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Pueblos

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BUSTANTEGUA:
Esta localidad del municipio de Selaya se encuentra a unos 5 kilómetros de la capital municipal del mismo nombre y a unos 520 metros de altitud.

En esta localidad de alrededor de 250 habitantes podemos ver un buen ejemplo de la arquitectura pasiega en sus numerosas cabañas.

Celebran la festividad de la Virgen de Valvanuz el 15 de Agosto, como el resto del municipio.

CAMPILLO:
Esta localidad del municipio de Selaya se encuentra a 5 kilómetros de la capital municipal del mismo nombre y a unos 450 metros de altitud sobre el nivel del mar.

En esta localidad de unos 65 habitantes se celebra la festividad de la Virgen de Valvanuz el 15 de Agosto, al igual que el resto del municipio.

PISUEÑA:
Esta localidad del municipio de Selaya se encuentra a 5 kilómetros de la capital municipal del mismo nombre y a unos 380 metros de altitud.

Esta localidad de alrededor de 120 habitantes recibe su nombre del río Pisueña que pasa cerca de la localidad.

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El municipio de Selaya se encuentra en la comarca del Pas-Miera o Valles Pasiegos, en Cantabria y limita con Villacarriedo tanto al norte como al oeste, con el municipio de Vega de Pas al sur y con San Roque de Riomiera al este.

Este municipio está compuesto por las localidades de Bustantegua, Campillo, Pisueña y Selaya, la capital.

Con una población de 1997 habitantes en 2013, de los cuales unos 1520 se encuentran su capital, este municipio se encuentra situado a 228 metros de altitud sobre el nivel del mar y a 36 km de distancia de Santander, la capital regional.

Dentro del bello patrimonio de Selaya, considerado el municipio más monumental de la comarca, podemos destacar los cubos del término municipal y el rollo heráldico, bienes de interés cultural con categoría de monumento, el magnífico Palacio de La Colina o de Donadío y la Casona de Miera, bienes de interés local y el santuario de la Virgen de Valvanuz o la iglesia de San Juan Bautista, ambas construcciones del siglo XVII. Sin embargo, el mayor atractivo del municipio es el aspecto natural, los fantásticos paisajes de verdes praderas, ríos y montañas que podemos contemplar desde diversos miradores.

Pero además, cabe destacar la importancia del estilo arquitectónico pasiego en las numerosas “Cabañas Pasiegas” que encontramos en todo el municipio y la importancia gastronómica del mismo, cuna de los famosos sobaos y quesadas pasiegas con denominación de origen.

En Selaya se celebra la festividad de la Virgen de Valvanuz el día 15 de Agosto, al igual que en todo el municipio, y además celebran también las festividades de San Roque el día siguiente, 16 de Agosto, San Esteban el 26 de Diciembre y San Juan Bautista 24 de Junio.

HISTORIA
Aunque se cree que pudo haber asentamientos anteriores como en municipios cercanos como el de Puente Viesgo, lo cierto es que la historia conocida de Selaya empieza en la Edad Media, cuando el valle del Pisueña estaba dentro de la organización administrativa de Carriedo, formando parte de la Merindad de las Asturias de Santillana.

En el siglo XII el campesinado empezó a tomar dependencia de los monasterios y de la nobleza. De esta forma, los pequeños propietarios entregaban sus tierras a los señores feudales a cambio de protección pasando a ser trabajadores de las mismas. Esta dependencia pasó a ser hereditaria y así se generaron una serie de tributos que familiarizaron a ciertas familias que empezaron a destacar por encima de los demás como los Castañeda y los De la Vega.

Años más tarde, con la muerte del último señor del linaje de los Castañeda, el señorío fue concedido a don Tello, descendiente de Alfonso XI de Castilla, y por herencia acabó llegando a doña Aldonza Téllez de Castilla, hija de Leonor de La Vega y nieta de don Tello.

Sin embargo, el hermanastro de doña Aldonza, don Íñigo López de Mendoza, le arrebató todos los territorios y se convirtió más tarde y al serle concedido también la villa de Santilla y sus dominios por el Rey Juan II de Castilla en el I Marqués de Santillana. En 1475, los Reyes Católicos nombraron a su hijo, Diego Hurtado de Mendoza, I Duque del Infantado y así fue como, la Casa De La Vega obtenía definitivamente el control del valle, al igual que muchos otros.

A esto se opuso violentamente el campesinado, que lucharon por recuperar la condición de tierra de realengo que tenían antiguamente llegando incluso a interponer una demanda ante la Real Chancillería de Valladolid. Esta demanda, que pasó a la historia como el Pleito Viejo o Pleito del Valle de Carriedo, terminó por resolverse favorablemente para la gente del valle que obtuvieron la reversión del valle a la Corona en 1503, aunque la sentencia no se hizo efectiva hasta 1546 por culpa de las apelaciones que llevó a cabo el Marqués de Santillana. Desde ese momento, el valle pasó a formar parte de la provincia de los Nueve Valles que en el siglo XVIII daría lugar a Cantabria.

Fue en ese mismo siglo XVIII, cuando se establecieron los municipios de la provincia, surgiendo así el de Selaya como uno de los cuatro en los que se dividió en valle de Carriedo, junto a Saro, Villacarriedo y Villafufre. Años más tarde, en 1822 Selaya fue adscrito al partido judicial de Ontaneda, que en 1835 cambiaría la capitalidad a Villacarriedo, y más tarde a Santander. Sin embargo, en 1992 su referencia judicial pasó a ser Medio Cudeyo, a la que ha seguido perteneciendo hasta día de hoy.

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LLERANA:
Esta localidad del municipio de Saro se encuentra a 2,1 kilómetros de la capital municipal del mismo nombre y a unos 246 metros de altitud sobre el nivel del mar y tiene una población de unos 250 habitantes.

Celebran las festividades de La Milagrosa el 12 de Septiembre, San Miguel el 29 del mismo mes y San Lorenzo, el patrón de la localidad, el 10 de Agosto.

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El municipio de Saro se encuentra en la comarca del Pas-Miera, en Cantabria y limita con Santa María de Cayón al norte, Villacarriedo al sur, San Roque de Riomiera al este y Villafufre al oeste.

Este municipio está compuesto por las localidades de Llerena y Saro, la capital.

Con una población de 515 habitantes en 2013, de los cuales unos 260 se encuentran su capital, este municipio se encuentra situado a 165 metros de altitud sobre el nivel del mar y a 30 km de distancia de Santander, la capital regional.

Dentro del bello patrimonio de Saro podemos destacar los cubos del término municipal, que son un bien de interés cultural con categoría de monumento, el magnífico Palacio Señorial de Gómez de Barreda de estilo barroco, las iglesias de San Tirso, en Saro, y de San Lorenzo, en Llerana, o las diferentes casas hidalgas y populares de muy bella factura.

En Saro se celebra la festividad de Santiago Apóstol el día 25 de Julio, San Tirso el 28 de Enero y Nuestra Señora del Camino el 8 de Septiembre.

HISTORIA
En este municipio, al contrario que en la mayoría de la región pero al igual que en muchos de esta misma comarca, no existen yacimientos que evidencien ningún tipo de asentamiento humano anterior a la Edad Media. En esta época, Saro pertenecía a la jurisdicción administrativa del valle de Carriedo, que formaba parte de la Merindad de las Asturias de Santillana.

No fue hasta el siglo IX, cuando se produjeron las primeras apropiaciones de tierras sin dueño en la comarca. El conde Gundesindo fue uno de los protagonistas de la época, apropiándose de una gran zona de la región que más tarde donó a las villas y monasterios menores al monasterio de San Vidente de Fístoles, en Esles. Desde este momento, el establecimiento de unidades familiares en torno a edificios religiosos se hizo práctica común y se pasó a depender del monasterio de Castañeda con el desarrollo de los señoríos de abadengo. Estos asentamientos fueron dando lugar a los primeros pueblos que se agruparon en concejos.

Ya en la Baja Edad Media, el municipio sufrió el proceso de señorialización que afectó también a otros municipios del valle y que significó la pérdida del peso que tenían los dominios de abadengo. En el siglo XIV, don Tello heredó los territorios del valle de Carriedo, entre otros, de Alfonso XI y así llegaron hasta doña Aldonza, nieta de don Tello e hija de doña Leonor de la Vega, quedando dichos territorios bajo el señorío de los condes de Castañeda.

El propio Márques de Santillana, don Íñigo López de Mendoza, hermanastro de doña Aldonza, continuó con la expansión de las Asturias de Santillana que había iniciado su padre, lo que le ocasionó graves conflictos con los condes de Castañeda, tras los que finalmente el valle de Carriedo quedó bajo la jurisdicción de las Asturias de Santillana y bajo el control del Marqués.

En 1495 se produjo un hecho que cambiaría el rumbo del municipio para siempre. Los campesinos del valle demandaron al duque del Infantado, hijo del Marqués de Santillana, ante la Real Chancillería de Valladalid debido a su descontento generalizado por la usurpación de su jurisdicción y someterlos a vasallaje con métodos violentos. Esta demanda pasó a la historia como el Pleito Viejo o el Pleito del valle de Carriedo y se resolvió con la devolución de la zona a sus habitantes en 1546. Además, este hecho dio ejemplo a otros ocho valles de las Asturias de Santillana a tomar decisiones en esta dirección en contra del dominio señorial. Esto significó el comienzo del germen que acabaría en 1630 y por privilegio de Felipe IV, con la constitución de la provincia de los Nueve Valles, formada por los lugares de Alfoz de Lloredo, Cabuérniga, Camargo, Carriedo, Cayón, Penagos, Piélagos, Cayón y Villaescusa.

El valle de Carriedo se terminó dividiendo en cuatro municipios (Saro, Selaya, Villacarriedo y Villafufre) con la llegada del régimen constitucional en 1835 ostentando Villacarriedo la capitalidad del partido judicial. Más tarde, Saro pasó a formar parte del partido judicial de Santander, para, a partir de 1992, quedar integrado en el de Medio Cudeyo, al que sigue perteneciendo en la actualidad.