Monasterio Regina Coeli (Clarisas) de Santillana del Mar
El Monasterio Regina Coeli (Clarisas) de Santillana del Mar —conocido históricamente, y así identificado en su propia inscripción fundacional, como el Convento de San Ildefonso— es uno de los edificios religiosos más interesantes de la villa, y también uno de los que suele contarse de forma más simplificada. Fundado en 1667 por Alonso Gómez del Corro, tesorero de la Colegiata de Santa Juliana, para una comunidad de monjas dominicas, mantuvo esa comunidad durante más de tres siglos, hasta que en 2007 las dominicas abandonaron el monasterio y las Hermanas Clarisas —que hasta entonces vivían en el cercano Regina Coeli— se trasladaron a San Ildefonso. Este relevo explica una confusión muy extendida: numerosas páginas siguen llamando al edificio «Convento de las Dominicas» y afirmando que conserva un extraordinario Cristo de marfil filipino en su altar mayor. Ambas cosas fueron ciertas durante siglos. Ya no lo son: las religiosas actuales son clarisas, y el Cristo salió de Santillana junto con la comunidad dominica en 2007.
Una fundación que costó tres intentos
Alonso Gómez del Corro, tesorero de la Colegiata, concibió la idea de crear en Santillana un convento femenino de la Orden de Santo Domingo. Según la crónica del siglo XVIII, el Real Consejo llegó a rechazar en dos ocasiones la licencia necesaria, y solo tras una tercera petición pudo salir adelante el proyecto. La fecha de fundación, 1667, aparece grabada en la propia inscripción sobre la entrada del templo, junto a las armas del fundador; el escritor José María de Pereda recogió además que la comunidad tomó posesión formal en 1670, probablemente una fase posterior del mismo proceso fundacional.
San Ildefonso y Regina Coeli, dos conventos dominicos frente a frente
Santillana llegó a tener dos comunidades dominicas: Regina Coeli, masculina, y San Ildefonso, femenina, fundada décadas después. Su distribución arquitectónica es semejante: la iglesia al norte, paralela a la vía de acceso, y el claustro —mucho más sencillo que el de Regina Coeli, con arcadas pequeñas y ventanas sin apenas decoración— al sur.
1711: el temporal que dio forma a la espadaña actual
En 1711, una fuerte tempestad destruyó la torre del reloj y parte de la cubierta del coro, causando víctimas entre las religiosas. La torre no se reconstruyó igual: en su lugar se levantó la espadaña que hoy caracteriza la silueta del convento.
32 religiosas y uno de los conventos más ricos de la Montaña
El Catastro de Ensenada de 1753 documenta 32 religiosas en San Ildefonso (27 de velo entero y 5 de medio velo), además de un confesor dominico, hortelano, sacristán y criadas, y lo describe como uno de los conventos más ricos de la Montaña, con 39 escrituras censuales que sumaban 3.693 ducados y numerosas propiedades agrícolas repartidas por distintas jurisdicciones.
Recreación interpretativa del Convento de San Ildefonso hacia 1753, cuando albergaba una comunidad de 32 religiosas dominicas y disponía de un importante patrimonio de tierras y rentas.
Una historia propia de 1743
En 1743, apenas ochenta años después de la fundación, el cronista dominico fray Manuel José de Medrano publicó en Madrid una historia completa del convento, de cerca de 500 páginas, dedicada en buena parte a la vida de sor Antonia de San Pedro y otras religiosas de la comunidad —una rareza bibliográfica que muy pocos conventos cántabros conservan.
El Cristo de marfil filipino que ya no está
Durante generaciones, la joya artística del convento fue un Cristo crucificado de marfil policromado de finales del siglo XVII, de unos 100 por 90 centímetros, tallado en Filipinas con rasgos orientalizantes. Cuando las dominicas abandonaron San Ildefonso en 2007, la pieza fue trasladada junto con otros bienes de la comunidad al Real Monasterio de Santo Domingo de Guzmán, en Caleruega (Burgos). En 2008, el Gobierno de Cantabria llegó a archivar el procedimiento iniciado para incluirlo en el Inventario General del Patrimonio Cultural de Cantabria, precisamente porque la obra ya no se encontraba en la región.
Infografía sobre más de 350 años de historia del Convento de San Ildefonso de Santillana del Mar: fundación en 1667, temporal de 1711, crónica conventual de 1743, comunidad dominica, traslado del Cristo hispano-filipino y llegada de las Clarisas en 2007.
Las Clarisas y la tableta conventual
Desde 2007, la comunidad de Hermanas Clarisas mantiene la vida contemplativa en San Ildefonso, junto a una tradición de repostería conventual: su especialidad es la tableta, un bizcocho de huevos, harina, azúcar y mantequilla, distinto de los sobaos y quesadas, y también distinto de la leche con bizcocho que se sirve desde 1950 en la Casa de los Quevedo y Cossío. San Ildefonso sigue siendo un monasterio de clausura: el conjunto se contempla principalmente desde el exterior y en las zonas abiertas al culto, sin que las dependencias internas formen parte de una visita turística convencional. Un detalle práctico a tener en cuenta: en Google Maps, Waze y varios directorios, la comunidad de Clarisas de esta dirección sigue apareciendo bajo su nombre institucional de origen, «Monasterio Regina Coeli (Clarisas)», en vez de «San Ildefonso» — la comunidad mantuvo su nombre canónico pese al traslado de 2007. No debe confundirse con el Museo Diocesano Regina Coeli, que es un edificio distinto.
















En 2007, las vecinas monjas Dominicas del monasterio de San Ildefonso ABANDONAN la localidad quedando el edificio vacío. Es entonces cuando las Clarisas lo ocupan por razón de mayor soledad y silencio. La comunidad trabaja en la restauración de obras de arte y en el obrador de dulces artesanos. Disponen de una casa de espiritualidad para quienes deseen pasar unos días de retiro y silencio.
http://clarisasvocaciones.blogspot.com.es/2013/07/22-clarisas-de-santillana-del-mar.html
Muchas gracias Marta, queda corregido y añadido al artículo. Saludos!!!