La Ermita de Santa Marina
La ermita de Santa Marina es uno de los rincones más singulares de La Revilla, en el municipio de San Vicente de la Barquera: una pequeña capilla del siglo XVII que se ha hecho célebre por un curioso detalle, un pino que crece directamente en lo alto de su campanario.
El pino del campanario
En la espadaña de la ermita, un pequeño pino ha crecido con el paso de los años, convirtiéndose en la imagen más fotografiada del lugar y en un hito muy reconocible para los peregrinos que recorren el Camino de Santiago a su paso por La Revilla.
Historia y el Mayorazgo de Santa Marina
La documentación más antigua de la ermita data de 1680, recogida en el testamento de Martín Ceballos y Barreda, cura y arcipreste de la parroquia de San Vicente de la Barquera. Por él sabemos que la capilla formaba parte del Mayorazgo de Santa Marina, propiedad de la familia Ceballos. Junto a ella se conserva la antigua casona, hoy convertida en casa club del campo de golf.
Un hito en el Camino de Santiago
La ermita se encuentra dentro del campo de golf de Santa Marina, diseñado por Severiano Ballesteros, por el que discurren tanto el Camino de Santiago del Norte como el Camino Lebaniego. Peregrinos y golfistas comparten así, sin saberlo, uno de los rincones con más historia de todo el municipio.
Una restauración reciente
La ermita fue restaurada entre 2022 y 2024 por iniciativa privada de varios socios del Club de Golf Santa Marina, con el apoyo del Gobierno de Cantabria y la Diócesis de Santander, devolviendo al templo el estado de conservación que hoy puede contemplarse.
Así se encontraba la ermita antes de su restauración entre 2022 y 2024.
Un templo con escudos nobiliarios
La fachada principal, orientada al oeste, luce dos escudos de armas superpuestos. El superior, con tres fajas, corresponde al linaje de los Ceballos, patronos de la ermita, e incluye la inscripción «I.H.S.X.P. Ceballos Patrón». El inferior, más complejo, combina en sus cuatro cuarteles los blasones de otras tantas familias vinculadas a la capilla: Lamadrid, Gutiérrez de Celis, Ceballos y Mata. En el interior, otras dos piezas heráldicas de los Ceballos decoran la clave de la bóveda del presbiterio y el suelo de la nave.
La última misa antes de la guerra
En la clave de la bóveda puede leerse la inscripción «De Zeballos. Restaurada año 1891», aunque diversos elementos arquitectónicos, como las ménsulas en forma de venera de las bóvedas, sitúan el origen del templo en el siglo XVII. La última misa que se celebró en la ermita antes de su largo periodo de abandono tuvo lugar el 18 de julio de 1936 —la misma jornada en que estallaba la Guerra Civil española—, oficiada por Enrique Fraile, párroco de La Revilla.








