La Cofradía de Pescadores de San Vicente de la Barquera
La Cofradía de Pescadores de San Vicente de la Barquera es la institución que, desde hace casi 700 años, vela por los intereses de los marineros de la villa y organiza la actividad pesquera del puerto. Sus ordenanzas, de 1330, son las más antiguas conservadas de toda la costa cántabra.
Las ordenanzas más antiguas de Cantabria
La Cofradía de Pescadores y Mareantes del Señor San Vicente conserva las ordenanzas de pescadores más antiguas de toda la costa de Cantabria, redactadas en 1330. Aquella institución medieval marcó desde entonces el calendario religioso y social de la villa, y su recuerdo sigue vivo hoy en la festividad de San Vicente Mártir, que cada 22 de enero rememora sus orígenes gremiales.
Las Chalupas de San Vicente y el viaje de Colón
Desde mediados del siglo XV, San Vicente de la Barquera contaba con una flota propia de un tipo de embarcación singular, las Chalupas de San Vicente, con las que sus marineros navegaban desde el mar de Irlanda hasta las Islas Canarias. Un contingente importante de esa flota llegó a participar en el segundo viaje de Cristóbal Colón, el que colonizó la isla de La Española, uno de los episodios más singulares y menos conocidos de la historia marinera de la villa.
Del esplendor a la crisis
Durante los siglos XV y buena parte del XVI, San Vicente de la Barquera llegó a ser la villa más rica y poderosa de toda la costa cántabra, gracias a su flota dedicada a las pesquerías atlánticas. Su prestigio era tal que algunas familias de la nobleza llegaron a solicitar una Real Cédula al emperador Carlos V para poder integrarse en la Cofradía y beneficiarse de sus privilegios. Sin embargo, el embargo sistemático de sus barcos para las armadas de Felipe II y la crisis general de los puertos cantábricos marginaron a la villa de las grandes rutas internacionales. La decadencia fue tan profunda que, a finales del siglo XVIII, apenas quedaba un único barco de pesca faenando en San Vicente de la Barquera.
La lonja, del siglo XX a hoy
La actividad pesquera resurgió con fuerza en el siglo XX. A mediados de siglo se construyó la primera lonja de pescado moderna, junto a una fábrica de hielo, bodegas y secaderos. La entrada de España en la Comunidad Económica Europea en la década de 1980 supuso una reconversión drástica del sector, con nuevos cupos de captura y una fuerte modernización que la flota no siempre pudo asumir al mismo ritmo, lo que llevó a muchos puertos cercanos, como los de Comillas o Suances, a reorientarse hacia el turismo. A finales de los años noventa se construyó la lonja actual, financiada por la Comunidad Económica Europea y el Gobierno de Cantabria, donde hoy se ubican la sala de subastas, las oficinas y la sede de la Cofradía.
La Cofradía hoy
Cada día, los barcos de San Vicente de la Barquera zarpan de madrugada rumbo a los caladeros; los dedicados a la pesca del bonito pueden llegar a pasar hasta 28 días en el mar. A su regreso, la captura se subasta al mejor postor en la propia lonja, un ritual que se repite desde hace generaciones. La Cofradía, dirigida por un presidente elegido por los propios marineros, sigue siendo hoy la institución que vela por sus intereses y organiza la vida del puerto pesquero de la villa.











