La Ermita de Santa Ana
La ermita de Santa Ana es el corazón espiritual de Hortigal, un pequeño templo protegido por un bosque en el que destaca un roble centenario a su lado. Es, además, la patrona del pueblo.
Un santuario para los murciélagos
A diferencia de otras ermitas de la zona, la de Santa Ana permanece cerrada, con apenas posibilidad de ver su interior, una medida adoptada para proteger a la colonia de murciélagos que la habita. Se llega hasta ella por una carretera asfaltada entre las casas del pueblo, a unos diez minutos a pie. El templo, que rompe con el modelo tradicional de torre atalaya, fue rehabilitado en 2009 y reabierto al culto, albergando en su interior la talla de la Virgen, restaurada por la artista Maricarmen Alonso de Serdio.
La fiesta de Santa Ana
Los vecinos de Hortigal sienten una gran devoción por su patrona, cuya fiesta se celebra cada 26 de julio con una jornada llena de tradición: misa solemne, folklore de gaitas, panderetas y tambores, baile, juegos populares y el clásico sorropotún, la marmita marinera que también protagoniza las fiestas grandes de San Vicente de la Barquera.










