Cabo de Oyambre, San Vicente de la Barquera

El Cabo de Oyambre

Cabo de Oyambre, San Vicente de la Barquera

El Cabo de Oyambre, conocido oficialmente como Ubiambre, es uno de los puntos más fotografiados de la costa de San Vicente de la Barquera, un promontorio desde el que se contemplan a la vez las playas de Oyambre y de Merón.

Vestigios militares y vértice geodésico
En su punto más alto, el llamado Alto del Cañón, se conservan las ruinas de una antigua batería costera y un vértice geodésico que marca una altitud de 86 metros. Es un enclave de gran valor estratégico histórico, hoy reconvertido en mirador natural. Los restos corresponden a una posición defensiva de la Guerra Civil española: una barbeta circular de hormigón de unos seis metros de diámetro que sirvió de emplazamiento para una pieza de artillería destinada a controlar este tramo de la costa.

Un hito en las rutas de senderismo
El Cabo de Oyambre es parada obligada en varias rutas de senderismo de la zona, que conectan Los Llaos, la playa de Oyambre y el barrio de Gerra a través de senderos de acantilado con vistas espectaculares al litoral cántabro. El cabo forma parte además de «El Pájaro Amarillo», una ruta autoguiada de unos 15,5 kilómetros que recorre buena parte del frente marítimo del Parque Natural de Oyambre, desde San Vicente de la Barquera hasta la playa de Oyambre, cruzando los arenales de El Rosal, Merón, Bederna y Gerra. Buena parte del recorrido discurre por playa, por lo que conviene consultar las mareas antes de emprenderlo.

La hazaña del Pájaro Amarillo
El 14 de junio de 1929, el avión francés «L’Oiseau Canari» (el Pájaro Amarillo) tomó tierra de emergencia en la playa de Oyambre tras casi 29 horas de vuelo sin escalas desde Old Orchard, en el estado de Maine, con destino a París. A bordo viajaban los pilotos Armand Lotti, Jean Assollant y René Lefèvre, además de un polizón, el periodista estadounidense Arthur Schreiber, que se había colado en el aparato antes del despegue. La travesía, de unos 5.300 kilómetros, sigue considerada uno de los grandes hitos de la aviación transatlántica de la época. En recuerdo de la hazaña, el escultor cántabro Jesús Otero realizó un monumento ese mismo año, que fue retirado en 2010 por problemas de estabilidad y recolocado en una nueva ubicación del Parque Natural en 2018.

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