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Selaya

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El municipio de Selaya se encuentra en la comarca del Pas-Miera o Valles Pasiegos, en Cantabria y limita con Villacarriedo tanto al norte como al oeste, con el municipio de Vega de Pas al sur y con San Roque de Riomiera al este.

Este municipio está compuesto por las localidades de Bustantegua, Campillo, Pisueña y Selaya, la capital.

Con una población de 1997 habitantes en 2013, de los cuales unos 1520 se encuentran su capital, este municipio se encuentra situado a 228 metros de altitud sobre el nivel del mar y a 36 km de distancia de Santander, la capital regional.

Dentro del bello patrimonio de Selaya, considerado el municipio más monumental de la comarca, podemos destacar los cubos del término municipal y el rollo heráldico, bienes de interés cultural con categoría de monumento, el magnífico Palacio de La Colina o de Donadío y la Casona de Miera, bienes de interés local y el santuario de la Virgen de Valvanuz o la iglesia de San Juan Bautista, ambas construcciones del siglo XVII. Sin embargo, el mayor atractivo del municipio es el aspecto natural, los fantásticos paisajes de verdes praderas, ríos y montañas que podemos contemplar desde diversos miradores.

Pero además, cabe destacar la importancia del estilo arquitectónico pasiego en las numerosas “Cabañas Pasiegas” que encontramos en todo el municipio y la importancia gastronómica del mismo, cuna de los famosos sobaos y quesadas pasiegas con denominación de origen.

En Selaya se celebra la festividad de la Virgen de Valvanuz el día 15 de Agosto, al igual que en todo el municipio, y además celebran también las festividades de San Roque el día siguiente, 16 de Agosto, San Esteban el 26 de Diciembre y San Juan Bautista 24 de Junio.

HISTORIA
Aunque se cree que pudo haber asentamientos anteriores como en municipios cercanos como el de Puente Viesgo, lo cierto es que la historia conocida de Selaya empieza en la Edad Media, cuando el valle del Pisueña estaba dentro de la organización administrativa de Carriedo, formando parte de la Merindad de las Asturias de Santillana.

En el siglo XII el campesinado empezó a tomar dependencia de los monasterios y de la nobleza. De esta forma, los pequeños propietarios entregaban sus tierras a los señores feudales a cambio de protección pasando a ser trabajadores de las mismas. Esta dependencia pasó a ser hereditaria y así se generaron una serie de tributos que familiarizaron a ciertas familias que empezaron a destacar por encima de los demás como los Castañeda y los De la Vega.

Años más tarde, con la muerte del último señor del linaje de los Castañeda, el señorío fue concedido a don Tello, descendiente de Alfonso XI de Castilla, y por herencia acabó llegando a doña Aldonza Téllez de Castilla, hija de Leonor de La Vega y nieta de don Tello.

Sin embargo, el hermanastro de doña Aldonza, don Íñigo López de Mendoza, le arrebató todos los territorios y se convirtió más tarde y al serle concedido también la villa de Santilla y sus dominios por el Rey Juan II de Castilla en el I Marqués de Santillana. En 1475, los Reyes Católicos nombraron a su hijo, Diego Hurtado de Mendoza, I Duque del Infantado y así fue como, la Casa De La Vega obtenía definitivamente el control del valle, al igual que muchos otros.

A esto se opuso violentamente el campesinado, que lucharon por recuperar la condición de tierra de realengo que tenían antiguamente llegando incluso a interponer una demanda ante la Real Chancillería de Valladolid. Esta demanda, que pasó a la historia como el Pleito Viejo o Pleito del Valle de Carriedo, terminó por resolverse favorablemente para la gente del valle que obtuvieron la reversión del valle a la Corona en 1503, aunque la sentencia no se hizo efectiva hasta 1546 por culpa de las apelaciones que llevó a cabo el Marqués de Santillana. Desde ese momento, el valle pasó a formar parte de la provincia de los Nueve Valles que en el siglo XVIII daría lugar a Cantabria.

Fue en ese mismo siglo XVIII, cuando se establecieron los municipios de la provincia, surgiendo así el de Selaya como uno de los cuatro en los que se dividió en valle de Carriedo, junto a Saro, Villacarriedo y Villafufre. Años más tarde, en 1822 Selaya fue adscrito al partido judicial de Ontaneda, que en 1835 cambiaría la capitalidad a Villacarriedo, y más tarde a Santander. Sin embargo, en 1992 su referencia judicial pasó a ser Medio Cudeyo, a la que ha seguido perteneciendo hasta día de hoy.



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