El Castillo de Santa Cruz
El Castillo de Santa Cruz, conocido formalmente como fuerte de Santa Cruz de Suaz, es una pequeña fortificación militar situada junto a la entrada del puerto de San Vicente de la Barquera, en la Punta de la Silla, cerca del faro. Levantado en 1584, formó parte del sistema defensivo de la costa cántabra, aunque su historia posterior estuvo marcada por siglos de ruina y reconstrucciones fallidas.
Una batería para defender el puerto
El fuerte se levantó en 1584 como una pequeña batería a barbeta armada con ocho cañones, con un cuerpo de guardia, un depósito de pólvora y un patio o explanada donde se disponía la artillería. Se desconoce la autoría exacta de su diseño, aunque se atribuye a alguno de los ingenieros militares que trabajaron para Felipe II en las fortificaciones del Cantábrico, como Cristóbal de Rojas o Jacobo Palear Fratín. Su construcción respondió a la política de fortificación de la costa cantábrica emprendida por la Corona ante la amenaza de corsarios y potencias europeas como Francia o Inglaterra. Con el paso de los siglos, el fuerte fue ganando protagonismo defensivo a medida que decaía el papel del Castillo del Rey en la protección de la villa.
Un siglo de ruina y reconstrucciones fallidas
Ya en 1583, la antigua fortaleza que ocupaba este emplazamiento se hallaba completamente arruinada, y su reedificación se calculaba en varios miles de ducados. En 1589, Tristán de la Torre, contador de la villa, se comprometió a rehabilitar parte del castillo a su costa a cambio del título de alcaide, cargo que obtuvo oficialmente en 1595, iniciándose entonces nuevas obras. Sin embargo, no lograron evitar su deterioro: en 1623, el cartógrafo Pedro Texeira lo describía como una simple torre antigua de la que solo se veían las paredes, y durante buena parte del siglo XVII el llamado «torreón y bóveda» permaneció inutilizado, sin contribuir realmente a la defensa de la villa.
De la Guerra de la Independencia al abandono definitivo
En 1763, el ingeniero Joaquín del Pino reparó la batería, aunque a finales de aquel siglo ya no le quedaba un solo cañón útil. Se ordenó su reedificación ante el temor a un ataque británico durante la Guerra de la Independencia, y las tropas francesas llegaron a mantener una guarnición junto al fuerte, al que previamente habían inutilizado. Un informe del ingeniero Ramón Calbet, en 1830, lo describía ya como una batería en ruinas con capacidad para seis piezas de artillería. Hoy, del castillo solo quedan sus ruinas, divididas desde la primera mitad del siglo XX por la barra de entrada al puerto.
Hoy, el Castillo de Santa Cruz forma parte de la conocida Ruta Marinera de San Vicente de la Barquera, un recorrido que arranca en el Santuario de la Barquera y que también incluye el muelle y el rompeolas, uniendo historia y paisaje en un mismo paseo junto al mar.
Protección patrimonial
El Castillo de Santa Cruz está protegido por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, que sitúa bajo protección estatal a todos los castillos españoles, y por el marco general de la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español.








