Casa de Valdivieso en Santillana del Mar
En la parte alta de la calle del Cantón, prácticamente frente a la Torre de Velarde, se encuentra la Casa de Valdivieso —denominada históricamente Casa de Valdivielso—, una elegante residencia de piedra que representa la transformación de Santillana del Mar durante los siglos XVII y XVIII. Su fachada combina sillería regular, pilastras, balcones de piedra y hierro forjado, portada central y un singular escudo colocado en un esquinal. Se encuentra también cerca de la Plaza Mayor y de la Torre del Merino. Actualmente alberga el Hotel Altamira.

Frente a frente: Torre de Velarde y Casa de Valdivieso
Pocos lugares de Santillana permiten comparar tan bien dos mundos arquitectónicos distintos: enfrente, la Torre de Velarde, con sus muros gruesos, pequeños vanos y puertas góticas nacidas de una mentalidad todavía defensiva; aquí, grandes balcones, fachada ordenada, pilastras y mucha más luz. En apenas unos metros se puede leer la evolución de casa fuerte medieval a palacio urbano barroco.
Los Valdivielso, en Santillana desde la Edad Media
La familia no llegó con el edificio actual: ya en 1476 figuraba empadronado Juan de Valdivielso, hijo de Pedro Alonso de Valdivielso y María de Polanco —otra alianza más con los grandes linajes de la villa—. La tradición genealógica sitúa el solar originario de los Valdivielso en el valle burgalés del mismo nombre, con un Alfonso de Valdivielso documentado allí en 1360. Uno de los primeros miembros destacados en Santillana fue Pedro Alonso de Valdivielso, consejero de los Reyes Católicos y corregidor de la jurisdicción. La familia formalizó además un mayorazgo, primero mediante un vínculo de 1528 y después con la fundación de Pedro de Valdivielso y Fernández de Villa, autorizada por Felipe III en 1602.
En 1753, el palacio actual todavía no existía
Aquí hay que corregir una fecha muy repetida —»1710″ o «primera mitad del siglo XVIII»—. El estudio Santillana del Mar en el año de 1753, que Francisco González Camino y Aguirre publicó en 1934 a partir del Catastro de Ensenada, afirma expresamente que el palacio que hoy vemos todavía no estaba construido en esa fecha: en su solar existía entonces una casa anterior, de planta baja y un piso, con dos edificios auxiliares —caballeriza y pajar—. María del Carmen González Echegaray confirmó después que la casona actual no era la antigua casa solar del linaje. Lo más riguroso es decir que la familia poseía el solar desde siglos atrás, y que el palacio actual corresponde a una importante reconstrucción o renovación del siglo XVIII, probablemente posterior a 1753.
Recreación de la casa documentada en 1753, más sencilla y con dependencias tradicionales, frente al Hotel Altamira actual.
Francisco Manuel de Valdivielso y su casa en 1753
El Catastro retrata con detalle la vivienda de aquel momento: la habitaba Francisco Manuel de Valdivielso y Sánchez de Tagle, de 55 años, caballero de la Orden de Alcántara y Regidor General por el estado de los hijosdalgo de Santillana, junto a su madre, su esposa —María Antonia de Villa, hija de Gregorio de Villa, oidor de la Real Audiencia de Manila— y varios hijos, con dos criados, dos criadas, una doncella y un mayordomo que cobraba 1.000 reales anuales por administrar las rentas familiares. No era una gran casa habitada en soledad: era el centro de una compleja estructura doméstica y económica.
Los hijos: Santiago, Alcántara, San Juan
Varios de los hijos de Francisco Manuel desarrollaron carreras destacadas fuera de Santillana: Francisco Dionisio ingresó en la Orden de Santiago y sirvió en las Reales Guardias de Infantería; José Domingo fue también caballero de Santiago y capitán en Nueva España; Andrés perteneció a la Orden de San Juan y llegó a teniente de navío; Pedro Fermín fue igualmente caballero de San Juan y militar. Esto explica el escudo de la fachada: incorpora referencias a las cuatro grandes órdenes militares —Malta o San Juan, Santiago, Alcántara y Calatrava— con las que distintos miembros del linaje estuvieron realmente vinculados. En el centro, un castillo con una estrella sobre la torre del homenaje y llamas bajo la puerta, rodeado de una bordura con cruces floreteadas.
De Santillana a una de las mayores fortunas de Nueva España
Una rama de la familia marchó a México. Francisco de Valdivieso Mier y Barreda nació en Cantabria en 1683 y, tras casarse en México, alcanzó el grado de mariscal de campo de los Reales Ejércitos; el 15 de septiembre de 1734, Felipe V le concedió el título de conde de San Pedro del Álamo. Casado en segundas nupcias con Josefa Micaela de Azlor y Echeverz, emparentó con los marqueses de San Miguel de Aguayo, cuyas propiedades llegaron a abarcar buena parte de los actuales estados mexicanos de Coahuila y Durango —uno de los mayores latifundios de toda Nueva España, que la familia conservó hasta que sus herederos lo vendieron en 1888—.
Arquitectura: pilastras, balcones y una cornisa doble
La fachada principal, orientada al este y construida en sillería, se organiza en tres calles verticales separadas por pilastras, con la portada en la calle central. En la planta superior, cuatro balcones con peanas de piedra y barandillas de hierro, de puertas adinteladas enmarcadas por molduras planas, rematados por una doble cornisa. Las buhardillas del tejado no son históricas: se abrieron durante la adaptación del edificio como hotel.
La Casa de Valdivieso combina arquitectura histórica, escudo nobiliario y espacios interiores tradicionales en pleno casco histórico de Santillana del Mar.
Del palacio nobiliario al Hotel Altamira
El edificio funciona hoy como Hotel Altamira, con 32 habitaciones, restaurante y terraza, en la misma dirección de Calle Cantón, 1. No existe una visita monumental independiente: la fachada, los balcones y el escudo pueden contemplarse libremente desde la calle del Cantón, y parte del interior forma parte del propio establecimiento hotelero.















