Cementerio de Comillas

LOCALIZACIÓN
El cementerio de Comillas se halla sobre un promontorio junto a la costa, visible desde buena parte de la villa. Asomado a los acantilados del Cantábrico, su emplazamiento le da un valor paisajístico que lo ha convertido en uno de los camposantos más singulares del norte de España.
ANTES DEL CEMENTERIO HUBO UNA IGLESIA
El actual camposanto ocupa las ruinas de la antigua iglesia parroquial de Comillas, un templo tardogótico levantado entre finales del siglo XV y comienzos del XVI, del que todavía se conservan muros de sillería y arcos apuntados. En 1617, un enfrentamiento durante una misa dominical —motivado por el privilegio que el administrador del Duque del Infantado ejercía sobre uno de los asientos del templo— llevó a los vecinos a trasladar los oficios a la ermita de San Juan y a decidir construir una nueva parroquia dentro del pueblo. De aquella decisión nació la actual iglesia de San Cristóbal, en la Plaza de la Constitución, cuya construcción comenzó en 1648 y se prolongó casi un siglo. Así quedan vinculados dos monumentos hoy en apariencia muy distintos: San Cristóbal es la nueva parroquia, mientras que las ruinas del cementerio recuerdan aquel primer templo abandonado.
LA REFORMA DE DOMÈNECH I MONTANER (1893)
Los terrenos del actual recinto fueron cedidos en 1891 por los herederos de Manuel de Bustamante, y ante el crecimiento de la población, el Marqués de Comillas encargó en 1893 la reforma del cementerio al arquitecto modernista Lluís Domènech i Montaner, muy vinculado a la villa: también intervino en los mausoleos de la Capilla-Panteón de Sobrellano y en la Fuente de los Tres Caños. Su propuesta conservó las ruinas de la antigua iglesia como hito del paisaje y las realzó con nuevos elementos.
Recreación histórica e interpretativa del Cementerio de Comillas hacia 1900, tras la reforma modernista de Lluís Domènech i Montaner, mostrando las ruinas de la antigua iglesia, el Ángel Guardián de Josep Llimona, el Panteón Piélago y la relación visual del conjunto con el mar Cantábrico.
UN CEMENTERIO DISEÑADO PARA MIRAR AL MAR
Domènech no ocultó ni reconstruyó las ruinas: las convirtió en protagonistas, abriendo dos grandes arcos de medio punto en los antiguos muros para crear un eje visual que atraviesa la portada, el cementerio y las propias ruinas hasta alcanzar el horizonte del Cantábrico. Es uno de los pocos ejemplos en el norte de España en los que el Modernismo se aplicó al diseño completo de un cementerio, y no solo a un mausoleo individual.
LA FACHADA Y LA CANCELA
Domènech i Montaner cerró el recinto con un muro de mampostería rematado por pináculos y cruces que siguen los desniveles del terreno, y diseñó la monumental portada de acceso: un arco de medio punto bajo un tejado a dos aguas, con una gran verja de hierro forjado. Sobre la cancela puede leerse una inscripción en latín, «Heri mihi, hodie tibi» («Ayer a mí, hoy a ti»), un clásico memento mori que recuerda a quien atraviesa la entrada que la muerte que hoy ve en otra persona le llegará también a él.
EL ÁNGEL DE LLIMONA
Sobre uno de los antiguos muros de la iglesia se alza la monumental escultura de mármol realizada por Josep Llimona entre 1894 y 1895, formando parte de la propia reforma del cementerio. Sus alas desplegadas, su espada y su gesto severo contrastan con la imagen serena habitual en los ángeles funerarios, y se interpreta como un guardián encargado de proteger la paz de los muertos. Existe cierta confusión sobre su nombre: es conocido popularmente como «Ángel Exterminador», pero la documentación histórica lo identifica como Ángel Guardián o Ángel Custodio —ambos nombres conviven hoy en el uso común—.
UN PROYECTO QUE CONTEMPLABA DOS ÁNGELES
El diseño inicial de Domènech no imaginaba una única figura: el proyecto contemplaba un diálogo entre dos ángeles, uno de pie y otro sentado, portando atributos como una trompeta y un libro relacionados con el anuncio apocalíptico. Se conservan fotografías de modelos en barro de aquel proyecto, que finalmente no llegó a materializarse tal como se concibió.
EL PANTEÓN DE LA FAMILIA PIÉLAGO
Entre los mausoleos del interior destaca el panteón de la familia Piélago, proyectado por Domènech con escultura atribuida a Llimona: la sepultura adopta la forma de una gran ola de piedra, sobre la que se sitúa una figura angélica. El monumento se relaciona con Joaquín del Piélago y Sánchez de Movellán, nacido en Comillas en 1850, vinculado al círculo empresarial de los López y gerente de la Compañía Trasatlántica —de ahí el fuerte simbolismo marítimo del diseño—. El conjunto original incluía además una gran cruz de hierro diseñada por Domènech y realizada en los talleres de Masriera y Campins, desaparecida durante la Guerra Civil.
Infografía interpretativa del Cementerio de Comillas que muestra sus principales elementos históricos y artísticos: la entrada modernista de Domènech i Montaner, las ruinas de la antigua iglesia, los arcos abiertos hacia el Cantábrico, el Ángel Guardián de Josep Llimona y el Panteón de la familia Piélago.
PROTECCIÓN PATRIMONIAL
La fachada principal del cementerio fue declarada Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional mediante Real Decreto de 28 de julio de 1983, con su entorno de protección delimitado en 2002. Esa declaración afectaba únicamente a la fachada, dejando fuera las ruinas de la iglesia, los mausoleos modernistas y el propio Ángel de Llimona. El 26 de junio de 2026, la Dirección General de Cultura y Patrimonio Histórico de Cantabria inició el procedimiento para declarar Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento el conjunto completo del cementerio, con el objetivo de que la protección abarque también estos elementos. A fecha de esta actualización, la declaración definitiva del conjunto sigue en tramitación, aunque la propia incoación del expediente aplica ya, de forma provisional, el régimen de protección a la totalidad del recinto.
INFORMACIÓN ACTUALIZADA EN AGOSTO DE 2026
El cementerio permanece cerrado cautelarmente al público desde abril de 2026 por problemas estructurales, permitiéndose únicamente accesos vinculados a su función funeraria. Aun cerrado, parte del conjunto —especialmente la silueta del Ángel— puede reconocerse desde varios puntos de Comillas. Antes de desplazarte con intención de visitarlo, conviene comprobar la situación actualizada en la Oficina de Turismo de Comillas.
Muy cerca, sobre la misma colina de Moria, se encuentra también la Casa del Duque de Almodóvar del Río, una singular mansión de inspiración inglesa, popularmente conocida como Casa de la Bruja, cuyo interior puede visitarse desde 2025.
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