El Lazareto de Abaño
El Lazareto de Abaño es uno de los monumentos más singulares y desconocidos de todo el municipio de San Vicente de la Barquera: una antigua leprosería medieval situada en Abaño que conserva, en su interior, unas extraordinarias pinturas murales góticas con motivos de barcos, únicas en Cantabria.
Una leprosería fundada en 1232
El lazareto fue fundado en 1232 por la Orden de Lacerados Malatos de San Lázaro, sobre un establecimiento religioso anterior, gracias a las donaciones de tierras y bienes de los concejos costeros. Su construcción coincidió con la bonanza económica que vivía San Vicente de la Barquera tras la concesión del fuero de villazgo por Alfonso VIII en 1210. El edificio actual, del siglo XIV, se considera una de las primeras manifestaciones del arte gótico conservadas en Cantabria; de la construcción original solo perdura el ábside.
Las pinturas de los barcos
Lo más extraordinario del Lazareto de Abaño se encuentra en sus muros interiores: una serie de pinturas murales medievales con motivos geométricos y, sobre todo, dos embarcaciones representadas una sobre otra, un testimonio pictórico único en la región que da una idea de la estrecha relación de esta tierra con el mar ya en la Edad Media. Además de las embarcaciones, los muros conservan un friso ajedrezado y rosetones decorativos, parte del mismo conjunto pictórico.
El redescubrimiento en 1998
El valor de estas pinturas permaneció oculto durante décadas, hasta que en 1998 el arqueólogo Ramón Bohigas las sacó a la luz durante unos trabajos de limpieza de la maleza que cubría el edificio. Su hallazgo despertó el interés del escritor y arqueólogo José Luis Casado Soto, especialista en historia naval, quien abrió una investigación sobre las pinturas que confirmó su relación con la expansión marítima de la villa en el siglo XIII.
De leprosería a fábrica de quesos
El lazareto funcionó de forma ininterrumpida hasta 1828, cuando se disolvió la Orden. En 1845, el Ayuntamiento de San Vicente de la Barquera vendió las instalaciones para financiar la construcción de la primera escuela pública del municipio. Con el tiempo, el edificio llegó a albergar una fábrica artesanal de quesos.
Un patrimonio en peligro
El Lazareto de Abaño lleva más de dos décadas en un progresivo estado de abandono, denunciado insistentemente por asociaciones de defensa del patrimonio como el Grupo Alceda e Hispania Nostra, que incluyeron el edificio en su Lista Roja del Patrimonio en 2015. En 2019 se derrumbaron la espadaña de la ermita y un muro, lo que obligó a una intervención de emergencia con una nueva cubierta para proteger las pinturas, aunque insuficiente para frenar el deterioro. En 2022, el Ayuntamiento redactó un proyecto de rehabilitación que iba a contar con financiación del Gobierno de Cantabria, pero finalmente no se llevó a cabo.
El edificio, en manos privadas desde que en la década de 1980 lo adquiriera un matrimonio estadounidense con vínculos familiares en San Vicente de la Barquera, ha sido además objeto de repetidos actos de vandalismo: sus muros están cubiertos de grafitis, y en 2023 la Guardia Civil llegó a identificar y detener a uno de los autores por un delito contra el patrimonio histórico.
En julio de 2025, el Consejo de Gobierno de Cantabria aprobó declarar de utilidad pública e interés social la expropiación del Lazareto, un paso que la alcaldesa de San Vicente de la Barquera, Charo Urquiza, recibió con satisfacción. Sin embargo, diez meses después, la propia Consejería de Cultura reconocía que el expediente de expropiación no había avanzado, mientras el deterioro del edificio y sus valiosas pinturas continúa.








