801 realizó el Corregidor de la Villa de Suances en cumplimiento de Real Orden, y que hoy se halla en el Archivo Histórico de Cantabria.8 El Edtficio Parroquial. La iglesia parroquial de Suanoes, en su estado actual, presenta un cuerpo de und sola nave, con capillas hornacinas atrofiadas, dividido en cuatro tramos, cubiertos por bóveda de yesería de medio cañón con lunetos, y arcos fajones entre los muros que separan cada tramo; su iluminación se resuelve por medio de un cuerpo de luces de cuatro vanos adintelados, abiertos en el lienzo sur bajo los lunetos, al que hay que añadir otro vano adintelado, de menor tamaño, en el muro norte, bajo el coro (lám. 1). El presbiterio utiliza el mismo material en su cubierta que el empleado en la nave, y presenta una vano semejante, abierto a la misma altura. El testero, LÁMINA 3.-Capilla del lado del Evangelio. 7 A. D. S. Parroquia de Nuestra Señora de Las Lindes. Libro de Fábrica 5.008. 8 A. H. C. Sec. Pedraja, serie 3, doc. 36. LA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LAS LINDES EN SUANCES •.. 147 L ,\ I.IINA 4.-Ventana de la Capilla Bautismal. plano al exterior, se halla enmarcado por dos contrafuertes que se prolongan hasta el alero, pero actualmente al interior se trasdosa en forma semicircular. Adosadas a la cabecera están la sacristía y la estancia que fuera «Escuela de Gramática y Primeras Letras» de la villa. Do~ arcos torales de medio punto dan paso a sendas capillas laterales, de menor altura que la nave, cubiertas con crucería estrellada que se contrarresta exteriom1ente con estribos de factura semejante a los ya descritos en la capilla mayor. La capilla del lado del Evangelio muestra como medio de iluminación una saeterd en derrame, mientras que la del lado de la Epístola ostenta un vano adintelado (lám. 3). A los pies del edificio se halla la torre, que se alza entre dos contrafuertes escalonados en su extremo superior; presenta un acceso interior, a través del coro, y otro exterior, mediante una escalera de tiro frontal. El cuerpo inferior 148 JAVIER GOMEZ MARTINEZ Y JULIO J. POLO SANCI!EZ de la torre alberga en su parte baja la capilla bautismal -irregularmente octogonal-, en cuyo lado este se abre el arco de medio punto que la comunica con el interior de la nave, mientras que en el lado sur se sitúa un lucillo que presenta un vano geminado con columnas de «recuerdo» románico. El cuerpo superior presenta una tronera en cada uno de sus cuatro lienzos. Remata la torre una cúpula asentada sobre tambor octogonal y coronada por linterna (lám. 4). Por último, en la fachada sur, se desarrolla un pórtico sustentado por pilares, suplementos de madera y zapatas, que acoge la portada, de arco de medio punto, ligeramente abocinado, con sencillas molduras y jambas lisas. Corresponden con certeza a la traza primitiva las dos capillas laterales, el exterior de la capilla mayor, la nave, y el cuerpo inferior de la torre. Estilísticamente las capillas laterales se adscriben al clasicismo final, de hecho la del lado de la Epístola estaba en construcción en 1604.9 El tipo de ventanas propio de ellas es la saetera en derrame –el vano de la capilla del lado del Evangelio es resultado de una reforma muy posterior-10 El perfil de los contrafuertes de ambas capillas laterales no deja lugar a dudas respecto a su coetaneidad con la capilla mayor. En cuanto al cuerpo inferior de la torre, la perfecta trabazón de los estribos y el contraste entre su fábrica de mampostería y la de ladrillo revestido del cuerpo superior nos obligan a encuadrarla también en el mismo momento de construcción -principios del siglo XVII-. En Cantabria, la presencia durante estas fechas de muchos de los maestros y oficiales de cantería que auxiliaron a los grandes arquitectos españoles del «clasicismo», produjo el desarrollo de una arquitectura de fuertes acentos «herrerianos» que incluso se prolonga estilísticamente durante los siglos del Barroco. Es fácil observar en la Región estructuras en planta y alzados que repiten modelos simplificados de la citada tendencia. La iglesia de Nuestra Señora de las Lindes de Suances responde a un modelo ya conocido y ampliamente experimentado en tierras castellanas, baste citar ejemplos palentinos como lo~ de las parroquiales de Quintanadiez o Villovieco. Fue en el foco vallisoletano, y a la sombra de los arquitectos cántabros que en él trabajaron -Juan de Nates, Los Praves, Juan de Naveda-, donde se formarían los canteros que posteriormente regresan a Cantabria y fabrican obras como la que nos ocupa. 9 GONZALEZ ECHEGARA Y, M. C., San ti/lana del Mar a trav¿s de su heráldica. Madrid, 1983, p. 120. 10 A. P. Suances. Libro de Fábrica (1937-1983), f. 32. LA PARROQUIAL DE NUESTRA SE:’iORA DE LAS LI’\DES L\ SU.\\CES .•• 149 LÁMINA S.-Hornacina de la Capilla-Cuuumn. La iglesta de Suances parece seguir de cerca los modelos experimentados en Valladolid y Medina de Rioseco por Juan de Nates, en especial el desarrollado por el arquitecto cántabro en la iglesia de San Pedro Mártir de Medina de Rioseco (1580). Como afirma Bustamante García, el modelo de iglesia clasicista que predomina en la escuela vallisoletana se caracteriza por su planta longitudinal, de procedencia gótica -San Esteban de Salamanca-, crucero que no sobresale del perímetro del rectángulo, pues existe una tendencia a atrofiar el transepto, y cabecera de testero plano. Y más en concreto las iglesias construídas por Juan de Nates tenderán a hacer desaparecer los espacios subordinados de la nave -capillas entre contrafuertes-, transformándolos en nichos profundos. Este diseño fue el más habitual para las iglesias parroquiales, pero deriva de esquemas conventuales, siendo el empleado en Suances, donde también ISO JAVIER GOMEZ MARTI.’IEZ Y JULIO J. POLO SAI'<CIIEZ están presentes las cubiertas de lunetos que caracterizaron a las parroquias -vallisoletanas y palentinas del clasicismo.11 En Suances, el interior de la capilla mayor no fue semicircular, como hoy se muestra, sino recto, en correspondencia con el exterior, y su cubierta tuvo una bóveda de crucería de diseño semejante a las de las capillas laterales. El empleo de la crucería estrellada en los espacios principales del edificio representa un arcaísmo fácil de explicar desde una perspectiva cronológica; una de las constantes de las manifestaciones artísticas de Cantabria es su apego a las formas tradicionales y consagradas. Tal simbiosis entre las formas arcaicas y las innovadoras a la fuerza habría de producir desequilibrios no sólo estilísticos, sino también estructurales. Como veremos más adelante, la parroquia de Suances tuvo que sufrir las consecuencias de semejante contradicción. La sacristía fue más pequeña que la actual y cumplió funciones de capilla-camarín de la Virgen; una ventana abierta en su frente oriental, a una altura de unos dos metros, iluminaba la imagen de la Virgen de las Lindes, colocada a la misma altura en una hornacina horadada en el centro de la capilla mayor, produciendo así un efecto de transparente -la hornacina aún hoy es visible detrás del retablo- (lám. 5). Poseemos un dato cronológico que podremos utilizar como término «postquem » p&ra establecer la primera etapa de construcción del edificio; se trata de la fabricación del retablo mayor. Este fue contratado el 20 de febrero de 1623 con el maestro Fernando de Malla. Así pues, por entonces el templo ya se hallaba concluído. Teniendo en cuenta el análisis estilístico de la obra no sería aventurado proponer las fechas de 1600-161 O como período de edificación. Existe un vacío documental para el resto del siglo XVII, pues, como ya señalamos, el libro de la fábrica correspondiente a este período no ha podido encontrarse en ninguno de los archivos consultados. Ya en el siglo XVIII la primera noticia que se posee se remonta al año 1710, fecha en que se construyó el coro y se carretearon los materiales, desde la cantera de Hinojedo, para la solera de sus postes.U Pocos años después, entre 1715 y 1718, se construyó el pórtico sur, se trataba de un portal de ingreso que medía « … de largo zinquenta y tres pies 11 BUSTAMANTE GARCIA, A., Arquitectura Clasicista del Foco Vallisoletano (1561-1640). Valladolid, 1983, pp. 540-541. 12 B. M. S. Ms. 127, r. 112 vto. LA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LAS LINDES EN SUAI\CES •.• 151 y diez y ;:,eis de ancho, con su asiento de la parte de adentro de sillería ( .. . ), con dvs colunas, vasas y capiteles … ».13 Es decir, tenía aproximadamente la misma anchura que el actual, pero menor longitud (un pie castellano equivale a unos 28 cms., la tercera parte de una vara). Sus columnas recordaban mucho a las que hoy posee el lucillo del baptisterio. En 1737 el mayordomo de la fábrica recoge la noticia de una descarga eléctrica sobre la torre de la parroquia. Como consecuencia el cuerpo de campanas se desmoronó sobre la cubierta del primer tramo de la nave, por lo que hubo de cmprenderse su reconstrucción; se pusieron ocho codos de tabla encima del coro « … para reparar el daño hecho por la centella .. . ».14 En 1740 se acometió la reedificación del cuerpo superior de la torre en la forma que hoy vemos, pero con su estructura de ladrillo recubierta por un enfoscado de mortero, recubrimiento común a todo el exterior del edificio.15 Una aproximación a su forma original puede apreciarse en la torre de la cercana iglesia parroquial de Tagle, edificio de menores dimensiones, pero estilísticamente afín al que nos ocupa. La siguiente obra que se emprende es la reparación de la bóveda de la capilla mayor, en 1744. Esta capilla venía arrastrando problemas técnicos desde tiempo atrás. Ya en 1712 el lienzo de pared que « … mira al lado de la Epístola … » estaba resquebrajado por dos puntos, uno de los cuales afectaba también a la capilla colateral, razón por la cual se llegó al acuerdo entre la fábrica de la parroquia y los patronos de la capilla de los Palanca para efectuar el reparo embutiendo en la pared sillares traídos, de nuevo, desde Hinojedo.16 En 1744 los problemas surgieron en la pared opuesta, la norte. El contrafuerte había cedido y los nervios de la bóveda se habían agrietado. La reparación, proyectada por el arquitecto Fernando de Llar Colina, fue realizada por Bartolomé de Mijares, maestro cantero que años atrás había llevado a cabo la reedificación de la torre. La obra fue sufragada por el Cabildo de la Real Colegiata de Santillana del Mar, bajo cuyo patronazgo estaba la parroquia, en el modo acostumbrado entonces, esto es, en tres plazos o tercios que se entregarían, respectivamente, al comenzar, mediar y concluir el encargo. Para fortalecer el contrafuerte, profundizaron los cimientos y se intercalaron a intervalos regulares sillares nuevos de mayor tizón. Para aligerar y 13 lbidem, f. 42 VIO. 14 Ibidem, f. 108. 15 lbidem, f. 117 VIO. 16 Ibidem, f. 22. 152 JAVIER GOMEZ MARTINEZ Y JULIO J. POLO SANCHEZ asegurar la bóveda, los plementos fueron hechos de nuevo en toba calcárea y los nervios fueron aumentados en número, al tiempo que por sus arranques, l..1s claves y el cuadrilátero central de la plementería fueron decorados con figuraciones animales y vegetales 17 (lám. 2). A pesar de todas las precauciones tomadas, la bóveda no tardó en hundirse (incluso hoy día el contrafuerte sur está sensiblemente desplomado y agnetado). Como solución a los problemas estructurales de la cabecera se optó por su modificación, cerrándose el espacio en planta semicircular con trasdosamiento de falsa bóveda de horno, fabricada en yesería. También parece que la capilla bautismal ha sufrido una fuerte remodelación interior que ha variado su planta cuadrangular en octogonal, pues sus paredes no traducen la mampostería exterior, como cabría esperar, sino que son de ladtillo, al igual que las del cuerpo superior de la torre o las de la cabecera. Toda\’Ía en el siglo XVIII se construyó un espacio anejo a la sacristía para albergar la «Escuela de Gramática y Primeras Letras», obra pía fundada por don Bernardo García de Herrera con un capital de 9.000 ducados impuesto contra el Conde de Campogiro vecino de Santander.18 Desconocemos en qué fecha fue 11ealizada esta imposición, pero el benefactor es el mismo que en 1750 donó a la parroquia 169 marcos y 5 onzas y media de plata labrada.l9 Y llegamos al siglo XX, sin que parezca haber ocurrido ninguna reforma importante en la centuria anterior, por otra parte sin documentar. En la segunda mitad de este siglo, pasada la crisis de la Guerra Civil, se llevan a cabo las últimas modificaciones. En 1953 se abrió la entrada exterior a la torre, y se efectuó la reconstrucción del pórtico; fue ésta una empresa un tanto azarosa, ya que una vez cvmenzado a construir el portal sobre arcos de medio punto, don Jaime del Amo, a cuya cuenta corría la mayor parte de los gastos, intentó modificar el proyecto. Al no permitírsele hacer tal cosa, retiró la subvención y la obra hubo de ser sufragada con donativos de otros particulares.20 Entre 1958 y 1959, de nuevo con el auxilio de don Jaime del Amo, se modificó el pórtico según su criterio, reiteradamente expuesto a la parroquia en ocasiones anteriores; de tal manera que se sustituyeron los arcos, reciente- 17 A. H. C. Sec. Protocolos. Leg. 2.869, f. 37 y ss. 18 A. H. C. Sec. Pedraja. Serie 3. Doc. 36, f. l. 19 B. M. S. Ms. 127, f. 172-173. 20 A. P. Suances. Libro de Fábrica (1937-1983), f. 21. (Vid. Apéndice n. 4). LA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LAS LINDES EN SUANCES … 153 …….. … … -:. …. . …. ~ ………… ·: .. ~ LÁMINA 2.-Traza para la bóveda de la capilla mayor (por Fernando de Llar Colina). 154 JAVIER GOMEZ !IIARTINEZ Y JULIO J. POLO SANCHEZ mente constrmdos, por suplementos y zapatas de madera de castaño. Además de esto, se picó el enfoscado externo de los muros, se forró la parte alta de la torre con cantos rodados y sillares labrados, y se reconstruyó el edificio de escuela sobre paredes nuevas.21 finalmente, en 1960, se sustituyó la capilla-camarín de la Virgen por una sacristía más espaciosa, se modificó la ventana de la capilla del lado de la Epístola, y se abrió una rinconera en el lado del Evangelio, a imitación del arco que comunica el presbiterio con la sacristía.22 La imagillería. Las consecuencias de la Guerra Civil no pudieron ser más funestas para la imaginería de esta iglesia. Tanto el retablo del altar mayor como el de la capilla de Nuestra Señora del Rosario y el «altar» de la capilla de San Antonio fueron quemados. El retablo para el altar mayor fue encargado a Hernando de Malla,23 maestro escultor y ensamblador natural de Anaz (Junta de Cudeyo) que desarrolló su actividad en el primer tercio del siglo XVII. A la subasta de obras, anunciada por medio de pregones y edictos que se solían situar en las puertas de ingreso de aquellas parroquias donde se sabía qtt~ había «maestros peritos en el arte», acudirían los artistas. Siguiendo el método habitual de subasta, una vez reunidos los aspirantes en algún local de 21 Ibídem, f. 30. 22 Ibídem, f. 32. Después de entregado este estudio hemos tenido acceso a nueva documentación que da fe de la construcción de la torre en 1687, por Jos maestros de cantería de Güemes, Francisco y Juan de Cueto. También sabemos ahora que en 1705 se contrató con Francisco de Otero, cantero de Mogro, la construcción de tres arcos (¿Jos fajones?) de la nave. 23 Hernando de Malla es uno de los mejores escultores cántabros de la primera mitad del siglo XVII. Vecino de Anaz, su actividad no comienza hasta 1622, y finaliza, tempranamente, en 1637. Su formación debió producirse dentro del obrador de sus vecinos Los Sobremazas. En 1622 acudió al remate del relicario de la iglesia parroquial de Novales; en 1623 interviene en la obra que nos ocupa, pero también en el relicario del altar mayor de la iglesia parroquial de Novales, cuya traza le pertenece. Desde 1628 y hasta 1633 estuvo al servicio de la parroquial de Miera para la que construyó su relicario y retablo mayor. En 1633 hace una imagen de San Lorenzo con destino a la parroquia de Pámanes. Malla sigue de cerca Jos modelos vallisoletanos del primer tercio del siglo XVII (Pedro de la Cuadra, Gregorio Fernández … ), aunque impregnado todavía de un cierto romanismo. LA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LAS LINDES EN SUANCES ••• 155 la parroquia -el pórtico generalmente-, se procedía a encender una o varias velas después de ser hechas públicas tanto las condiciones como la traza propuestas. Durante el tiempo que permaneciese encendida la candela cualquiera d~ los asistentes podría proponer bajas sobre el precio de salida, de tal manera que quedaría como ejecutor de la obra aquel que llevase ofrecido el menor precio en el momento de consumirse. Una vez asignada la obra, la fábrica tomaba sus precauciones sobre la ejecución, entre las que obligadamente se incluía el ofrecimiento de fiadores por parte del maestro. Por lo general, tales fiadores eran compañeros o familiares del contratante y su función consistía en respaldar con sus bienes el crédito de aquel. I:n el caso que nos ocupa el mejor postor fue el ya nombrado Hernando, o Fernando. de Malla. El 20 de febrero de 1623 firmó, en Sobremazas, el contrato de obra con el mayordomo de la fábrica parroquial Juan González Polanco –uno de los nueve hijos del fundador de la capellanía ubicada en la capilla del lado de la Epístola-. Como su fiador Malla presentó al vecino de Sobremazas Pedro Díez de la Riva, posiblemente el mismo Pedro de la Riva, arquitecto de ensamblaje, que trabaja por entonces en Santander y Campuzano.24 No eA.iste constancia de la organización y distribución de este retablo, aunque por las fechas en que se construye, por la comparación con las escasas obras conservadas del mismo maestro, y por diversos informantes que hemos consultado, podríamos aventurar una reconstrucción hipotética. Por un lado el retablo presentaría una distribución en dos pisos de tres calles, con ático, divididos por soportes entorchados, como era habitual por aquellas fechas. En el piso inferior la calle central acogería el tabernáculo, y estaría flanqueada por dos figuras de bulto, o relieves; en el segundo cuerpo la hornacina principal sería ocupada por la imagen titular, Nuestra Señora de las Lindes, y a ambos lados de ella se situarían sendas composiciones escultóricas. Por último, el retablo se remataría con el habitual Calvario. Al ático corresponde el Cristo Crucificado encontrado recientemente, oculto en la ¡..arte alta del campanario, y restaurado por el taller itinerante del Obispado de Santander. La figura de Cristo, colocada hoy sobre una cruz diferente de la original, sigue las pautas marcadas en el primer tercio del siglo XVII por el maestro castellano Francisco de Rincón y por su discípulo Gregario Fernández, que tanto se iban a difundir por toda Castilla y el norte de España. La cabeza inclinada hacia el costado derecho, la corona de espinas tallada directamente 24 A. H. C. Sec. Protocolos. Leg. 4.911, f. 8-9. (Vid. Apéndice n. 1). 156 JAVIER GOMEZ \IARTINEZ Y JULIO J. POLO SAt-.CIIEZ o el vuelo del nudo del paño de pureza lo sitúan en esta corriente castellana; parece imitar de lejos al Cristo de la Agonía de la Colegiata de Sanlillana, obra atribuída al propio Francisco de Rincón.25 Pero las desproporciones manifiestas en el Cristo de Suances entre el tronco y las extremidades denotan un trabajo de taller (lám. 8 y 9). El retablo pudo contener, además, paneles en bajorrelieve. Actualmente en la capilla bautismal se conserva un relieve de estuco policromado con la escena del Bautismo de Cristo en el Jordán en el que se repiten de nuevo los esqL•emas compositivos y estilísticos de la escuela vallisoletana. Se sigue el modelo expuesto por Gregario Femández en el retablo mayor de Nava del Rey (lól2), que sería ampliamente difundido por Castilla, llegando a Cantabria de mano de los maestros del taller de Sictevillas y Cudeyo; bastaría citar algunos ejemplos paralelos como los de los retablos mayores de La Cavada y Hoznayo para comprobar tal afirmación (lám. 7). No obstante, debemos aclarar que el panel que acabamos de analizar se trata de una copia posterior a la que se añadieron detalles a la moda decimonónica. La imagen de la Virgen de las Lindes, colocada en contraluz delante del transparente que aún hoy puede verse en el muro este de la cabecera, actualmente no se conserva. A pesar de nuestros esfuerzos nos ha sido imposible conseguir una reproducción fotográfica de la misma, aunque sabemos que la escultura se vestía. Como indica M. Elena Gómez Moreno, la costumbre de vestir imágenes se divulgó « … desde fines del siglo XVI, cuando comenzó a ponerse de moda el cubrir con suntuosas ropas a las Vírgenes medievales. La moda continuó en el XVII con imágenes apropiadas, que sólo estaban concluídas de talla en cabeza y manos y tenían articulados los brazos, y aún se hicieror.. otras en que el cuerpo era sustituído por un armazón liviano, tipo que se difundió mucho en el siglo XVIII».26 Por tanto debemos pensar que o bien la imagen de Nuestra Señora de las Lindes fue una imagen gótica a la que se vestía, o una imagen barroca del siglo XVIII, pues en Castilla y en el norte d;; España son escasísimos los ejemplos de imágenes de vestir durante el siglo XVII. Nos inclinamos por la primera posibilidad, dado que ha sido costumbre habitual en Cantabria el mantenimiento de imágenes medievales en santuarios marianos. 25 MARTIN GONZALEZ, J. J., Escultura barroca en España (1600-1770). Madrid, 1983, pp. 41-42. 26 GOMEZ MORENO, M. E., Escultura del siglo XV!l. Madrid, 1963, p. 18. LA PARROQUIAL DE NUESTRA SE~ORA DE LAS LINDES EN SUA’-CES ••• IJ7 LÁMINA 7.- Relieve del Bautismo de Cristo. Si bien no existe una cita concreta a la Virgen de las Lindes en los diversos documentos conservados de la Abadía de Santillana, Mateo Escagedo Salmón recoge una relación de templos en los que los clérigos de la Colegiata solían oficiar; entre ellos se incluye uno denominado de «Nuestra Señora de las Vides>, y a la vez se obvia a Nuestra Señora de las Lindes, lo que resulta extraño pues en la relación no hay otras omisiones. Así pues, coincidimos con Escagedo en que es muy probable que la antigua advocación del santuario mariano que nos ocupa fuera aquel de Nuestra Señora de las Vides,27 y 27 ESCAGEDO SALMON, M., Colección diplomática de privilegios, escrituras y bulús en pergamino de la Insigne y Real Colegial de Santillana. Santoña, 1927, t. JI, p. 238. Y Crónica de la Provincia de Santander. Santander, 1919, t. l. 158 JAVIER GOMEZ MARTINEZ Y JULIO J. POLO SANCHEZ añadiríamos que pudo ser una adaptación popular, relativamente moderna, la que dio lugar a una nueva denominación, pues tampoco coincide la ubicación de la parroquia con un lugar de deslinde, de donde debería de proceder su nombre; como veremos más tarde un producto definidor del paisaje agrario de Suances era, aún en el siglo XVIII, la vid. En 1728, por orden expresa del arzobispo de Burgos, la parroquia es instada por el visitador para que elabore un inventario de las joyas y alhajas que poesía la parroquia, en especial aquellas que eran propiedad de la Virgen de las Lindes. Como es sabido, fueron habituales en los santuarios marianos las ofrendas de todo tipo de enseres por parte de los devotos, en especial, por parte de aquellos socialmente considerados. Entre el «ajuar» acostumbrado de las imágenes se incluían joyas y vestidos, que en el caso concreto de Nuestra Señora de las Lindes eran los siguientes: -Un vestido de raso azul, « … que se compone de una capa, mediasaya, y su debental». -Otro vestido de raso encarnado, con los mismos elementos que el anterior. -Otro vestido para Adviento, « … muy usado». -Un rosario engarzado en plata, « … con sus medallas de lo mismo». -«Más una joya pequeña redonda, de oro, con su pedrería basta». -«Más una cruz pequeñita, espumada en oro .. . ».78 En relaciones posteriores, concretamente de los años 1746 y 1747 se añade otra serie de piezas, donadas por particulares, tales como: –Un vestido de « … persiana … », donado por don Sebastián Gutiérrez del Piélago. -Una corona de plata sobredorada « … de peso y porte de veinte y seis onzas … », donada por don Fernando Gutiérrez del Piélago.29 Como puede observarse, la colección de ornamentos y joyas de la Virgen de las Lindes no es comparable con la de algunas otras de la Región, cercanas a poblaciones más numerosas o s~tuadas en zonas más feraces; y por supuesto su riqueza es muy inferior a las castellanas o andaluzas. Por otro lado, la catalización ejercida por la Colegial de Santillna debió de restarle donantes. Del retablo encargado por don Juan González de Polanco a comienzos del siglo XVII (1604) para la capilla de Nuestra Señora del Rosario, en el lado de la Epístola, no queda más que el recuerdo de quienes lo conocieron. Debió 28 B. M. S. Ms. 127, f. 164. 29 Ibidem, f. 171 vto. LA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LAS LINDES EN SUANCES ••. 159 de construirse muchos años después, ya que nuestros ,informante afirman que presentaba columnas salomónicas doradas con entrelazados de racimos azulados. La imagen del Rosario era una Virgen de vestir, articulada, con la cara de porcelana y los cabellos naturales. En la capilla de San Antonio, en el lado del Evangelio, existió un altar dedicado a San Miguel Arcángel,30 con una talla de este último Santo y, presumiblemente, otra de San Antonio de vestir. Después de la Guerra Civil, don Angel Ruiz Macho, vecino de Torrelavega, regaló a la parroquia un pequeño retablo para poder celebrar el culto, ya que, como hemos venido repitiendo, el antiguo retablo mayor fue incendiado. 31 Es un retablo moderno, de un único piso con su ático y columnas abalaustradas en las entrecalles. Las imágenes, de escayola, fueron realizadas en Olot y Santander, y representan a San Roque ~n la calle central- y a San Isidro y San Ignacio de Loyola –en las laterales-. Cuando se instaló el actual retablo mayor este otro fue trasladado al cuerpo de la nave, donde continúa. El nuevo retablo mayor se fabricó en Ciudad Real. Su adquisición no consta en el libro de fábrica, por lo que debemos pensar en una nueva donación. Se sabe que fue instalado siendo cura párroco don Manuel Femández Ca brillo, esto es, entre 1945 y 194 7. Como el anterior, consta de un solo piso y ático. Sus imágenes que representan a Nuestra Señora de la Asunción, San José y San Antonio de Padua son de escayola, al igual que el relieve del Calvario del ático. Capellanías. Dos familias ocuparon las capillas laterales de la iglesia parroquial: Los Herrera, la capilla de San Antonio, en el lado del Evangelio; y los Polanco, la capilla de Nuestro Señora del Rosavio, en el lado de la Epístola. La Casa de Herrera poseía la capellanía no a título privado, sino por arrendamiento. Así se explica el hecho de que el visitador no se referiera nunca a ella en los autos de visita, y también el que su escudo no llegase a ser tallado. En el siglo XVII la pensión anual de tres ducados era sufragada por «D. Juan fosep de Herrera, vecino de dicha villa, y D. Francisco Miguel de Peredo, 30 Ibidem, f. 43. 31 A. P. Suances. Libro de Fábrica (1937-1983), s. f. 160 JAVIER GOMEZ MARTINEZ Y JULIO J. POLO SANCHEZ vecino de ésta como conjunta persona de Dña. María Theresa de Cos, poseedores de dicha capellanía .. . ».32 La capellanía de la Casa de Polanco era privada y fue fundada por « … D. Juan González de PoZanco y Dña. María de Bustamante, su mujer, con cuatro misas rezadas cada semana ( … ) sobre diferentes bienes raices, una cuartilla de ciiezmos en la iglesia de Ibio y ochocientos ducados de capital en censos».33 Efectivamente, don Juan González de Polanco testó el 28 de agosto de 1604 en Piélagos, ante Juan Calderón, diciendo: « … entre mi mujer y yo tenemos comenzada a fabricar una capilla colateral a la mayor de Nuestra Señora de las Lindes, al lado derecho, con su arco. Mando se acabe a costa de nuestros bienes y se haga en eíla un retablo y ponga decente para que en ella se diga Misa y se entregue a Pedro del Arroyo lo que con él tengo concertado para la obra de cantería ( … ) y se ponga un escudo en ella de mis armas y letrero diziendo la hezimos y dotamos, y dos sepulcros para nuestros entierros en los dos arcos .. . ».34 En esta capilla se continuó oficiando misa hasta 1936. Después de la contiend’t la familia compró un pequeño altar -que aún permanece en la capilla- para reemplazar el antiguo retablo, pero ya no se volvió a decir misa en ella. Haoia 1960 la capilla de Nuestra Señora del Rosario fue convertida en capilla del Santísimo. La capilla del Rosario presenta embutido en el muro sur el escudo familiar de los Polanco, que también se repite en la clave de la bóveda. El campo del escudo es cuartelado, y presenta en cada uno de sus campos los siguientes motivos: 1 y 4) Castillo con dos calderas. 2 y 3) Barra con dos estrellas sobre sus extremos. Una im.cripoión que recorre su contorno lleva el lema: «AUNQUE EM PELIGRO A TENER DIGO. ARMAS DE POLANCO». 32 B. M. S. Ms. 127, f. 98 vto. 33 Ibidem, f. 50 vto. 34 GONZALEZ ECHEGARA Y, M. C., Santillana del Mar a traves de su heráldica. Madrid, 1983, p. 120. Una restauración actual del templo acaba de descubrir los dos arcos que aquí se citan. LA PARROQUJAL DE NUESTRA SEÑORA DE LAS LINDES EN SUANCES ••• 161 LÁMINA 6.- Escudo de los Polanco. Este escudo presenta varios puntos de contacto con el que está situado sobre la portalada del solar de esta familia en la Plaza de Viares de la misma villa de Suances 35 (lám. 6). Los Recursos Económicos. La precariedad de las fuentes manuscritas nos ha llevado a plantear este punto dentro de unos límites cronológicos reducidos, exclusivamente el siglo XVIII, por ser éste el momento en el que la documentación es más explícita. 35 GONZALEZ ECHEGARA Y, M. C., Escudos ele Cantabria. Santander, 1976, t. Il, p. 245. 162 D. 1 J JAVIER GOMEZ MARTINEZ Y JULIO J. POLO SANCHEZ CASA J2! HliiRRBRA RAMA BH SUAJIC&:S (A partir de ESCAGEDO SALMON, H.Solares Montañeses. Vol. VI. pp. 55-56) HERNAN DE HERRERA Y ESCOBEDO CLARA D. t. 613 en Rene do 1 D. TRISTAH 1 PErRO D. rRANCISCO D. LAH D. LAN JOSEP J. en Queveda JUANA en 1. 697 D. IGNACIO E COS Y HERRERA c. de Sant1 .. go. 1 DB. TERESA Dr COS Y CEBALLOS Da. JULIAHA QONZALEZ DE LA RlVA D. 1 Da. ISABEL DE CEBALLOS ClAllCA 1 AMIRES Da. MA. DE LA FUEHTE Y CAMPUZANO D. ANTONIO DE COS Y ~~REDA c. de Calatra va y senor de la casa de Cos en Cabez6n. DA. MD. ESTEFAHIA CEBALLOS ~ D. FRANCISCO M!GUEL DE PEREDO de esta casa en MlJares. DA. MA. DEL R SARIO PEREDO Y COS, senora de la casa de Herrera en Suances y de la de cos. El abanico de recursos económicos de la iglesia parroquial fue en esta centuria algo más amplio de lo acostumbrado en otras parroquias rurales de Cantabria, ya que a las fuentes de ingresos comunes entonces, como eran las capellanías, los memoriales, los censos, las tierras, o los derechos de sepultura, añadía otros, los quiñones del besugo y la limosna de trigo y maíz, de los que disfrutaba desJe antiguo por su pertenencia a la jurisdicción de la Abadía de LA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LAS LINDES EN SUAl\CES … ~ R.i POL.AHCO RAMA TRONCAL DK SAHTILLAXA (A part1r de ESCAGEDO SALMON, H.Solares Montañeses. Vol. VII. pp. 18-22) 163 D. JUAN DE POLAKCO J JORGE 1 D. JUAH 1 D. GARCIA D. FRLCISCO Da. JULIANA GOHZALEZ DE BARREDA en l. 52& Da. HA. DS: LOS RIOS HIER Y TERAH 1 D. JUAH D.r SEBASTIAH fun<1a<1or <1e la rama <1e Polanco en suances. D. AHDRD. JUAN OOHZALEZ DE POLAKCO 1 1 Da. HA. OCHOA OSCATEGUI Da. ANA 1 MARIA Da. HA. DE BUSTAHAHTE 1 Santillana En conjunto eran suficientes para cubrir las necesidades de la parroquia, aunque no con excesiva holgura. Sb duda, lo más curioso de todo eran los quiñones de la costera del besugo. Este impuesto, que llegaba a suponer entre el 50 y el 60 % de los ingresos anuales, era lo que a la fábrica de la iglesia debía pagar « … cada un barco de la pesquería del besugo como un compañero de cada un barco desde el día de San Martín al de Santa Juliana de Marzo, según la costumbre y memorial que ha habido sin que se encuentre el principio».36 El hecho de que otras parroquias vecinas, como la de San Juan Evangelista de Ubiarco. con su puerto de Santa Justa, no tuvieran ningún impuesto seme- 36 B. M. S. Ms. 127, f. 177 vto. 164 JAVIER GOMEZ l\1ARTINEZ Y JUI.IO J. POLO SA!\CIIEZ LÁMINA S.-Cristo del Calvario d.:! anti¡mo retablo, antt.:s de su restauración. (Foto: Taller de restauración diocesano). jante indicc:1 que existía un compromiso específico entre la parroquia de Suances y el puerto de San Martín de la Arena. Es sabido como ya en 1403 el almirante don Diego Hurtado de Mendoza y su mujer doña Leonor de la Vega necesitaron un puerto propio para asegurar su señorío, por lo que llegaron a un acuerdo con la Abadía de $antillana, según el cual ésta les cedió el puerto a cambio del curato de la iglesia de San Cristóbal y tierras en Hinojedo, con la condición de que quienes desde ese momento y en adelante poblasen el puerto diesen a la Abadía todos sus diezmos, primicias y ofrendas.37 Durante la Edad 37 PEREZ BUST AMANTE, R., Sociedad, economía y jisca/idad en las Asturias de Santlllana (siglo X JIL’\V). Santander, 1979, pp. 55 y 317. LA PARROQUIAL DE NUESTRA SE:\iORA DE LAS Lll\DES E:-.1 SUANCf.S .•• LÁMINA 9.-Cristo del Calvario del antiguo retablo. (Estado actual). 165 Moderna la Abadía de Santillana debió de traspasar el citado privilegio a la pauoquial de Sué:lnces. Todavía en la primera mitad del siglo XVIII recibía la iglesia parroquial una pequeña «limosna» anual de trigo y de maíz, variable en función de la cosecha, que también había sido cedida por los señores Abad y Cabildo de la Abadía de Santillana, los cuales llevaban por mitad con la parroquia de Suances « … todos los frutos decimales como patronos y presenteros que son en la iglesia parroquial de esta Villa de Suances».38 La fuente de ingresos más común, hasta la puesta en funcionamiento de .lb A. H. C. Sec. Ensenada. Libro de Respuestas. Leg. 914, f. 1-2. 166 JAVIER GOMEZ MARTINEZ Y JULIO J. POLO SANCHEZ los cementerios a la manera contemporánea, fueron los derechos de sepultura en el interior de la iglesia, más caros cuanto más cerca del altar mayor estuviesen. En los autos de visita se constata el desagrado de las autoridades eclesiásticas por los perjuicios que ocasionaba esta costumbre, citándose en muchos casos el «mal hedor>) que solía producirse, sobre todo cuando se emprendía alguna obra, como ocurrió en nuestra iglesia al abrirse los cimientos para la construcción del pórtico original. Sin embargo, los ingresos que proporcionaban actuaron de forma negativa en el intento de erradicar esta tradición. En 1742 el mayordomo de la fábrica parroquial acudió a la Colegial de Santillana para solicitar una rebaja sobre el precio de las sepulturas de primera y segunda filas de la capilla mayor, porque debido a su elevado precio nadie se hacía enterrar en ellas, lo que perjudicaba grandemente a las arcas de la fábrica. Los señores Abad, Prior y Cabildo accedieron a ello, con la condición de que las dos sepulturas centrales de la primera línea quedasen vacantes por si aconteciese que dichos señores o sus vicarios sirvientes falleciesen al tiempo de estar en Suances.39 La iglesia obtenía otras rentas a través del préstamo, en forma de censos redimibles, de su capital acumulado. Se trataba de empréstitos con un interés variable, que a mediados del siglo XVIII quedó fijado en un 3 por ciento. El tomador del censo hipotecaba sus bienes y presentaba fiador para garantizar su solvencia, y no podía redimirlo hasta haberlo amortizado por completo, lo que solía prolongarse durante varias generaciones. Entre estos censos se encontraban tres, por un importe de 55 ducados, cuyos réditos habían sido traspasados a la fábrica por la Casa de los Polanco, en pago de los derechos de capellanía. 40 Los Herrera, como ya se señaló, pagaban su pensión sencillamente mediante una renta anual. La parroquia de Suances también obtenía otras rentas a través de la explotación o arrendamiento de sus propias tierras. Además de la llosa, delante de la iglesia, contaba con tierras en las mieses de Carral, Los Casares, San Martín, Voznía, Sopeña, la Peñía, la llosa del Campo, las Nabarizas, San Benito y Fuenteonda.41 Estas tierras, en función de su uso, se clasificaban como tierras de labrantío, de prado o de viña. Este último cultivo, si bien no era el predominante, caracterizaba en gran manera el paisaje agrario de la zona. La mayor extensión de tierra dedicada al cultivo de la vid se hallaba entorno a la antigua 39 B. M. S. Ms. 127, f. 122-123. (Vid. Apéndice n. 3). 40 Ibídem, f. 164 vto.- 165 vto. 41 Ibídem, f. 165 vto.- 166 vto. LA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LAS LINDES EN SUANCES ••• 167 ermita de San Benito, hoy desaparecida, que se levantaba en las inmediaciones del barrio de Santiuste, lugar topográficamente favorable par su desarrollo. Por último, los legados testamentarios aportaban ingresos de carácter extraordinario. Así, por ejemplo, don Domingo Femández de la Somera, natural de Cortiguera, fallecido en Nueva España en 1739, donó a la parroquia de Suances «un importante capital en censos, y cinquenta y un carros de tierra repartidos entre Queveda y Cortiguera principalmente».42 Las Cofradías: Religiosidad y Moral Popular. Como indica T. Mantecón, «Las cofradías, gestadas en la Baja Edad Media y respaldadas por el papado, sirvieron en esos momentos como un procedimiento para luchar contra las herejías e intentar homogeneizar las devociones. Sobre este esquema se superpuso Trento, dirigiéndolas ahora hacia un doble objetivo: controlar a la feligresía católica, dotándola de una regla a seguir para lograr una vida santa, un buen ‘modo de vida’ y, por otro lado, potenciar determinadas devociones que eran sometidas a crítica por los reformistas luteranos y calvinistas» .43 Había en Suances cuatro cofradías: la de Animas, la de San Antonio de Padua, la de San Antonio Abad y la de Nuestra Señora del Rosario. Excepto la primera, que se encargaba de las honras fúnebres de cualquier finado en la villa, el resto eran hermandades de fieles que se reunían bajo la advocación de un Santo Patrón. Los cofrades de San Antonio Abad se congregaban desde 1669, año de su fundación, en la capilla del lado del Evangelio; los de la Virgen del Rosario, en la capilla contraria; y los de San Antonio de Padua, de 1668 a 1858 -fecha en que se disolví&- y de 1881 a 1936 -período durante el que se renovó la hermandad- en tomo a una imagen de su patrón que estaría colocada en el retablo mayor. Se conservan las constituciones de fundación de las cofradías de San Antonio de Padua y de San Antonio Abad; a través de sus capítulos pueden determinarse tanto las funciones asistenciales que cumplían como su sistema de organización interna. Los fines de las hermandades eran la mutua asistencia entre los componentes, la promoción de obras piadosas y la organización de las procesiones con motivo de la onosmática de sus respectivos Santos Patronos. 42 Ibídem, f. 167. 43 MANTECON MOVELLAN, T., Las cofradías religiosas del arciprestazgo de Cudeyo y Ribamontán. Siglos XVII-XVIII. Memoria de licenciatura inédita. 168 JA’v!ER GOMEZ MARTINEZ Y JULIO J. POLO SANCHEZ Así, por ejemplo, en ambas constituciones se incide sobre la asistencia de los hermanos a las honras fúnebres, cabos de año, novenarios … ; imponiéndose multas de diversa cuantía a aquellos que dejasen de cumplir con tales obligaciones. Aunque entre los capítulos de estas constituciones no se incluye ninguno que haga alusión a los banquetes o convites que se celebraran en honor de los difuntos, tal práctica debió ser frecuente, pues el visitador del arzobispado se refiere en numerosas ocasiones a ellos, siempre condenándolos por ser motivo de todo tipo de disputas, desviaciones de la moral y gastos superfluos. Fue tal la preocupación al respecto que se amenazaba a los infractores con penas privativas de libertad -20 días de cárcel-; es este el único caso en el que la sanción no era pecuniaria.44 Sendas cofradías insisten también en el cuidado, visita y caridad para con los hermanos enfermos o pobres. El mayordomo se encargaría de designar a dos hermanos para tal efecto, siguiendo el orden de antigüedad. Más en concreto, la cofradía de San Antonio Abad incluye un capítulo en el que se estipula la caridad hacia los no pertenecientes a la hermandad: « … que el día de la festibidad del Glorioso San Antonio se dé de comer a doce pobres y el cofrade más moderno aquel día en el ínterin que los dichos pobre comen tenga la obligación de leer la vida del Glorioso Santo San Antonio y otras cosas espirituales y que el mayordomo nombre cuatro hermanos de la cofradía para que los asistan a la comida» .45 Con motivo de la fiesta patronal, los hermanados tenían la obligación de asistir, con velas encendidas, a las primeras y segundas vísperas y a la misa en honor del Santo. La cofradía de San Antonio de Padua, en concreto, ordenaba « … que en el día de la festividad de dicho San Antonio a hora competente se celebrará la misa de la Cofradía que ha de ser con sermón y antes de ella se andará la procesión con la efigie del Santo que han de llevar cuatro hermanos a cuya función han de asistir todos y a las segundas vísperas que se cantan por la tarde … ».46 La única cofradía que poseía recursos más o menos importantes para el ejercicio de sus funciones era la de las Animas, que tenía a su favor catorce carros de tierra en las mieses de San Martín, Carral, Tabierna, Santiuste y San Benito; doscientos setenta ducados en censos al 3 por ciento; y la limosna por 44 B. M. S. Ms. 127, f. 157. 45 A. P. Suances. Libro de la Cofradía de San Antonio Abad, f. 2 vto. 46 A. P. Suances. Libro de la Cofradía de San Antonio de Padua, f. 2 vto. LA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LAS LINDES EN SUA!I.CES .•. 169 las misas anuales « … cantadas con nocturno y procesión … » por el alma de los difuntos.47 El resto se mantenía mediante la cuota anual que pagaba cada miembro en función de su rango como hermano mayor o menor, así como con las tasas que se imponían al ingreso o abandono de la hermandad. Estas congregaciones se organizaban internamente en torno a la figura de un mayordomo que cumplía las funciones de representante ante la jerarquía eclesiástica, director espiritual, ecónomo y árbitro. Era nombrado anualmente, entre los hermanos mayores, el día siguiente a la fiesta patronal, siguiendo el orden de antigüedad, y se auxiliaba de un teniente o abad que podría sustituirle en caso necesario, a la vez que se ocupaba de controlar la imposición de sanciones y multas. Para ser hermano mayor se requería ser varón mayor de 14 años y pagar la cuota anual estipulada. Las mujeres y los menores de esa edad se consideraban hermanos menores y su cuota era inferior. Para ser aceptado en la cofradía el aspirante habría de ser presentado primeramente por el mayordomo y acpetado por la mayoría, a la vista de sus cualidades morales. El control espiritual y moral ejercido por las cofradías se veía complementado por el celo de los visitadores que en numerosas ocasiones insisten sobre la corrección de ciertas desviaciones habituales tanto entre feligreses como entre los clérigos. Es común encontrarnos entre los autos de visita anotaciones referentes a que las mujeres no pasen de la raya que estaba señalada para separarlas de los hombres, que nadie suba al presbiterio, que nadie tome tabaco «ni de polvo ni de hoja» desde la media noche hasta recibir la Comunión, o que no se quebranten los días de fiesta «Cuya falta es la causa de las malas cosechas» -indicador claro de la pervivencia de su¡’ ersticiones entre esta población rural-. El visitador pone también el acento en la puntual asistencia a las conferencias morales que anualmente se celebraban, y en el estricto control sobre los exámenes de Doctrina Cristiana que tamién anualmente había que superar para poder confesar, comulgar o contraer matrimonio. También se refiere a las facetas profanas de las fiestas religiosas, tales como las romerías, en las que previene contra los bailes de parejas, sobre todo después de puesto el sol, y contra las romerías celebradas a tal distancia de la villa que obligaban el hacer noche fuera de ella. Parece que los clérigos tampoco eran ajenos ni a la relajación de las costumbres morales ni al descuido de los ritos religiosos, por tal razón se les 47 A. H. C. Sec. Pedraja. Serie 3. Doc. 36, f. 1. 170 JAVIER GOMEZ MARTINEZ Y JULIO J. POLO SANCHEZ conmina a no participar en los actos profanos de las romerías, a no entrar en las tabernas, a vestir conforme a su estado en todas las celebraciones, y especialmente a cumplir con las obligaciones pastorales inherentes a su cargo, insistiendo que el clérigo en la administración de los Santos Sacramentos ha de ser « … puntual, manso y sufrido, especialmente en el de la Penitencia, donde es menester mucha paciencia, pues por la precipitación y mal modo de algunos confesores consta haberse condenado muchas almas … ».48 Apéndice documental. 1 CONTRATO PARA LA EJECUCION DEL RETABLO MAYOR DE LA IGLESIA PARROQUIAL. A~O 1623. A. H. C. sec. Protocolos, leg. 4.911, ff. 8-9. «En el lugar de Sobremac¡:as, de la Junta de Cudeyo, Merindad de Trasmiera, a beynte días del mes de febrero del año de mil y seiscientos y beynte y tres años, en presencia de my, Juan de los Cuetos, escribano público en el número perpetuo desta Junta por su magestad, parecieron presentes Fernando de Malla, natural del Jugar de Anaz, desta dicha Junta y asistente en el lugar de Ruente del baile de Cabuerniga, y Pedro Díez de la Riva, vezino deste dicho lugar de Sobrema<,:as. Y dixieron que porque el dicho Fernando de Malla está concertado, cobenido ygualado con Juan González de Polanco, vecino de la villa de Suanyes y mayordomo de la yglesia de Nuestra Señora de las Lindes, Parroquia de la dicha villa de Suanyes de hacer para dicha yglesia un retablo del alto y ancho conbeniente y traza quentrellos está con<,:ertado. Y se asentará en la dicha yglesia y le a de dar luego y acavado el dicho Fernando de Malla dentro de un año de la fecha destar puesto y fixado en la dicha yglesia a su costa por pre<,:io y quantía de mil y quinientos y <,:inquenta reales. Y para que lo cumplirá y para mas fuerca y seguridad de dicha escritura, daba por su fiador al dicho Pedro de la Riba, el cual, despues de aver bisto y entendido lo que! dicho Fernando de Malla se obligaba, dixo que salía y salió por tal fiador haziendo como haze de deuda y cosa agena y suyo propio; se obligaba con su persona y bienes abidos y por aver a que! dicho Fernando de Malla hará el dicho retablo conforme a la traza y condiciones questá tratado entre el dicho Juan de Polanco y Malla por el dicho precio y al dicho tiempo sin que falte cosa ninguna de lo fixado, a lo cual se obligan juntamente y cada uno yn solidun para que no lo cumpliendo el dicho Fernando de Malla, él, como prencipal obligado, lo hará a su costa y mensión, acudiendo con Jo que restare debiendo de dicha obra al dicho Fernando de Malla. Y pagará los costos y daños que se siguieren y recre<,:ieren a la 4R B. M. S. Ms. 127, f. 90 vto. LA PARROQUIAL DE NUESTRA SE!\ ORA DE LAS LINDES EN SUA,CES .. . 171 dicha yglesia y mayordomo o a la persona que en el letigio por en parte por cada un día y por estos quiere ser executado como por el mismo pren~ipal y cualesquier maravedís que! dicho Fernando de Malla receviere a quenta de la dicha obra con su carta de pago firmada de su nombre como si yo los receviera Jos doy por J’e9Cvidos y bien pagados en confianza de que conplirá con la dicha obra según está dicho a los pla~os quesÍán puestos. Y para que cntranbos juntamente como está dicho o cada uno yn solidun nos conpelan y apremyen al complimiento y paga de todo lo susodicho, damos todo nuestro poder complido a todos y cualesquier juezes y justizias del Rey nuestro señor para que por todo rigor y bia executiba nos conpelan al cumplimiento y paga de todo lo susodicho, renun<,:iando como renunciamos nuestro propio fuero, juridis~ion y domicilio y la ley si conbenire de Juridis~ ione omiun judiciun y todas las demás que en nuestro fabor sean para que en todo se execute y cumpla lo en esta escretura contenido como si contra nosotros fuera sentenciado por sentencia defenetiba contra nosotros dada y consentida y pasada en cosa juzgada, sobre lo ~ual renun<,:iamos todos nuestros derechos y la ley que proybe la general renun~iación de leyes fecha non bala, en testimonio de lo qua) otorgamos esta escretura ante! presente escrivano con Jos fuer~as y firmezas ne~esarias a su balida<,:ión siendo testigos Juan de Reyes y Agustín de los Cuetos y Juan de la Portilla, vezinos y naturales del dicho lugar de Sobrema<,:as, y los otorgantes que yo, el escrivano doy fee conozco, y lo firmaron de su nombre ante mi». 2 CONDICIONES CORREGIDAS Y TRAZA PARA LA REPARACION DE LA BOVEDA DE LA CAPILLA MAYOR DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE SUANCES. POR EL MAESTRO DE CANTERlA FERNANDO DE LLAR COLINA. A~O 1744. A. H. C. sec. Protocolos, leg. 2.869, ff. 37, ss. «Condiziones correxidas de las hechas para la reedificazión de el reparo de la capilla maior de la yglesia parrochial de Suanzes son a saver: Primeramente es condizión que el estrivo que tiene la capilla maior de dicha yglesia a el norte se a de desmoler hasta la altura de diez y seis pies que se contarán desde el superfiz1e por la parte esterior. Y hasta la altura de los referidos diez y seis pies se a de plantar y agregar un estrivo en el mismo modo que el que oy tiene, con diferenzia que este haia de tener de salida quatro pies y medio y de frente dos y medio, para maior fortaleza y seguridad de dicho estribo y capilla maior, el que se plantará buscando el zimiento seguro con su zapata y corte nezesarias hasta el superfizie de la tierra. Y de allí prinzipiará a sacar deel menzionado estribo, de dos en dos pies de cada frente, una pieza de las viejas y entrar otra de las nuebas, para liar lo uno con lo otro. Y seguirá hasta la altura referida en este mismo modo, sacando las unas y entrando las otras, cortando sus taluses el primero a la altura de el que zircunda dicha capilla y estribo viejo y a la altura de zinco pies otro de medio pie en toda su zircunferenzia. Y de hallí seguirá hasta la alta de los diez y seis pies, liando y asegurando dicho estribo uno con otro con el maior cuidado que se pueda, y allí cortará otro medio pie sobre 172 jAVIER GO\tEZ \IARTINEZ Y jULIO j. POLO SANCHEZ piedras nuebas que estas haian de tener a lo menos quatro pies de tizón para que unan y pcrfizionen dicho estribo. Y de allí hasta la cornisa en el mismo modo que está el que oy tiene. Yten es condizión que a la altura de los referidos diez y seis pies haia desmoler los paredones de el saliente y norte hasta coxer las quiebras que oy tiene, echando buenas ligaduras de quatro en quatro pies de alto con mucho cuidado, con la adbertenzia que dichos rompimientos se an de desmoler según arte de conformidad que la fábrica nueba se baia liando, ziñendo et acostando sobre las paredes antiguas. Yten es condizión que para el reparo y ruina que se manifiesta en la capilla maior S;! a de zimbrear, para poder sacar los cruzeros que oy manifiestan tener quiebra afianzándolos todos con la maior propiedad y añadiendo de las claves ornazinas los ramales de cruzería que se manifiestan en la traza para mejor adorno y seguridad de dicha capilla. Yten es condizión que se an de desmontar todos los capuchos del material que tienen y se an de hazer de buena toba y cal por aligerar el peso a los fundamentos de la capilla. Y que los cruzeros aian de ser de piedra mui maziza y segura de las canteras de Herrán o Zerrazo, con las molduras que oy manifiestan tener la crucería de dicha capilla. Yten es condizión que el maestro en quien se rematare dicha obra sea de su quenta hazer la zimbra, andamios, costear clavos, sogas, tiro si se nezesitase sacar piedra de cantería o sillerfa para el estribo y manpostería de las canteras de Suanzes y para la crucería de las de Herrán o Zerrazo, como la toba en Suanzes, Tagle o donde se hallare cantera de calidad segun va dicho a de ser; abrir los zimientos para el estribo hasta encontrar planta segura y firme. Y de la misma suerte a de costear el blanqueo déel casco de la capilla, como también el dar el raspado a los paredones que nuebamente se obraren de cal buena y arena fina, como tambien lo a de ser el hazer el mortero para el todo de la obra de cal y arena echando la nezesaria como es de tres de cal y dos de arena. Yten es de quenta de los señores de la obra haver de poner al pie de ella todas las ataderas nezesarias, en broto o labradas, como las pudiesen haver o fuesen sus bvluntadcs, para dicha zimbra y andamios; la cal, arena y agua para el mortero; conduzir Id piedra de las canteras y no otra cosa alguna, pues todo lo demás menesteroso hasta la conclusión de la obra que ba expresada se a de hazer, lo a de costear de la suia el macstto que con ella quedare. Yten es condizión que el maestro en quien se rematare dicha obra la haia de dar concluida y acavada en el termino de dos meses contados desde el día de la fecha de la escriptura de fianza que a de dar a boluntad de los señores Abad y Cavildo, por qu1enes se a de satisfazer las cantidades en que se remataren dicha obra en tres terzios: el primero en dando la fianza y principiando a travaxar, y el segundo en llegando al cumplimiento de la reedificación deel estribo a los diez y seis pies de alto y el último en concluyendo la obra y que se de por buena y segura por peritos nombrados por una y otra parte, en la que no a de haver por ningún caso añadiziones algunas a lo que va menzionado, y si aconteciese el cxecutarlas el expresado maestro, serán de su quenta y no de la de dichos señores, por quienes no se a de satisfazer más maravedís que en lo que fuese rematado. LA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LAS LINDES EN SUANCES … 173 Fue puesta por Fernando de Llar Colina, maestro de cantería vezino del lugar de Mogro, en dos mili siszientos y quarenta reales con ziento y treinta para el refresco. Y aunque expresa que el reconozimiento de dicha obra, traza y condiziones se an de pagar por mitad según fuesen apreziadas por dos peritos antes de la zelebrazión deel remate, como se executó en zien reales se previene por condizión el que a de ser sólo por cuenta dee\ maestro en quien quedare, como tambien los derechos de escrivano enteramente. Y de la cantidad puesta se hizieron diferentes vaxas que ymportan ochozientos y cuarenta y cuatro reales. Y la última, que fue de dos, la hizo Bartolome de Mijares, vezino asimismo de Miengo, en quien se zelebró el remate». 3 DECRETO DE LA INSIGNE REAL COLEGIATA DE SANTA JULIANA PARA REBAJAR EL PRECIO DE LAS SEPULTURAS EN LA PRIMERA LINEA DE LA CAPILLA MAYOR DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE SUANCES. Al”!O 1742. B. M. Santander, ms. 127, ff. 122-123. «En la sala capitular de la Ynsigne y Real Yglesia Collegial de la villa de Santillana a quatro días del mes de henero del año de mili septezientos y cuarenta y dos, se presentó por el mayordomo de la parroquial de la villa de Suanzes un memorial por el que representaba a los señores Abad, Prior y Cabildo que las sepulturas que están en la primera línea de la capilla mayor se han pagado asta aora a quatro ducados y las de la segunda línea questán en dicha capilla a dos, por lo que la fábrica estaba muy deteriorada. Y suplicaba a dichos señores, como patronos que son plenojure de la yglesia de dicho lugar, fuesen serbidos minorar dicha limosna bajándola a dos ducados las de la primera línea y a quinze reales vellón las de la segunda, con lo que se animarían mucho las personas de dicha villa a pedir sepultura en la referida capilla y redundaría en notorio beneficio de dicha fábrica. Y visto por dichos señores con toda refexión y con la mayor justificación ynformados de su contenido, hayando ser zierta su narratiba, determinaron unánimes y conformes el que mediante estaba atrasada bastantemente la fábrica y que por este medio y arbitrio podía irse aumentando, desde luego consentían. Y por lo respectibo al señor Abad, que estaba ausente en la Corte y villa de Madrid, su provisor, don Pedro Perez de Sorriba, el que en lo suzesibo todas las sepulturas de la capilla mayor que están en la línea primera, la limosna que por enterrarse en ellas se pague sea dos ducados, y quinze reales por las de la segunda línea de la misma capilla. Pero con advertenzia que las dos principales del medio de la dicha primera línea nunca se han de ocupar, sino que han de quedar reserbadas para dichos señores si acaso subzediese fallecer alguno en dicho lugar o para los curas vicarios sirbientes, que entonzes es voluntad de dichos señores se entierren en ellas por estar haziendo sus vezes. Y por la limosna de dichas sepulturas principales los vicarios sirbtentes sólo pagarán un ducado vellón, pues es razón que los que han estado sirbiendo de curas y egerciendo el oficio que dichos señores Abad, Prior y Cabildo habían de l74 JAVIER GOMEZ MARTINEZ Y JULIO J. POLO SANCHEZ egercer sean distinguidos de los demás. Y esta franqueza no se practicará con los demás capellanes hijos de dicha villa que no sean vicarios sirbientes, porque para estos es voluntad de dichos señores que en las dos sepulturas principales exzeptuadas, de ninguna manera se les conzeda sepultura en ellas; y en las otras, si acaso quisiesen enterrarse, han de pagar como todos los demás seglares. Y siendo costumbre muy antiquada el que los herederos de los difuntos ocurran ante distintos señores a pedir lizenzia para que se les conzeda dicha sepultura presentando sus respectibos memoriales, como consta de los que se hallan en el archibo de dicha Real Collegiata, también lo harán desde aqUI adelante. Y si por estar algo distante no diese lugar el tiempo, podrán dar dicha l:zenzia los vicarios sirbientes en nombre de dichos señores, remitiendo los memoriales que las partes presentasen con su decreto a dichos señores para que por ellos se les pueda hazer cargo a los mayordomos en su quentas y no haya fraude en lo subzesibo. Y dichos vicarios sirbientes lo apunten en el libro de la fábrica o en otro papel donde pueda constar. Y este decreto el mayordomo actual lo hará notorio a los curas para que le obserben en lo que les toca y lo hagan saber y guar.dar a las demás personas de dicha villa. Todo lo cual así decretaron, determinaron y firmaron junto con el probisor del señor Abad según costumbre en dicha villa a diez y seis días del mes de febrero de dicho año». 4 OBRA DEL PORTICO DE LA IGLESIA PARROQUIAL. Af’IO 1953. Archivo Parroquial de Suances. Libro de fábrica (193711983), fol. 21. <<El pórtico de la yglesia parroquial se hallaba en pésimas condiciones amenazando el que se derrumbara el tejado. En vista de ello, el que suscribe cura ecónomo de la Parroquia emprendió una obra total de reparación, mejor dicho de nueva construcción, ya que siguiendo los planos del ‘arquitecto de Torrelavega, don Jesús Gutiérrez, se hizo desaparecer el porche para construir un pórtico con arcos de medio punto. Confiado en la palabra de don Jaime del Amo, persona de grandes posibilidades económicas, el que esto hace constJar confió la ejecución de la obra a don Felipe Ruiz, quien se comprometió a construir el pórtico por un total de 42.500 pts. Pero el aludido don Jaime del Amo, ya la obra adelantada en parte, sin contar con el señor párroco, trajo un arquitecto de Santander, quien cambió el plan de obra, en cuyo cambio se perdió material y trabajo. En visita de inspección, el arquitecto don Jesús Gutiérrez mandó suspender la obra en vista de que no se efectuaba según los planos. Y entonces el que suscribe en su condición de párroco tuvo que intervenir paro hacer comprender al señor del Amo la conveniencia de hacer la obra según los primeros planos, rogando al dicho señor se ciñera a entregar la cantidad prometida. Ante su intransigencia, no hubo más remedio que tomar una actitud: la de hacer justicia al primer arquitecto, a costa de perder las 30.000 pts. que don Jaime del Amo había prometido entregar, ya que este señor llegó a supeditar su donativo a que se LA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LAS LINDES EN SUANCES ••• 175 hicic.ra o no la obra según los planos que el había traído. Como efectivamente así sucedió, ya que desde este momento, no pudiendo complacerle por mediar la actitud del primer arquitecto señor Gutiérrez, se negó a entregar más cantidades que las 10.000 pts. que había adelantado al encargado de la obra señor Ruiz, cantidad a la que el que suscribe da el concepto de compensación del material y trabajo desvirtuado e inutilizado por el cambio de obra que el señor del Amo, sin contar con el párroco ni con el señor arquttccto, don jesús Gutiérrez, había iniciado en detrimento de la obra y de su propia honradez personal. En vbta de todo esto, el arriba mencionado maestro de obras, don Felipe Ruiz, se comprometió a hacer la obra siguiendo los planos del señor Gutiérrez. Y mientras, el que suscribe empezó a hacer gestiones para adquirir el dinero necesario para el pago de la obra ( … )». DIPUTACION REGIONAL DE CANTABRIA CONSEJERIA DE CULTURA, EDUCACION Y DEPORTE INSTITUCION CULTURAL DE CANTABRIA C. S. l. C. ALTAMIRA REVISTA DEL CENTRO DE ESTUDIOS MONTAÑESES TOMO XLVIII Santander 1989 l.S.B.N.: 84-85349-99-7 Depósito legal: SA. 178-1990 Artes Gráficas Bcdia. Africa, 5. Santander.

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