Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (Torrelavega)
Localización
La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción está ubicada en la localidad de Torrelavega, Cantabria.
El crecimiento de Torrelavega y el impulso de Ceferino Calderón
La construcción de este templo no puede entenderse sin el contexto de la Torrelavega de finales del siglo XIX, una villa que vivía una profunda transformación. La apertura de la conexión ferroviaria con Santander y la Meseta, la llegada de nuevas industrias como la Azucarera Montañesa y la construcción de edificios señoriales impulsaron un crecimiento que llevó a que, el 29 de enero de 1895, la reina regente María Cristina concediera a Torrelavega el título de ciudad. En ese contexto de pujanza económica y social, el párroco Ceferino Calderón, llegado a la villa en 1879, impulsó la construcción de un templo a la altura de aquel momento de expansión, un proyecto que en su día llegó a ser tachado de excesivamente ambicioso por algunos vecinos.
Historia
La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es una construcción de estilo neogótico que fue construida a finales del siglo XIX por el arquitecto especialista en construcción religiosa José María Basterra.
El terreno fue donado en gran parte por Guillermo Gómez Ceballos, ingeniero jefe de minas de la provincia, y contó también con la colaboración de Justo Alonso Astules y Bonifacio Gutiérrez Somavia, este último natural de Cartes, además de numerosos donativos de vecinos del lugar y de torrelaveguenses emigrados a América, con los que se llegaron a adquirir varias campanas para el templo.
El inicio de la construcción se realizo el de septiembre de 1892 con la colocación de la primera piedra que estuvo a cargo del Obispo de Santander, Santiago Sánchez de Castro. Nueve años más tarde, el 15 de agosto del 1901 en medio de una gran fiesta se inauguraba la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
La iglesia cuenta con una girola poligonal. En uno de sus brazos se eleva la torre con más de 50 metros de altura. El templo cuenta además con 3 naves, siendo la central más alta y amplia que las laterales.
José María Basterra, un arquitecto de prestigio
La obra fue encomendada a José María Basterra, un arquitecto de amplia trayectoria en construcción religiosa. Antes de levantar este templo, había diseñado la iglesia de los Trinitarios de Guecho, las iglesias del Sagrado Corazón de Bilbao y Santander, el Santuario de Urkiola y la iglesia del Corazón de María de Bilbao, además de finalizar la Iglesia de San Juan de Sahagún, en Salamanca. Más adelante completaría la torre de la Basílica de Nuestra Señora de Begoña, en Bilbao, y ampliaría la Universidad de Comillas. Como arquitecto civil, destaca también por el diseño de la sede del Banco de Vizcaya en la plaza Circular de Bilbao.
En la nave principal hayamos formas simples sin la presencia de esculturas y utilizando las características del estilo Gótico clásico con unos toques de los estilos románticos catalán y lombardo.
En aquellas fechas, la obra fue nombrada como el proyecto más ambicioso de todos los tiempos.
Un detalle particular en el diseño de la iglesia está en la girola que en lugar de seguir la costumbre y estilo en las construcciones góticas de utilizar tramos trapezoidales, en esta se usaron tramos pentagonales.
Siguiendo un poco con los detalles particulares de esta construcción debemos mencionar la torre. La ubicación de la torre debe según costumbre estar orientada hacia el este, mas esta por cuestiones de espacio fue edificada en el lado sur, sobre el brazo del crucero que constituye la sacristía. Aquí en la torre podemos apreciar el reloj que tiene forma de rosetón, este fue construido en el taller de Miranda de Ebro.
Esta edificación fue realizada con piedra caliza rojiza y gris procedente de las canteras de Riocorvo.
En la fachada oeste del templo descansa el rosetón donde siguiendo las tradiciones lombardas y cristericense fue ubicado por el arquitecto. Este fue manufacturado en la Escuela de Artes y Oficios de Torrelavega que en aquel entonces estaba dirigida por Don Hermilio Alcalde del Río quien también tuvo participación en la confección de las rejas de la capilla y los herrajes de las puertas.
Los lienzos que podemos apreciar están entre el de: San Miguel, la Imposición de la Casulla a San Ildefonso, San Francisco, una copia del San Leandro. Apreciamos también pinturas de mediados del siglo XIX de los cuales resalta la copia del gran lienzo de Santiago a caballo en la batalla de Clavijo. Vemos también retratos de los papas León XIII y Pío X y una bellísima Inmaculada. Las vidrieras del templo fueron encargadas en 1897 a los talleres de A. Bolinaga, en León, los mismos que habían restaurado las vidrieras de la catedral leonesa.
La historia del Cristo de la Agonía
La obra más valiosa que alberga el templo, la imagen del Cristo de la Agonía, atribuida al escultor granadino Alonso Cano, tiene su propia historia de adquisición. La talla se conservaba en el antiguo palacio de las Vistillas de los Duques de Osuna, en Madrid, y fue adquirida por una comisión de torrelaveguenses presidida por Ramón Fernández Hontoria, con el asesoramiento de Eugenio Lemus, torrelaveguense y entonces director de la Calcografía Nacional. La compra, valorada en unas 6.000 pesetas de la época, fue posible gracias a la donación de Ramona Escalante.
Uno de los órganos de tipo romántico más importante de la región se encuentra en Nuestra Señora de la Asunción de Torrelavega. Este cuenta con 25 registros con 21 juegos distribuidos en dos teclados y pedalier y numerosas combinaciones. La construcción del mismo estuvo a cargo de la casa Eleizgaray, de Azpeitia en Guipúzcoa.
A los pies del Altar de la Inmaculada descansan los restos de Gonzalo Ruiz de la Vega, considerado fundador de la villa, y de Doña Leonor de la Vega, madre del Marqués de Santillana y señora del lugar a comienzos del siglo XV, junto a los de Justo Alonso Astulez, uno de los principales colaboradores de Ceferino Calderón, y del párroco Emilio Revuelta. Los restos de los fundadores medievales tienen su propia historia: fueron recuperados durante la demolición de la antigua iglesia de la Consolación en septiembre de 1936, y quedaron bajo la custodia de Hermilio Alcalde del Río hasta 1953, cuando una comisión municipal los entregó al nuevo párroco, que los depositó definitivamente en esta sepultura. En el lado opuesto del altar reposan también los restos de Guillermo Gómez de Ceballos, el benefactor que donó el solar sobre el que se levanta el templo.
Servicios
Actualmente abierta al culto.
Restauraciones del siglo XXI
La iglesia ha sido objeto de importantes trabajos de restauración en las últimas décadas. En 2008, la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria financió íntegramente, con 236.506 euros, la renovación de la cubierta del templo. Más recientemente, desde 2023 se está llevando a cabo una ambiciosa rehabilitación interior, con una inversión que supera ya los 700.000 euros, centrada en recuperar el aspecto original del templo, mejorar su accesibilidad —con la instalación de bucle magnético, subtitulado de las ceremonias y rampas, en colaboración con la Fundación ONCE— y transformar la capilla lateral en un espacio de recogimiento. Queda pendiente la restauración de las vidrieras bajas y el gran rosetón, cuyo presupuesto ronda los 280.000 euros.
125 años de historia compartida
En agosto de 2026 se cumplieron 125 años de la inauguración del templo, una efeméride que la ciudad conmemoró con una eucaristía solemne amenizada por la Sociedad Coral de Torrelavega y la Agrupación de Danzas Virgen de las Nieves. El acto sirvió para recordar la «dimensión social» del templo a lo largo de más de un siglo, y el papel de Ceferino Calderón, cuyo impulso inicial, pese a las dudas de algunos vecinos de la época, dio como resultado uno de los edificios más queridos y representativos de Torrelavega.
Exteriores de la Iglesia de la Asunción en 1968.















