Recreación de un molino de marea de San Vicente de la Barquera en Cantabria

Los Molinos de Marea

Recreación de un molino de marea de San Vicente de la Barquera en Cantabria

Recreación ilustrada de cómo pudo funcionar un antiguo molino de marea en la ría de San Vicente de la Barquera, aprovechando el agua almacenada durante la pleamar para mover las piedras de molienda.

San Vicente de la Barquera conserva, aunque en estado ruinoso, los restos de varios antiguos molinos de marea, testigos de un tipo de aprovechamiento energético tradicional ligado al ritmo de las mareas de la ría.

Energía impulsada por la marea
Los molinos de marea aprovechaban el movimiento del agua al subir y bajar la marea para mover su maquinaria, un sistema tradicional en las rías del norte de España antes de la llegada de otras fuentes de energía. El más reconocible de los que se conservan en San Vicente de la Barquera se encuentra en el brazo Mayor, el más occidental de la ría, especialmente visible cuando la marea está baja.

Cómo funcionaban
El conjunto de un molino de marea constaba normalmente de tres elementos: el edificio con la maquinaria, un dique que cerraba parte de la zona intermareal, y un estanque donde se almacenaba el agua durante la pleamar. Al subir la marea, unas compuertas dejaban entrar el agua en el estanque; al iniciarse la bajamar, la propia presión las cerraba, reteniendo el agua tras el dique. Cuando el desnivel era suficiente, se abrían los conductos y el agua salía con fuerza por unos canales estrechos llamados saetines, haciendo girar las ruedas hidráulicas que movían las muelas encargadas de triturar el cereal. Por este trabajo, el molinero solía cobrar en especie, quedándose con una parte de la harina obtenida, un sistema conocido como maquila.

Cantabria, tierra de molinos de marea
Según la Universidad de Cantabria, de los aproximadamente 125 molinos de marea documentados en todo el norte de España, unos 90 se concentraban en las rías y bahías de Cantabria, que llegó a tener la mayor densidad de este tipo de ingenios de todo el arco atlántico europeo. Su periodo de mayor actividad fueron los siglos XVIII y XIX, antes de que la industrialización y la llegada de nuevas fuentes de energía provocaran su progresivo abandono.

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